Nada nos sorprende

Social & Opinión
Abr, 2019
Artículo por Karla Crespo
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  • Fuente: La Andariega

    Si algo ha terminado de morir en este periodo de campaña electoral, es la credibilidad en los candidatos. No lo afirmo sin conocimiento de causa. Primero, permítanme contarles el contexto: durante más de tres meses La Andariega (http://landariega.com/), un medio de comunicación digital independiente y productora audiovisual del cual soy cofundadora, decidió hacer un proyecto electoral amigable y digerible para conocer las propuestas de los 13 candidatos a la Alcaldía de Cuenca. Buscamos estrategias para amortiguar la apatía política, planificamos y definimos formatos multimedia con el fin de ofrecer una visión más clara de cada candidato para que nuestros seguidores tomen una decisión informada. Así nació el proyecto En busca del alcalde.

    Nada fue improvisado. Fuimos ambiciosas y buscamos gente, contactamos a los chicos de El Pentágono -una iniciativa periodística de cinco estudiantes de la Universidad de Cuenca-, y otros siete colaboradores de La Andariega se unieron. Así formamos un grupo de 15 personas. Permítanme, unas líneas más. Es importante recalcar que somos un medio de comunicación independiente. No existe ningún interés económico, ni político detrás de este trabajo. Esto nos dio libertad de creación, libertad para contar lo que otros medios no cuentan y hacerlo de manera distinta, frontal y, claro está, profesional.

    Como, por ejemplo, escribir un tras cámaras. Tres personas del equipo estaban dedicadas específicamente a escuchar y mirar cada detalle: con cuántos asesores y comunicadores llegaban a la entrevista, si llegaban a tiempo o no, si los acompañaban sus seguidores, o si tenían maquilladoras, con qué preguntas se incomodaban… Hacer lo invisible, visible. Ese fue el reto: contar con una mirada aguda las poses que los candidatos adoptan cuando las cámaras dejan de grabar; y decidimos contarlo a través de la crónica. Un género, que como dice el maestro Martín Caparros: “Es un texto periodístico que se ocupa de lo que no es noticia. Un texto periodístico que intenta mirar de otra manera eso que todos miran o podrían mirar”.  Y claro, lo que no es habitual o lo que es desconocido incomoda, y a algunos candidatos su crónica los incomodó. Pero más que eso, incomodó el hecho que la gente leyera otra cosa que no fuese el boletín de su grupo de comunicación.

    La independencia también nos permite incomodar, no estamos para agradar. Hacemos periodismo, y este oficio “no sólo es contar las cosas que algunos no quieren que se sepa. Que periodismo es, cada vez más, contar las cosas que muchos no quieren saber”, otra vez Don Martín.

    De esta manera el proyecto nos permitió conocer y exponer otros aspectos de 11 candidatos, Marcelo Cabrera y Jaime Rodas fueron los únicos que no asistieron. Los asesores y comunicadores de Cabrera nos cancelaron dos veces la entrevista, y Rodas simplemente decidió ignorar las llamadas. Les cuento esto porque desde La Andariega, estamos convencidas de que conocer estos detalles aporta con la construcción de un panorama político más real. Presentamos la información, el público saca las conclusiones. Presentamos otra realidad que no está en los planes de trabajo, ni en la publicidad acosadora, ni en los medios tradicionales.

    Claro, los spots publicitarios –encima copiados con punto y coma- nos venden al candidato salvador, hacedor, el que camina con la gente… pero la realidad es otra, con sus excepciones, claro está. Si como candidatos se rehúsan a conversar con los jóvenes de los que tanto hablan en sus propuestas, imagínense cuando entren a la oficina de la Alcaldía. Puertas cerradas, oídos sordos. Los spots tampoco muestran al candidato que huye, ¿por qué temen tanto al debate? Votaremos sin haber presenciado un encuentro con los 13 candidatos. Se han callado.  

    Más allá de propuestas claras y reales, lo que ponderan son lecciones aprendidas a medias –recalco una vez más, con pocas excepciones-. Muletillas de discurso. Bajeza de estrategias, chismes de pasillos que se agarran de creencias religiosas –¿cuándo entenderán que desde 1895 somos un país laico? –. Firmas por “la vida”, ¿cuándo respetarán la decisión de una niña que producto de una violación aborta? ¿O se darán el tiempo para conversar con ellas? No son casos aislados, señores candidatos: entre 2009 y 2016, 17.448 niñas menores de 14 años parieron en el país. No es un caso de moral, es un caso de salud pública. Sí, y ustedes siguen dando más poder a una iglesia que calló los abusos del Cura Cordero, solo para ganar unos cuantos votos.

    • Señores candidatos, ¿cómo evitar que más mangajos aparezcan?
    • La máxima pena
    • Señores candidatos, ¿cuáles son las estrategias que proponen para terminar con la violencia de género?, ¿y sus planes para construir una ciudad más igualitaria donde logren convivir las diferencias?, ¿una ciudad que permita a la población LGBTI disfrutar abiertamente de sus derechos?
    • Conversar con ellos e incluirlos

    Un consejo, si quieren simular simpatía y apoyo con las luchas sociales. Por lo menos, aprendan bien la lección.

    En el ámbito cultural, el panorama fue igual de desolador. Las respuestas para fortalecer el quehacer artístico iban desde impulsar las fiestas de pueblo y las religiosas, no permitir que los “vehículos usen el espacio público”, fortalecer la bienal “que se celebra cada año” o “se trata al artista como si fuese un artesano y no un profesional”. No es ficción, poco o nada saben sobre la cultura.

    Así está el panorama político. Reconocemos que es imposible saber de todo, pero para aspirar al cargo de alcalde de esta ciudad, por lo menos se necesita una noción básica de temas que se debaten todos los días, que tienen un profundo interés social. Y no es solo eso, no hay propuestas, hay perfiles que compiten entre sí para ganar el puesto del menos malo. Descrédito de política.

    Pobre credibilidad pisoteada acribillada acuchillada. Poco más de dos meses para que ese tesoro social muera en medio de plagios, sillas vacías, denuncias de coimas, acusaciones de ateísmo, despilfarro en propagandas, miedo al debate. Ya no nos sorprende que el ritmo de estas elecciones estuviese marcado con el puro odio de las campañas sucias, con el despojo de la ideología política. Ya da igual ser de izquierda, derecha o centro. Alianza política, nomás es. Cinismo. La credibilidad asesinada con la extrema violencia verbal de las redes. La capacidad de sorpresa muerta está y con ella la credibilidad.

    Escribo esto a dos días de las elecciones. Afuera llueve, el carro con los parlantes a todo volumen con canciones ridículas ha desaparecido. Los carteles gigantes aún ensucian la fachada de la casa de mi vecino. En mi silencio, trato de convencerme que gane quien gane, debemos seguir con la lección: salir de todo lo que venga con esfuerzo y mil oficios. ¡A votar!


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