Ilegales

Mar, 2019
Artículo por República Sur
Este artículo tuvo: 99 visitas, compártelo !
Compartir por Facebook Compartir por Twitter Compartir por mail

Artículos que te podría interesar



  • Fuente: República Sur

    Entrevista a Jorge Ilegal

    Tenemos el honor de recibir en casa a Jorge Ilegal, líder de la histórica banda de rock española, Ilegales. No es la primera vez que visita nuestro país, de hecho, en la década de los 80 tocó en Ecuador como parte de su primera gira internacional y desde entonces, no ha dejado de venir ni ha mudado de principios. Esta vez nos trae Rebelión, su último disco.

    ¿Por qué ese nombre?

    En este momento consideramos que se hace evidente que una rebelión no solo es necesaria, sino imprescindible, y si hay una revolución contad conmigo. Estamos viviendo una apoteosis neoliberal que está condenando a la miseria a gran parte de la población. Yo vengo de España, pero lo mismo está pasando en otros sitios. La contestación que iniciamos hace unos meses, también se está produciendo paulatinamente en otros países.

    ¿Quién va a capitalizar todo eso?, incluso puede ser la extrema derecha, eso que advertíamos en «¡Hail Hitler!» hace unos cuantos años. Lo que pasa es que hay psicópatas al mando de casi todos los países, desde la antigüedad los ha habido: estuvo Nerón, Calígula, Hitler y Mussolini; ahora tenemos a Putin, a Trump. Son gente que tiene una gran habilidad para alcanzar los puestos de poder, o por lo menos, alguien tiene mucha habilidad para ponerlos ahí. Así vivimos, con un Trump que es, a todas luces, descerebrado.

    Y también está Bolsonaro en Brasil y Macri que fue el que primero dio el golpe en Argentina destrozando el país, y parece que la gente no lo mira.

    Es que la gente tiene un problema de «miras». Yo creo que también influye mucho la escuela de Chicago, sus economistas son un peligro y además son capaces de fusilar a quien sea. Vivimos en un momento en que las autoridades económicas se atreven a decir, a cara descubierta, cosas como que los poderes políticos tienen que oír la dictadura de los mercados.

    Entonces, ¿para qué cojones votamos?, ¿para qué la república liberal burguesa si al final van a mandar las grandes tribus empresariales? ¡Es la Ostia! Estamos en un momento en el que algunos grandes apellidos empiezan a decir que hay que aflojar porque esto puede provocar una rebelión sangrienta de incalculables dimensiones. No solo es en España, Italia o en las repúblicas americanas. ¡Es global!

    Entonces, Jorge, ¿por esto volvió Ilegales? Ustedes se habían retirado en el 2010 cuando hicieron el recopilatorio.

    Nos retiramos en 2010 porque yo no tenía inspiración para seguir. No me salían canciones para Ilegales ni soñando. Sé que hay muchos grupos que pueden vivir una temporada de rentas, o siempre de rentas como hacen los Rolling Stones. Sin embargo, me pareció que había que clausurar Ilegales. Estuve haciendo algo con Jorge Ilegal y los Magníficos para recuperar cosas desde el año 28 hasta justo antes de los Beatles con todo tipo de música: mambos, chachachás, boleros, tangos.

    En Rebelión, por ejemplo, hay un tango: «Mi copa y yo».

    Salud por ello.

    ¡Salud por la copa! Tiene frases que hacen mención al alcohol como: Fuente sorda y peligrosa / Diste forma a mi vida / Compañera en este otoño de tan suave resbalar / Buena o mala consejera / Menudeas tus encantos con amargos desvaríos tan cargados de verdad / Que tengo que echarme un trago que me permita olvidar.

    Desde mi punto de vista, una de las mejores letras del disco.

    Estoy de acuerdo, es lo mejor del disco. Habla de una vida consagrada al alcoholismo o a las adicciones. Yo creo que estoy un poco protegido de eso, no tengo personalidad adictiva, a pesar de que he bebido mucho más de la cuenta. Bueno, ahora me modero un poco más, porque si quieres disfrutar mañana del vino, no te tomes hoy dos botellas.

    Cuando estabas en ese punto de Jorge Ilegal y los Magníficos, ¿seguías pensando en Ilegales?

