La Cultura por la Cultura

Social & Opinión
Mar, 2018
Artículo por Freddy Espinoza-Figueroa
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Fuente: https://goo.gl/ilXnwo

Hablar de cultura es muy amplio por la cantidad de conceptos y la transversalidad propia del tema. Esa amplitud tiene varias aristas.

Uno de ellos, la ganancia-rentabilidad de una sociedad, es un tema acuciante en estos tiempos.

El término desarrollo sustentable o sostenible –como más guste– ha sido acuñado alrededor de esferas sociales, económicas y ambientales, sin embargo, este término tan de moda  en el discurso pero no en su aplicación ha generado distintas dicotomías dependiendo de cuál sea su campo de acción.

En Latinoamérica el desarrollo cultural es dispar.En Ecuador, todavía es un campo que requiere atención, puesto que es imposible e innegable esa vocación forzada que existe por el extractivismo petrolero y últimamente minero (ambos con fecha de caducidad), como si no hubiera más alternativas que obviamente requieren bastante trabajo.

Los planes que tiene el país a largo plazo muchas veces se convierten en documentos para alimentar bibliografías y estantes, no obstante, es alarmante pensar en qué hará el país cuando se terminen estos minerales.

La vocación cultural que tiene el territorio ecuatoriano quizá sea una opción, sin embargo, se vuelve ambigua debido a la apatía pasada y presente en torno a temas culturales, sumado a aquello asecha el paternalismo, asistencialismo, clientelismo cultural y últimamente el fenómeno del marketing que produce destellos radiantes en las redes sociales sobre la actividad que las administraciones públicas llevan en torno a la cultura, pero no son más que parches para demostrar que algo se hace y lograr despistar al ciudadano sobre la incapacidad, desidia –¡o qué sé yo!– para proponer soluciones estructurales.

Los indicadores UNESCO de cultura para el desarrollo (2012) revelaron que el sector cultural contribuye 4.76% al PIB total y que el porcentaje de población en actividades culturales es del 2.2% del total de la población ocupada.

Los resultados de aquel estudio sugirieren un alto nivel de reconocimiento del potencial de la cultura para el desarrollo entre las autoridades públicas; esto es la base para una gobernabilidad efectiva de la cultura para el desarrollo, sin embargo, la buena voluntad nunca es suficiente.

En la actualidad el informe de SENPLADES sobre el objetivo 5 del Plan Nacional del Buen Vivir 2013 – 2017 relacionado a la cultura, refleja que los esfuerzos no han sido suficientes para el cumplimiento de las metas propuestas, por lo que es emergente realizar estudios sobre el valor de la cultura y el impacto de la producción cultural en términos económicos.

Cuando se habla de cultura inmediatamente y por antonomasia surge el turismo, queen el país,ruega por planificación –no solo un eterno marketing esquizofrénico que cambia de autoridad a autoridad– y, es innegable que necesita materia prima que se encuentra en el capital intelectual y en la herencia patrimonial que tanto le cuesta mantener al Estado y que distintas poblaciones se ven obligadas a llevar como una agraciada carga impositiva, fabricada por élites intelectuales o los que «saben del tema».

El discurso de la cultura por la cultura se agota cuando nos damos cuenta que mantenerla cuesta recursos y es hasta utópico pensar que la cultura puede valerse por sí misma, o sea, que no depende exclusiva y totalmente del Estado o de gobiernos seccionales, que esverdaderamente independiente.

Las administraciones públicas tienen la gran tarea de despertar y  establecer las reglas –políticas–para ese anhelado desarrollo cultural. Considerando que las posturas tradicionales lentamente son reemplazadas por planteamientos que agudizan la relación gobierno-sociedad, dichas políticas deben surgir de sus actores conforme a mecanismos participativos y no divisorios, ya sea por posturas políticas, sociales, económicas y hasta cierto punto enclasantes.

Además, no se debe olvidar que el estudio (investigación) de esos actores coadyuvará a enfrentar la realidad de la cultura en cuanto al emprendimiento ¿Cuán rentable será dedicarse a la cultura a tiempo completo? No es suficiente vanagloriarse de la cultura de un territorio, es necesario estudiar su comportamiento –en términos que parecieran evadirse: oferta y demanda cultural– con la intención de que se tomen decisiones acertadas, que vayan más allá de la fiesta y el evento para justificar presupuestos.

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