No sois una manada, sois una jauría de mierda

Columnistas
Jul, 2019
Artículo por Rocío Pérez
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  • Lo dijimos. Lo volvimos a decir.

    Lo gritamos. Lo volvimos a gritar.

    Tomamos las calles. Las volvimos a tomar.

    Era violación, no abuso sexual. Son violadores, no abusadores. Y ahora, después de dos años, los podemos llamar por su nombre.

    Violadores.

    Pero, sobre todo, los puede llamar así ella. Ella. La valiente. C. La que ha luchado hasta el final a pesar de todo y de todos.

    A pesar de que han escrito sobre ella cualquier cosa en los medios. Que lo buscó. Que lo disfrutó.

    A pesar de que uno de los jueces, Ricardo González -que se sepa bien quién eres y qué clase de juez eres-, tras ver un video grabado por los propios violadores -cinco malnacidos que ojalá se pudran en la cárcel-, jactándose de su miserable acción, dijera que el solo podía ver “un ambiente de jolgorio puro”.

    Un ambiente de jolgorio puro cuando una chica de dieciocho años es metida a la fuerza en un portal y violada cuando volvía a su casa después de estar disfrutando de las fiestas de San Fermín por cinco miserables mucho más corpulentos que ella.

    Porque –hago un inciso-, que os quede muy claro que tenemos derecho a salir a la hora que nos dé la gana. Tenemos derecho a vestir como nos dé la gana. Tenemos derecho a beber lo que nos dé la gana y volver a casa borrachas. Y si crees que por eso tú tienes derecho alguno a decirnos algo, a insinuarnos algo, a tocarnos, a aprovecharte, a violentarnos o a violarnos. Entonces, eres un violador de mierda.

    Y no hay otra. No hay más.

    Enciérrate. Así nosotras podremos seguir disfrutando lo que nos dé la gana, donde nos dé la gana, sin hacer daño a nadie.

    Esta chica ante el terror de ser acorralada y forzada por cinco hombres mucho más corpulentos que ella, decide no presentar resistencia, y permanecer pasiva, por miedo, rogando que todo eso pase cuanto antes.

    Imaginaos si os roban entre cinco hombres corpulentos. ¿Presentarías resistencia?

    Pero claro, “solo” la violaron.

    Y los jueces de Navarra interpretaron que no había intimidación, que no había violación, que solo hubo “abuso”. A pesar de que las leyes españolas señalan claramente que no se les puede exigir a las víctimas que se resistan ante peligro físico para ellas.

    Pero claro, “solo” la violaron.

    Porque si no te resistes, eres una puta. Porque si te resistes, eres una muerta.

    Pero la responsabilidad y la culpa es nuestra. No de los cinco violadores. No del sistema patriarcal.

    En el punto de mira estamos nosotras. No los cinco violadores.

    Los cinco violadores.

    José Ángel Prenda. Alfonso Jesús Cabezuelo. Jesús Escudero. Ángel Boza. Antonio Manuel Guerrero.

    Los cinco violadores. Los cinco malnacidos. Los cinco miserables.

    Los cinco hijos sanos del patriarcado que piensan que “es normal” salir a buscar una chica para violarla. Porque esto es lo que se lee en las evidencias de las conversaciones previas de la noche en la que violaron a C. Que salían “a cazar”. Salían a violar. Porque se creen con derecho a “cazar”. Porque se creen con derecho a violar.

    Evidencias que a los jueces del tribunal de Navarra no les pareció suficiente para ver premeditación.

    Porque la justicia es ciega. Pero, además, muchas veces, es sorda y muda ante el sistema patriarcal.

    Afortunadamente, hoy, 21 de junio de 2019, una instancia de justicia más alta, el Tribunal Supremo de España, ha corregido una sentencia injusta, nefasta, dañina, tras dos años de lucha de C.

    C., eres una valiente. Eres una luchadora. Nunca te rendiste.

    Tenemos una justicia lenta. Pero una justicia que da una ligera esperanza de ser, todavía, una garante de derechos de las personas.

    Una justicia, finalmente, que sienta precedente.

    Porque tras la primera sentencia de esta jauría, empezaron a llegar otras. Claro, salía muy barato salir a cazar, salir a violar. Y esta clase de hombres, esta clase de machos violadores, se envalentonan cuando no se les castiga. Se vienen arriba cuando pueden violar impunemente. Y copian, cual australopitecos, los comportamientos depredadores.

    Pero vosotros no sois una manada. Porque las manadas se cuidan, se protegen. Vosotros no sois manada, sois una jauría de mierda que sale a destrozar cuerpos, a destrozar vidas. Y el único lugar en el que debéis estar es en uno en el que no tengáis la libertad de seguir destrozándolos.

    Manada somos el resto.

    Manada somos quienes creemos, apoyamos y arropamos a estas mujeres valientes que se atreven a denunciar una violación, con todo lo que ello conlleva.

    Manada somos quienes no soportamos las injusticias, las explotaciones, los abusos, los denunciamos y luchamos contra ello.

    Porque como viene el mundo, lleno de jaurías y depredadores en todas las instancias y en todas las esferas, necesitamos ser manada para protegernos.

    José Ángel Prenda. Alfonso Jesús Cabezuelo. Jesús Escudero. Ángel Boza. Antonio Manuel Guerrero.

    Vosotros no sois manada.

    Manada somos el resto.


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