Julian Assange, la punta del ovillo

Social & Opinión
May, 2019
Este artículo tuvo: 23 visitas, compártelo !
Compartir por Facebook Compartir por Twitter Compartir por mail

Artículos que te podría interesar



  • Corren tiempos cubiertos de nubarrones grises. La verdad es superada por la no-verdad en medio de un show moderno que intenta opacar cualquier escenario de cambio y su culto se inserta en un guion de ciencia ficción difícilmente admirado y comprendido por nosotros, los espectadores, que atónitos contemplamos el absurdo presente.

    El pasado 11 de abril, el gobierno ecuatoriano ―en una crónica tan anunciada como negada por sus limitados voceros―, permitió que se violen la soberanía de la legación diplomática, la nacionalidad que había sido otorgada a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, y su asilo humanitario tras admitir que la policía de Reino Unido ingrese su la embajada y lo arreste para, presumiblemente, extraditarlo a los Estados Unidos.

    La contienda entre Julian Assange y quienes ostentan el poder global marcó el inicio de un despertar a la luz de la comunicación basada en los hechos. WikiLeaks es una organización que busca difundir información veraz que ponga en evidencia la corrupción de los gobiernos y las empresas privadas. Este homenaje a la verdad les ha costado la persecución desde varios frentes, tras revelar información secreta de la CIA y el Pentágono, Assange recibió amenazas de todo tipo e incluso demandas por supuestas violaciones sexuales, lo que ocasionó una guerra mediática sin precedentes que lo mostraba a como un villano a la sombra del Tío Sam. Por esa razón, solicitó en 2012 asilo político a Ecuador, un país que lo recibió para garantizar un derecho fundamental de los seres humanos: el derecho a vivir.

    No dejan de mostrarse las verdades incómodas al develar los historiales de crímenes y guerras fabricadas ―de pueblo en pueblo y de tiempo en tiempo― por los imperios en nombre del anhelado progreso ni la desesperación de quienes han sido descubiertos, sobre todo en las últimas semanas tras la encarcelación a Assange en Londres, cuyo arresto se desarrolló de manera arbitraria y sin guardar el debido proceso sobre su caso, a pesar de que la ONU lo declaró como un perseguido político de distintos estados. Al parecer, vivimos un tiempo donde el Big Brother se siente observado, le abruma pensar que sus secretos pueden ser revelados en cualquier momento, que todo apunta hacía a él. El verdugo no debe perder su credibilidad, pues no se puede alcanzar la gloria con la verdad como testigo.

    El caso Assange destapa una gran mentira y no es más que la punta de un ovillo gigantesco de archivos y documentos que confiesan la aberración mental de quienes nos gobiernan (aunque los medios locales hayan querido distorsionar el tema). El Big Brother encontró un personaje que le permite saciar su sed de venganza, un hombre que va de la corrupción a la traición, pasando por el vasallaje, y que gobierna un pequeño país: el ejecutor ideal de sus terribles propósitos y que perpetró el acto que sorprendió al mundo. Quitarle la libertad al fundador del medio que destapa al poder, sus guerras, saqueos y homicidios es un castigo ejemplificador para que nadie más se atreva a divulgar sus vergonzosos secretos ni cuestionar al orden establecido.

    El ser humano no tiene importancia frente a la avidez de las corporaciones que gobiernan el mundo con sus ejércitos entrenados para destruir el menor intento de oponerse al gran capital ―y a su dios de la avaricia, el despilfarro y la destrucción del planeta― y que cuenta para sus propósitos con una legión de gobiernos esclavos, respaldados por sus respectivas oligarquías criollas y su prensa falsaria y aduladora.

    El camino está trazado, la amalgama de todo lo perverso se ha organizado alrededor de un objetivo común: gobernar un mundo unipolar donde las élites económicas dominen sin crítica alguna; y si algún individuo se atreviera, cuentan con un ejército de jueces venales entrenados en las entrañas del imperio, que se desenvuelven en un corrupto aparato judicial dictando sentencias absurdas y cínicas contra los objetores del sistema. Ante tal panorama injusto e inhumano, podríamos pensar que todos los individuos se mantendrían pasivos y en silencio, remordiendo su ira e impotencia en solitario, sin embargo, ni toda su prensa manipuladora, sus ejércitos capaces de destruir el planeta o sus títeres diseminados a lo largo y ancho de la tierra contaron con aquellos seres humanos que no les tienen miedo, que esperan y cuentan los días en los que el coloso de los pies de barro expire y sea borrado de la faz de la tierra para el bien de la humanidad y la naturaleza.

    No se puede esperar que la novela de George Orwell 1984 tome un giro inesperado. El Big Brother ha sido visto, expuesto a la luz de la verdad y eso no lo ha dejado dormir tranquilo. En consecuencia, no tiene más escapatoria que la de matar a un ser humano inocente para que el resto aprenda y nadie más se atreva a pensar en la verdad como rescate de nuestra civilización que anda a la deriva dentro de su propio invento. Un Big Brother al que le empiezan a temblar las piernas y necesita disparar el gatillo antes de que lo dispare la verdad.


    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • NUEVOS
    Ph: TNS

    33.293

    Una, de vez en cuando, vuelve a casa como migrante privilegiada.

    Y, como migrante, se enfrenta a noticias como esta:

    “Un diario …

    Leer más

    Ph: Rock al Parque

    El orgullo estridente cumple 25 años

    Una crónica sobre la última edición del Rock al Parque
     

    La programación del día tres llevaba más de una hora de …

    Leer más

    Entrevista a David Holguín, director de Estación Polar, documental de Mamá Vudú

    «Estoy contando mi propia historia y se siente que es de verdad»
    Si hay algo de qué hablar —y hablar muy …

    Leer más

    Literatura para ingenieros

    Estimado lector o lectora de esta Gaceta, si usted no se dedica la ingeniería, a la ciencia o no es …

    Leer más

    LA ESQUINA: Con sabor a la abuela

    «Logramos imponer un concepto» fueron las palabras del chef argentino Fabián Spahr, propietario y creador de La Esquina, para referirse …

    Leer más

  • ÚLTIMA EDICIÓN