Párame Bola Fest 2019

Música
Nov, 2019
Artículo por Jorge Peláez Salinas
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  • Fuente: Jorge Peláez Salinas

    Tercera edición del Párame Bola: primera vez que voy a trabajar a un festival, ¡ un placer inmenso!. Esta fiesta de la música que mantiene como seña de identidad un line up conformado exclusivamente por bandas nacionales, muestra cada año en la ciudad de Guayaquil lo mejor del plantel ecuatoriano y así nos da el gusto de escuchar a nuestras bandas favoritas, todas reunidas en un mismo lugar, además de la posibilidad de descubrir lo más reciente de la escena guayaca independiente, que claramente está aumentando muchísimo, y de muy buena forma. Además, el Párame Bola también se caracteriza por ser un festival de artes que incluye, además de la música, stand up comedy, fotografía, artes plásticas, magia, poesía y varias expresiones más.

    Meses atrás se había anunciado que la cita en 2019 sería el sábado 5 de octubre, pero, debido a la dura situación del país, el festival se postergó al 26 de octubre, fecha en la que el manso y cálido Guayas nos recibió de una forma inmejorable. La única preocupación del que subscribe fue cuán lejos estaría el recinto de los conciertos y cómo llegaría hasta allí este cuencano, pues escuchas que está en el kilómetro 28 Vía a la Costa y te paniqueas denso, pero como el reportero recursivo que soy, subsané la eventualidad de colado en la buseta de Letelefono (banda amiga de Cuenca).

    Así llegué al Club Comandato, lugar donde se realizaba el festival por segunda vez consecutiva y, con todo el día por delante, pude observar la pequeña fila de los asistentes que llegaron temprano que ingresaba de una manera ordenada y tranquila. Ya dentro del festival entré a hurtadillas en el backstage, donde estaban las bandas preparándose para armar todo. Lorenzo Once y Letelefono estaban a punto de saltar a escena.

    El sonido del festival impresionante y los equipos, belleza. En el escenario principal existían dos baterías, aunque no sirvió de mucho, pues los shows se retrasaron aproximadamente una hora por motivos que desconozco. Y este retrasó permitió a los asistentes rezagados ver las primeras bandas. Lorenzo Once, una banda con un muy buen directo y que se notó que disfruto con su público, tanto que se permitieron estrenar una nueva canción. De su set que constaba de siete canciones, destaco «Autopista»,

    Una cosa que me permitió moverme a mis anchas fue la escasa seguridad del recinto, lo que me facilitó (además de mi pase de prensa) el desenvolvimiento ratonil por todos lados.

    Rotos un poco los horarios establecidos, una banda tocaba en el escenario alternativo, no sabría acertar si era la banda Follder o Albatros. Y, de ahí, de vuelta al escenario grande con la gente, que al ver a Leo Espinoza alistando todo en el otro escenario, se entusiasmó y empezó a separar su puesto en primera fila, obviamente yo también. La banda cuencana Letelefono fue una fiesta, sus canciones fueron cantadas al unísono y después de dar un gran show con un derroche de sudor, pasión y algarabía, cerraron con «Las Mujeres de mi Vida», canción en la que tuve el honor de acompañar en vivo con la percusión (¿se lo pueden creer?, yo, trabajando por partida doble).

    La siguiente banda eran los guayaquileños El General Villamil tocando canciones de su nuevo disco Daga con una formación que nunca antes había visto en vivo: Rob en lugar de Felipe en la batería y Vladimir en los pianos que antes pertenecían a Bea.

    Al igual que Daniel (guitarrista de Letelefono), David, también conocido como Corviche se lanzó al público para surfear entre su gente, y como es costumbre en sus shows, regresó para seguir tocando descalzo con todo ese good feeling y buena pose, guitarra en mano pegada al pecho, que ya es su marca registrada.

    Mauro Samaniego repitió el festival, pero esta vez con Da Pawn, tras haber tocado en la segunda edición con Tripulación de Osos. Tocaron viejas y nuevas canciones, el público se sabía las viejas como lección de abecedario, mientras que los temas de su último disco, Pistola de balín, no eran tan conocidas por los asitentes, al menos no por los más jóvenes del festival, que pedían «Cometa» a todo pulmón y dejaron patente que es una de las bandas más queridas del panorama nacional.

    Bc Funk tomó desprevenido al respetable con su bajo tan groovesco y llamó a todos a bailar y disfrutar en el escenario alternativo, también con feats: Raúl de La iguana Invisible, quien vestía un cosplay de Goku (¿¿??) y El negro Javier, conocido por estar multipresente en varias bandas de Guayaquil, que iba vestido como Gerald de la serie animada HeyArnold!.

    Siguieron los Jazz TheRoots, uno de los platos más especiales del día: Raúl Molina llenaba con sus beats todo el lugar y, en un momento, él y su guitarrista chileno alzaron un grito para mandar fuerza a nuestro país hermano de revolución. Alkaloides trajo de nuevo el descontrol con «Olón», su nuevo sencillo presentado por primera vez y tuvieron que bisear dos canciones después de haber finalizado el show como respuesta al reclamo del público. Martin casi rompe la batería, tocó como si no hubiera un mañana y Charlie, el cantante también surfeo y, pese a que había más gente que antes, tocó suelo.

    Las últimas tres bandas se refirieron explícitamente a las manifestaciones de este octubre: Los Swing Original Monks se tomaron un tiempo a la mitad de su show para hablar sobre lo acontecido, mientras que Los Corrientes iniciaron con un collage de videos de Lenin, sus ministros y más autoridades, hablando en una especie de distorsión. Inmediatamente después tocaron «El Lleve» y, a la mitad de su concierto, se pusieron las máscaras de V de Vendetta para en mitad de canción gritar «¡Viva el Paro!».

    Desde luego, sepan, queridos lectores, que realmente yo también lo estaba dando todo, fotos por un lado, notas de celular , saltos, mosh y coros sin parar.

    Para finalizar, Lolabum abrió el show la madrugada del domingo con una canción llamada «Dios Mío», hablando de que ya no ven noticias, luego invitaron a Leo de Letelefono para cantar «Manitos de Seda», Pedro también dedicó unas palabras a Guayaquil antes de «Guayaquil Ticy». Además, hicieron un cover de «Aguanta» de Sal y Mileto, para finalmente transformar esa furia en paz con «El Ecuador», tema con el que todos, en vez de mosh, armaron un círculo de hermandad inmenso y se abrazaron mientras se movían al son de la canción. Para terminar, Peter hizo sonar unos audios de Cynthia Viteri y otros políticos que demostraron xenofobia en sus palabras; lleno de ira, tras decir otras palabras, se retiró sin mencionar nada más, dejando el concierto en todo lo alto, pero con una sensación de furia. Así mismo terminó el festival.

    FIN.

    ¡Si! Así acabó el Parame Bola Fest 2019, con furia y sabiendo que la lucha por el Ecuador, los derechos, la dignidad y el pueblo persiste.

    Fuente: Jorge Peláez Salinas


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