Encuentros cinematográficos cámara lúcida II

Social & Opinión
Jul, 2017
Artículo por Francisco Álvarez Ríos
Este artículo tuvo: 535 visitas, compártelo !
Compartir por Facebook Compartir por Twitter Compartir por mail

Artículos que te podría interesar



  • Fuente: Fotograma de la obra I want to be selfish again de Myrte Van der Molen - Alejandra Bueno

    En su libro Poéticas del Cine, el mítico cineasta chileno Raúl Ruiz cita las palabras del realizador francés Serge Daney cuando se refiere a dos tipos de cine que están en debate constantemente. Daney los denomina «cine artesanía» y «cine industria». El primero, realizado como una confección casera donde el tiempo está vivo y al que le concierne la deontología política y artística. El segundo es creado desde una producción en serie regida por una organización rígida con objetivos financieros y expansivos.

     

    A partir de esta distinción, Daney continúa invocando las diferencias de la experiencia cinematográfica entre estos dos cines. Define al cine artesanal como un verdadero viaje y al cine de industria como una estadía organizada. Sobre esto, Ruiz comenta:

     

    «Lo que vuelve único el auténtico viaje son los accidentes mágicos, los cambios de opinión, los descubrimientos, los hallazgos inexplicables, además de las pérdidas de tiempo, tiempo perdido y recuperado al término del film. Mientras que en el caso del viaje organizado, el placer equivale al respeto sádico del programa». 1

     

    En la experiencia del llamado cine de viaje podemos percibir la existencia de un ser humano tras la cámara que está siendo atravesado por la realidad, sus cuestionamientos o un imaginario desarrollado desde su percepción de la objetivable realidad. Esto es producto de la realización cinematográfica desde la experiencia viva; es el cine del encuentro, donde el cineasta extiende su discurso sobre el paisaje o circunstancia que filma y provoca un ejercicio sensorial e intelectual que propone la oportunidad de compartir su forma de debatir con el mundo.

     

    El cine de viaje ha resultado ser una motivación para el colectivo fílmico G/A que por segundo año consecutivo propone el Encuentro cinematográfico Cámara Lúcida. Se trata de una plataforma de exhibición de cine de autor como una oportunidad para reflexionar sobre las diversas maneras en las que los realizadores actuales se enfrentan a la exploración de la imagen/movimiento/tiempo. Se pretende difundir un cine inquietante que desdibuja los márgenes impuestos por las cinematografías globalizadas.

     

    En medio de una sobreindustrialización del cine en un mundo hipercomunicado, el Encuentro busca crear espacios de empatía donde el público y los autores puedan comunicarse y saber del otro, de sus investigaciones y preocupaciones a través de filmes que plasman la realidad, la confrontan y la ayudan a transformarse. Los autores de este cine son capaces de traspasarlo en medio de su mutación constante e irrefrenable con plena conciencia de que ya no solo representa la realidad, sino la habita.

     

    Nos gusta decir también que pese a la falta de compromiso de las diversas instituciones encargadas de desarrollar y organizar la creación y distribución de cultura en la localidad, el Encuentro Cámara Lúcida logra realizarse gracias a la autogestión de un colectivo autónomo. El equipo de G/A ha sentido la necesidad de organizar este encuentro proponiendo implícitamente la marcha de nuevas manifestaciones, preocupaciones e investigaciones de un sector fílmico que hoy dialoga con la diversidad de cinematografías existentes en el Ecuador.

     

    En el segundo Encuentro Cámara Lúcida –del 15 al 21 de julio de 2017– se realizarán 20 proyecciones de 19 realizadores de 10 países. Una diversidad de historias y contenidos que transitan entre el documental, la noficción, el cine experimental, la fantasía y la ficción componen esta muestra diversa que supera las censuras y el miedo a las propuestas políticas.

     

    Entre lo más destacado del Encuentro, se proyectará un doble estreno de metrajes del cineasta guayaquileño Mario Rodríguez Dávila que en su obra aborda al Río Guayas.

     

    Los ecuatorianos Sandino Burbano director de Quijotes Negros y Alexandra Cuesta, realizadora de Territorio, también proyectarán sus largometrajes; junto a ellos estará una gran programación internacional en la que directores contemporáneos y consagrados, participarán con películas laureadas, en los festivales BAFICI, Locarno, Rotterdam, Transcinema, Márgenes y otros.

     

    Entrada libre, mirada libre.

    Encuentra la programación en:

    www.godart.clu


    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • NUEVOS

    Luis Humberto Salgado: el Beethoven ecuatoriano


    «Hay que comprender con el cerebro en tensión y escuchar con el ánimo inmerso en la contemplación auditiva de las …

    Leer más

    La contracultura como apuesta para la construcción de una vida feliz

    Decía Facundo Cabral, el cantor de la esperanza y de la alegría de vivir, que «estás hecho para la felicidad: …

    Leer más

    El día que Gamaliel conoció a Marilyn

    Hace unos días recibí la visita de algunos familiares, entre ellos Gamaliel, el hijo pequeño de uno de mis parientes. …

    Leer más

    Volver a la tierra

    Hace tiempo que dejé mi tierra, mi tierruca, como la llamamos allí, en esa región del norte de España, para …

    Leer más

    Manuel Vilas: «Al final, somos lo que recordamos»

    Hace poco escuché decir que leer un libro es lo único que en estos tiempos convulsos nos desconecta de todo …

    Leer más

  • ÚLTIMA EDICIÓN