    No, no, no. No pensaba en absoluto en Ilegales, pero empezaron a aparecer canciones y eran realmente cojonudas. Al final [riéndose], tuve que dar mi brazo a torcer, muy a mi pesar porque soy bastante cabezón. Llamé a la banda y les dije «mira, tengo material para un LP o más». Entonces nos reunimos y tocamos como si no hubiese pasado el tiempo, y habían pasado 5 años, pero lo hicimos como si hubiésemos estado ensayando el día anterior.

    Bueno, también algún Ilegal estaba en Los Magníficos.

    Sí, estaba el batería, Beláustegui, que es el que va en esta gira. Nos reunimos todos; Alejandro había fallecido ya, solo estuvo en el primer disco de Los Magníficos. Estaba también un chaval, Vergara, que era un verdadero metrónomo humano, un virtuoso, un genio loco. Generalmente ficho muchos locos para tocar en mis bandas.

    Pero esa es otra característica de Ilegales, aparte de su alma punk y rockera, desde que eran chiquillos, incluso desde Madson, han sido muy buenos músicos.

    Sí, fíjate, en Madson había gente de catorce años tocando. Tipos que se consideraban virtuosos de treinta y tantos no llegaban al nivel de mi hermano que tocaba el bajo. El batería, un tío de quince años, tocaba con un nivel y una fuerza llamativa. Por eso despreciábamos a la gente de la Movida, porque nos decían «son muy jóvenes todavía». Pero cómo muy jóvenes, si ese otro tío tiene veinte y tantos años, y no es capaz de tocar… y no va a tocar nunca; de hecho, así ha ocurrido, ahora tienen cincuenta y siguen sin saber tocar. O sea, no servían para esto.

    Además, había bandas que sirvieron a los poderes preestablecidos para que pudieran vestirse de colores modernos. Ilegales no era un grupo adecuado para esa gente, porque el contenido que tenían nuestras canciones era hiriente para ellos. A esos hippiosos de la época les dedicamos cosas como Heil Hitler solo para molestarlos y para desacralizar eso emergente que iba a dominarlo todo. Hicimos esa canción para advertir que se iban a producir movimientos en los que la extrema derecha podía capitalizar toda la rabia de la gente desilusionada del neosocialismo y del neoliberalismo.

    Y luego el PP descubre que eso funciona; Esperanza Aguirre —un ser detestable, yo tengo la esperanza de que la pillen y la metan en una jaula— va y se hace fotos con Alaska y Mario [Vaquerizo]. Al estar vacía de todo contenido, esta gente es ambivalente, puede servir para vestir a cualquiera de modernidad. ¡Eso jamás ocurriría con Ilegales! No servimos para eso; ahora mantenemos el mismo discurso y somos autogestionarios.

    ¿A estas alturas de la batalla por qué arriesgarse, por qué autoproducirse cuando tienen a multinacionales detrás?

    Porque este es el mejor momento para mantenerse al margen de todo elemento contaminante, ahora es cuando hay que mantener cierto grado de pureza. Mira que nos metemos en todos los charcos; hemos estado en multinacionales en su momento porque también el raquitismo independiente era fatal. Hubo un momento en el que las bandas independientes estaban vacías de contenido y de todo, eran una pandilla de carapicos, insolentes, tontos que no sabían tocar y no tenían ni puta idea de nada. Así que dije «vamos a las multinacionales», porque sabía que le iba a pegar a alguno que otro y de hecho pegué… a alguno. [Risas]

    Ahora me gustaría hablar un poco del documental Mi vida entre las hormigas, que es una joya.

    Conste que yo no quiero imponerme medallas que no me corresponden, el mérito del documental es de Juan Moya y Chema Vega. El único mérito que se me puede atribuir a mí y a la banda es el de haber dicho «de acuerdo, hacedlo vosotros. No censuramos nada, ponedlo todo». Mi manager en España, cumpliendo con su deber, no quería que se hiciese de esta manera.

    De hecho, el documental duraba tres horas. Moya decía «no puedo quitar nada» porque era todo muy interesante, pero tuvo que reducirlo. Ahora dura hora y media.

    Lo que sí es increíble es el trabajo de documentación, Ilegales es una banda que no ha grabado nada en su vida. Quiero decir, no hacían videos, daban muy pocas entrevistas…

    No hacíamos vídeos y tampoco queríamos salir en la tele; siempre hemos tenido ese comportamiento anarquista y autogestionario. Lo que pasa es que el equipo de sonido no lo alquilábamos, era nuestro y nos había costado sangre, sudor y lágrimas. ¿Todo eso para luego sonar por el altavoz pequeño de un televisor? ¿Para qué cojones? ¿Qué ganas saliendo en un programa como La Edad de Oro? Esta gente no era capaz de llenar el Rocola, cuando nosotros llenábamos el Astoria tres días seguidos, que era tres veces mayor. Yo quiero que el público realmente oiga la música.

