Transgénicos, sí gracias

Social & Opinión
Nov, 2016
Artículo por Carlos Minguez
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Fuente: www.bbc.com
Fuente: www.lineaysalud.com

“La resistencia a los transgénicos proviene de gente que no ha conocido el hambre”, son palabras de Venkatraman Ramakrishnan, biólogo, premio Nobel de Química y presidente de la Royal Society, la academia científica más antigua del mundo, por la que pasaron Einstein, Newton o Darwin, entre otros.
Los alimentos transgénicos son aquellos que proceden de organismos modificados genéticamente (OGM’s) y al que se le han incorporado genes de otros animales o plantas para producir características deseadas (resistencia a insectos, hongos, virus o herbicidas, mayor calidad nutricional, mejor uso del agua o nitrógeno del suelo, menor contaminación, mayor crecimiento, etc.). En el mejoramiento por ingeniería genética, los científicos solamente toman e insertan los genes deseados de una planta (u otro organismo) de una forma segura, ya que solo se mueven uno o pocos genes conocidos en lugares controlados del genoma del organismo receptor, eliminando el azar y la incertidumbre propia del mejoramiento convencional.
Actualmente existe una polémica en torno a la seguridad de los alimentos transgénicos: las organizaciones anti OMG’s esgrimen efectos dañinos en la salud humana o la biodiversidad; sin embargo, el público en general no suele pensar o plantearse si los argumentos que aparecen (que suelen tener mayor difusión que los estudios objetivos), especialmente en internet o redes sociales, son fiables en su contenido, provienen de científicos autorizados en la materia o solo son visiones sesgadas.
Entonces, la pregunta es: ¿qué dice la comunidad científica respecto a los OMG´s?

El primer problema es que los científicos se tienen que involucrar más con los ciudadanos. Durante siglos hemos estado haciendo modificación genética de forma “tradicional o artesanal”: cruzando razas de animales, haciendo injertos, etc. En realidad, las tecnologías modernas son mucho más específicas y dirigidas. Te enfocas en un gen y sabes exactamente lo que estás haciendo. Así que de alguna manera podríamos pensar que así hay más control que de la forma tradicional. Cuando la gente no entiende muy bien una tecnología, surge la preocupación. Podríamos decir que los científicos tienen un “gabinete de prensa” poco efectivo.
La respuesta a la pregunta anterior es fácil. A nivel científico no existe polémica o controversia respecto a los beneficios de los transgénicos. Esto se observa claramente a través de las aproximadamente más de 270 instituciones y sociedades científicas de prestigio que ratifican la bioseguridad de los transgénicos y sus productos derivados. Entre estas entidades se encuentran, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Comisión Europea, la Asociación Médica Estadounidense (AMA), la Sociedad de Toxicología Estadounidense (SOT), la Unión Internacional de Ciencias de la Nutrición (IUNS) y diversas academias de ciencias de países como Estados Unidos, Canadá, Australia, Sudáfrica, China, India, México, Chile, Brasil; todas las academias científicas de Europa, entre otros. Además, 3400 científicos y 25 premios nobeles han firmado una declaración en apoyo, tanto a la seguridad como al gran potencial que ofrecerían este tipo de cultivos o animales como herramienta para reducir el hambre en el mundo.
Este consenso científico, al contrario de la mayoría de movimientos “anti-todo” que abundan por las redes, está basado en la amplia evidencia científica.
Evidencias:

La Comisión Europea financió 130 proyectos de investigación en bioseguridad, lo cual implicó a 500 grupos de investigación independiente, durante 25 años, y se concluyó que “no hay pruebas científicas que asocien a los organismos genéticamente modificados (OGM’s) con riesgos más altos para el medio ambiente o la seguridad alimentaria que las plantas y organismos convencionales” (A Decade of EU Funded GMO Research, 2010).
El Gobierno Federal de Alemania ha apoyado proyectos de investigación de bioseguridad desde finales de 1980, y al año 2013, a través del Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) había financiado más de 300 proyectos, 120 de ellos en seguridad de OGM´s. La conclusión ha sido que “los resultados de 25 años de estudio demuestran que no hay más riesgo en cultivar OGMs que en los cultivos convencionales” (25 años de programas de investigación del Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) en bioseguridad, 2014).
El científico italiano de la Universidad de Perugia, Alessandro Nicolia, en conjunto con investigadores del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Políticas Forestales de Italia, recogieron y evaluaron 1783 trabajos de investigación publicados entre 2002 y 2012, los cuales abarcaban tanto la seguridad alimentaria y ambiental de los OGM´s, así como aspectos generales de la tecnología. ¿Cuál fue la conclusión? “En la investigación científica llevada a cabo a la fecha no se han detectado riesgos significativos relacionados directamente con el uso de cultivos modificados genéticamente” (An overview of the last 10 years of genetically engineered crop safety research, 2013).
A fines del año 2014 se publicó en el Journal of Animal Science, una revisión de la literatura sobre el rendimiento y la salud de los animales que consumen piensos que contienen ingredientes derivados de cultivos OGM´s. Los datos de productividad y salud del ganado se recopilaron a partir de fuentes de acceso público desde 1983, antes de la introducción comercial de los cultivos OGM´s en 1996, y posteriormente, hasta 2011, período con altos niveles de predominantemente alimentación animal transgénica. ¿Conclusión? “Este conjunto de datos de campo que representa a más de 100 mil millones de animales después de la introducción de los cultivos OGM´s, no reveló tendencias desfavorables o perturbadoras en la salud del ganado y la productividad” (Prevalence and impacts of genetically engineered feedstuffs on livestock populations, 2014).
Recientemente (2015) fue publicada una inmensa base de datos sobre piensos OGM´s por parte de la “Information Platform for Animals Health and Feed” (IPAFEED), una organización independiente financiada por la Comisión Europea. IPAFEED es de libre acceso y resume las conclusiones de más de 3.000 estudios que abarcan tres aspectos principales de seguridad de los animales alimentados con piensos OGM´s: ensayos controlados sobre el efecto de la alimentación OGM´s sobre la salud animal y la productividad; evaluar si el ADN transgénico de los cultivos termina en los tejidos animales; y programas de monitoreo. Muchos estudios son a largo plazo (incluye más de 80 estudios de más de dos años de duración). ¿Qué dice la evidencia? No se ha encontrado evidencia de efectos adversos para la salud o contaminación transgénica de productos lácteos.
Se podrían seguir poniendo ejemplos de los aproximadamente 2000 estudios actuales asegurando la inocuidad y beneficios de los OGM´s.
Ventajas de los OGM´s