    Además, eran otros tiempos. La gente se movía por el boca a boca y a un concierto de Ilegales había que ir sí o sí.

    O estabas ahí o no eras nadie, esa es la verdad. La gente entraba saltando porque había conseguido entradas. Una vez salió en el telediario que había un tumulto y se había creado un caos de la ostia el viernes y el sábado, y era que tocaba Ilegales.

    Es que pasaste de sacar el primer disco a hacer soldouts en todo lado.

    Sí, en todo lado.

    Vinieron aquí en el 1987, reventaron (literalmente) Quito y luego Guayaquil.

    [Risas] Sí, se destruyó el estadio Modelo, pero no fue culpa nuestra, sino del empresario que vendió más tickets de los que podía controlar. Cuando el público rompió las vallas a mí me pareció bien; de hecho, lo felicité por hacerlo porque les habían condenado a estar en un lugar en el que no podían ver ni oír el concierto; para lo que les costó la entrada, era una estafa. Luego nos cancelaron en Riobamba y en Esmeraldas.

    Para no entenderlo.

    Para no entenderlo, exactamente.

    ¿Y cuántas veces más han tocado aquí en Ecuador?

    En Cuenca, esta vez va a ser la cuarta. El concierto de ahora, el que vamos a dar el 8 de marzo, haremos treinta y seis canciones en tonos altos; en perfecto sonido sin aclarar, con su tempo. La última vez que estuvimos aquí —esto fue hace 10 años— nos metieron una encerrona; nos encontramos con un montón de gente y con un equipo pésimo e insuficiente a pesar de que traemos siempre técnicos muy buenos.

    ¿Cómo te explicas esa conexión con el público ecuatoriano? Porque sus canciones iniciales estaban enclavadas en unos tiempos convulsos, de cuando todo el norte del país [España] estaba con los astilleros reventados y los mineros también en alza… ustedes son de Asturias.

    Yo creo que nuestro discurso es muy universal y muy «para todos los tiempos» porque entra en contacto con la naturaleza humana —no hemos cambiado tanto en los últimos cinco mil años—. Por eso el discurso sirve para todos los tiempos y para todos los espacios. Nuestra especie es como es y seguimos haciendo las mismas cosas.

    ¿Y cómo ves al público ecuatoriano?

    Muy vehemente. Son un poco como Ilegales: son capaces de lo mejor y de lo peor. Bueno, Ilegales más bien somos capaces de lo peor para hacer lo mejor, somos capaces de asumir riesgos y de comportamientos muy poco edificantes.

    Están girando con Rebelión por todos lados. En España están llenando casi todo también. ¿Cómo ves al público joven?

    Ahora Ilegales tiene un público de varias generaciones. Hay gente muy joven, es a la que más veo porque acaparan toda la primera fila. Si haces una foto al final del concierto desde adelante, son todos jóvenes, y si la haces desde atrás, son todos tienen pelo blanco [risas].

    ¿Crees que estas nuevas generaciones —como dices en el disco «la mansedumbre de estos días»— conectan bien con el rock?

    Mira, del Rock and Roll se hablaba ya en el 57: que iba a desaparecer en un año o año y medio, y aquí está, coexiste con cosas que parecen muy novedosas, pero que no lo son tanto. Siempre ha sido como algo subterráneo que, de vez en cuando, emerge como los volcanes y el comportamiento de los rockeros también es muy volcánico. Los Ilegales también somos muy volcánicos.

    ¿Cuál es la receta Ilegal de la «sopa sónica» de esta Rebelión?

    La «sopa sónica» es algo que me hace feliz. Yo pude haber tenido trabajos mucho mejor remunerados, considerados mejores socialmente…

    Bueno, ganaron mucha plata en su día.

    Bueno, y ahora no está yendo mal, pero también la gastamos con alegría [risas]. Una vez me dijo una amiga «Jorge, me encanta la elegancia con la que tiras el dinero» [risas].