El estudio “GM crops: Global socio-economic and environmental impacts 1996-2013”, de los consultores agrícolas Graham Brookes y Peter Barfoot, reportó diversos beneficios, entre ellos:
Los cultivos OGM´s han reducido el uso de pesticidas entre 1996 y 2013 en 550 millones de kilogramos (-8,6%). Como resultado, esto ha disminuido el impacto ambiental asociado a los agroquímicos usados en la superficie sembrada con cultivos OGM´s en un 19%.Reducción significativa de emisión de gases de efecto invernadero de las prácticas agrícolas. Esto como consecuencia de un menor uso de combustible y menor almacenamiento adicional de carbono en el suelo por reducción de la labranza. Solo en 2013, esta reducción fue de 28 mil millones de kilogramos de dióxido de carbono de la atmósfera, lo que equivale a retirar 12,4 millones de automóviles de las calles durante un año.
Entre 1996 y 2013, gracias a los cultivos OGM´s, se produjo un adicional de 274 millones de toneladas de maíz y 138 millones de toneladas de soja, 21,7 millones de toneladas de fibra de algodón, 8 millones de toneladas de canola. Y solo en Estado Unidos y Canadá produjeron un extra de 760.000 toneladas de remolacha azucarera en el mismo periodo. Esto ahorró 141, millones de hectáreas en suelos adicionales, ya que se produce más con menos tierra.
Para el período de 18 años (1996-2013), el aumento extra de la renta agraria global debido al uso de cultivos GM fue de US$133.500.000.000, y se dividió en partes iguales entre los agricultores de países en desarrollo y desarrollados. Sin embargo, los mayores aumentos de rendimiento fueron obtenidos por los agricultores en los países en desarrollo. En los países en desarrollo, los productores recibieron $4.22 dólares por cada dólar invertido en semillas transgénicas, mientras que en los países desarrollados este valor fue de $ 3,88 dólares.
Podríamos seguir aumentando la lista… “Pero he oído que hay artículos científicos que dicen que los transgénicos son malísimos de la muerte”, algunos dirán. El ecologismo empezó su campaña anti OGM’s a mediados de los 90, mostrando estudios con conclusiones que ponían en tela de juicio la seguridad de los OGM´s. Estos estudios tienen varios inconvenientes, el primero es que son aproximadamente solo una treintena de trabajos (cifra bastante baja en relación a los más de 2000 estudios que han reportado lo contrario) y no todos son publicados en revistas revisadas por pares.
En segundo lugar, estos estudios presentan una serie de problemas derivados de su metodología científica poco rigurosa.
¿Cuáles son estas problemáticas?

Por ejemplo, serios problemas de diseño experimental, mala interpretación de datos, carencia de controles experimentales adecuados, ausencia de significancia biológica real, entre otros, razones por la cual probablemente la mayoría son publicados en revistas de bajo impacto.
Quizás la principal característica de estos estudios es su pésima metodología. Solo por mencionar un ejemplo reciente, en el año 2012 un estudio del Dr. Séralini generó una polémica mundial debido a las fotos de ratas con tumores por consumo de maíz transgénico. Para resumir, la publicación fue ampliamente criticada y cuestionada por organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria(EFSA), seis Academias Científicas de Francia, el Instituto Belga de Investigación de Ciencias de la Vida (VIB), el Instituto Federal Alemán para la Evaluación de Riesgos (BfR), además de otras instituciones y científicos de todo el mundo. Finalmente en el año 2013 la revista “Food and Chemical Toxicology” retiró el estudio. Sin embargo sigue siendo uno de los principales estudios utilizados por los anti OGM’s para engañar a las masas, además de otros estudios citados con frecuencia con iguales o peores errores metodológicos.
Conclusiones:

Actualmente ya están en desarrollo avanzado (en diversos países) nuevos cultivos o animales OGM’s con resistencia a la sequía, a suelos salinos, a inundaciones, con mejor uso del nitrógeno, de mayor valor nutritivo y aptos para gente con alergias o intolerancias alimentarias.
El avance de la biotecnología es imparable. El arroz dorado, los eco-cerdos, los salmones transgénicos (primer animal aprobado para consumo humano en EEUU), las vacas que incorporan insulina en la leche, y un sinfín de ejemplos hace que los OGM´s sean la solución más realista para conseguir paliar, en la medida de lo posible (supongo que la eliminación total es una utopía), el hambre en el mundo, el calentamiento global o los principales problemas ecológicos derivados de ganadería. Podríamos decir que agricultura ecológica se debería basar en OGM´s.
Fuera de lo alimentario, se está trabajando en OGM´s con mayor eficiencia en la biorremediación de ecosistemas y fitorremediación de suelos, con mayor capacidad de producción de biopolímeros de interés industrial o que permitan una producción más barata y segura de fármacos, vacunas y otros compuestos de interés farmacéutico en plantas. Y esto es solo una parte de la amplia potencialidad que ofrece la biotecnología a la agricultura, el medio ambiente y la lucha contra el hambre.
Seguramente, las próximas generaciones se preguntarán cómo era posible que en nuestros tiempos mucha gente se opusiera a una tecnología que habrá acumulado para entonces una enorme cantidad de ventajas ambientales, productivas, económicas y sanitarias.


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