    Hay artistas que tienen cachés mucho más elevados, sin embargo, pago mucho más que ellos por toda la gente que está a mi alrededor —técnicos y etcétera—. Pago mucho mejor que cualquiera, lo que también me dispone estratégicamente mejor porque puedo llamar a la gente que escoja. A un técnico de sonido le gusta trabajar con un grupo que suene bien; si todo el espectro de frecuencias está repartido bien para que la canción suene en directo, se produce ese sonido envolvente en el que me siento ¡feliz! [lo dice con un todo muy placentero].

    Incluso en los ensayos, si tenemos un muy buen equipo, un buen local para ensayar, ¡es un placer tocar! Es el mayor placer que conozco. Poder tocar esas canciones así es la ostia.

    Bueno, contemos un poco de ahora, de Rebelión

    Sí, vamos a lo actual. Nosotros somos un grupo muy histórico, pero en este momento nos hemos vuelto rabiosamente actuales porque nos anticipamos a esa rebelión que luego se fue produciendo y que se veía venir. Siempre he sido un poco profeta. Me jode ser profeta, pero qué le vamos a hacer, soy uno de ellos [risas].

    Una de las cosas que más me gusta es que hablas de que el rock es violencia.

    Claro, el rock lleva una carga violenta desde siempre. Es como una canción de guerra y se basa en las canciones de guerra. El rock no es algo tan estadounidense como se cree, porque lo de tónica dominante y subdominante está en toda la música tradicional europea, gran parte de la africana y asiática.

    ¿Y dónde has dejado el stick? (aunque sí sale en el video del single).

    Bueno, ahora hay que combatir de otra manera. Es verdad que digo que, si hay una revolución que cuenten conmigo, pero todavía tenemos posibilidades de evitar que corra sangre de una manera feroz. Que la cosa va por mal camino, desde luego, pero si realmente hay que empuñar un arma contad conmigo. Sé hacerlo muy bien, soy muy buen tirador y el ejército español me ha enseñado muy bien a matar a ráfaga, tiro a tiro, a la bayoneta, sé manejar ametralladora, bombas de mano… yo hice la mili[1] como miles de españoles.

    Creo que ha sido un atraso acabar con el ejército de leva, porque acaba con toda la libertad y crea una indefensión de todo un pueblo; estamos en manos de ejércitos mercenarios. El ejército de leva es una modernidad que viene con la Revolución Francesa y estaríamos mejor si los Borbones hubiesen sido más puntuales y hubiesen llegado a tiempo a aquella fiesta de la guillotina. Yo no creo que haya que emplearla con esta gente. Pero rezaría para que Felipe y Leticia extraigan de sí mismos esos grandes y bellos republicanos que llevan dentro y abdiquen a trabajar como buenos ciudadanos.

    La última canción del disco, «El bosque fragante y sombrío», me encanta, me parece muy bien como epílogo.

     Estuvo Cristina Gestido, no la contraté, colaboró espontáneamente. Es una genio. En Ilegales nunca se ha puesto barreras a la hora de escoger a la gente que trabaja con nosotros; tienen que ser los mejores para ese momento.

    Te lo decía porque este tema es como un canto a todas estas muertes por las que ha pasado Ilegales.

    Sí, también es un canto a la vida; pero con la vista puesta en esos fantasmas tan queridos con los que me encuentro de vez en cuando.

    Salud por ellos.

    ¡Salud! ¡Por los fantasmas más queridos!

    [1] Servicio militar obligatorio.

    Si deseas leer más entrevistas, ingresa aquí.

    Fuente: República Sur


    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • NUEVOS

    Sin spoilers

    Que nos va la vida en ello. ¿Qué va a ser ahora de nosotros/as sin Juego de Tronos?¿Cómo vamos a …

    Leer más

    Esencia o sustancia

    Podría haberme roto la cabeza diez veces y vuelto a armarla cuarenta,y aún así hallar ese hilo de conexión entre …

    Leer más

    Festivalfff 2019: una tarima que no decae y que mantiene su esencia

    El pasado 27 de abril, en la ciudad de Ambato, se desarrolló el XV Festivalfff, un concierto caracterizado por la …

    Leer más

    Las huellas de lo andado

    El lenguaje está condenado a pasar encima de la realidad, moldeando una idea vaporosa en el pensamiento, cuyo material toma …

    Leer más

    Foto: Sebastián Galarza

    Vanesa Regalado: “Cuenca se merece ser la capital operística del Ecuador”

    Don Giovanni es la primera producción operística ecuatoriana que se exporta al extranjero. Después del estreno en Cuenca …

    Leer más

  • ÚLTIMA EDICIÓN