Vanesa Regalado: “Cuenca se merece ser la capital operística del Ecuador”

Jun, 2019
Artículo por Amyr Sarmie
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  • Fuente: Sebastián Galarza

    Don Giovanni es la primera producción operística ecuatoriana que se exporta al extranjero. Después del estreno en Cuenca el 19, 21 y 22 de junio en el Teatro Casa de la Cultura, viajarán a Hungría para presentarla en el Palacio de las Artes Müpa el 6 de julio del año en curso, función que ya ha agotado sus entradas.

    Los artistas involucrados en la dirección y en la escena son de varias nacionalidades, entre estos se encuentran reconocidos cantantes líricos de la escena local, una de ellos es Vanesa Regalado, quien es también una de las cabecillas de la fundación que está detrás de esta producción.

    Vanesa, actualmente, además de ser la presidente de MusArtEH en Ecuador, estás encargada de la producción de la ópera Don Giovanni. Cuéntanos un poco de este proyecto.

    Sí, justamente ese es el proyecto que en esta ocasión está emprendiendo la fundación MusArtEH: la puesta en escena de la ópera Don Giovanni, de Mozart; una coproducción con la productora internacional húngara Armel Opera Festival. Se han interesado por los proyectos que la fundación ha venido presentando en estos últimos años, porque el Ecuador les parece un país bastante exótico. Les llama mucho la atención que aquí se esté haciendo ópera, en Europa todavía hay mucho desconocimiento del Ecuador como país.

    Este es el tercer año que se contactan con nosotros, los dos años anteriores teníamos un poco de miedo porque aún nos faltaba experiencia en la producción de óperas, sin embargo, esta ya es la tercera ópera que montamos, aparte de otras galas operísticas que hemos hecho. Entonces, creímos que ya era el momento adecuado para hacer esta coproducción con Armel. Es una productora bastante importante a nivel internacional, realiza muchas producciones en escenarios renombrados de distintos países de Europa y en Estados Unidos. Para nosotros es todo un orgullo contar con el apoyo de ellos para este nuevo proyecto.

    Consideramos que Don Giovanni es un emprendimiento de ciudad y de país, pues no solo se presentará en Cuenca, sino también en Budapest; de hecho, la productora húngara pagará todos los gastos del coro, solistas, técnicos y demás para presentar esta obra en el teatro Müpa, uno de los escenarios más importantes de Hungría. Por eso creemos que es un proyecto bastante ambicioso y que es un hecho histórico para el país porque jamás una producción operística ecuatoriana se ha presentado en un teatro tan importante y menos en Europa.

    Pero esta producción no la están haciendo solamente la fundación MusArtEH y la productora Armel, también colaboran la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay (CCE) y la Orquesta Sinfónica de Cuenca (OSC). ¿Cómo se han integrado estas instituciones dentro del proyecto?

    Es cierto, MusArtEH, conjuntamente con Armel, somos quienes presentamos el proyecto a la ciudad, pero claro, sin la colaboración de la OSC y de la del teatro de la CCE sería muy difícil realizarlo, por eso es muy importante darles el sitial que estas dos instituciones se merecen, porque ellos siempre han estado apoyando nuestros proyectos. Además, tenemos el apoyo de otros auspiciantes que son empresas públicas y privadas.

    Eso me sorprende, porque tenía entendido que además de la OSC y de la CCE no tenían mucho apoyo de la empresa pública.

    Bueno, estamos en conversaciones todavía, porque la nueva administración del municipio recientemente está posesionándose (14 de mayo), estamos conversando con ellos a ver si es que también les interesa integrarse porque, como mencionaba, este es un proyecto de ciudad y de país, es decir, nosotros seremos embajadores en Europa y no será una cuestión de que “la fundación MusArtEH trae este proyecto”, sino dirán “ah, es un proyecto ecuatoriano”. Entonces todos como ecuatorianos tenemos una responsabilidad al realizar este proyecto fuera. Eso ya lo ha entendido el Ministerio de Turismo y nos están apoyando en la parte logística y todo lo que se refiere al alojamiento para los artistas internacionales que vienen.

    Cuéntanos un poco sobre la selección de estos artistas internacionales.

    Claro. En el 2018, en el mes de abril, Armel hizo un concurso internacional en Francia justamente para escoger tres de los roles principales para el proyecto de Don Giovanni en Cuenca. O sea, el concurso fue promocionado de esta manera: los cantantes sabían que los ganadores cubrirían tres roles protagónicos de la puesta en escena en Cuenca, Ecuador; por lo que son cantantes de un nivel artístico altísimo, y esto es bastante motivante para nosotros porque uno siempre aprende al compartir escenario con artistas de tal calibre musical y escénico y,  además, dejarán una buena referencia del canto lírico en la ciudad.

    Con este nivel artístico tan alto que mencionas, me pregunto, ¿qué tan a la altura están los cantantes locales de dicho nivel internacional?

    Bueno, hablando no como productora de la ópera o como presidente de la fundación, sino ya como cantante lírica que soy, yo creo que en estos últimos años hemos tenido un proceso bastante exigente, nos hemos preparado mucho en la parte técnica, por eso decía que al comienzo teníamos un poco de… miedo de aceptar las invitaciones de Armel por nuestra falta de experiencia, pero ahora pensamos que nuestro nivel de preparación técnico-musical es ya muy sólido como cantantes y artistas. En enero de este año tuvimos la presencia de Ács Janos, un director bastante famoso de trayectoria internacional que ha trabajado con Pavarotti y Los Tres Tenores, estuvo quince días intensivos ayudándonos a preparar estos roles. Consideramos que estamos en un buen momento de preparación y creemos que vamos a hacer un buen papel.

    MusArtEH ya tiene dos óperas en su recorrido (La Traviata y la Flauta Mágica), ¿cuáles son los nuevos desafíos que se están presentando en esta nueva producción internacional en comparación con las nacionales?

    El desafío siempre es el mismo: conseguir el apoyo económico. Hay que decirlo, lamentablemente, en Cuenca y el Ecuador, apenas se está empezando a hacer este tipo de producciones, por lo que todavía no hay una real conciencia de todo lo que implica una producción operística. Afortunadamente, esta vez, Armel está cubriendo los gastos del viaje de los tres solistas, del director escénico, del director de escenografía y vestuarios, y del equipo artístico y técnico. Lo que a  nosotros nos toca hacer acá es conseguir el dinero para la escenografía, vestuarios, técnicos, luces, honorarios de los artistas locales, hospedaje de los artistas foráneos, utilería.

    Se dice que la ópera es el arte total, porque fusiona todas las artes. Si bien en esta puesta en escena no hay danza, sí contamos con coro, solistas, la OSC… es un montón de gente; en este caso somos como 150 artistas y todo eso, obviamente, tiene un rubro económico, además de la construcción de la escenografía, las personas del maquillaje, vestuarios, etc. El reto siempre es el mismo: hacer que la gente vea que esto es una inversión cultural para la ciudad, en el sentido de que también nos puede dar un sitial turístico a nivel país. Justamente MusArtEH  tiene el proyecto “Cuenca es Ópera”, que tiene como objetivo principal convertir a la ciudad en la capital operística del Ecuador.

    ¿Consideras que Cuenca está lista para convertirse en la capital operística del país?

    De hecho, nosotros nos atrevemos a decir que Cuenca se lo merece… sí, esa es la palabra: nos atrevemos, porque solamente en Cuenca se han producido óperas tanto profesionales como universitarias e infantiles. En un año no ha faltado una ópera en Cuenca, es decir, se está haciendo más ópera que en ninguna otra ciudad del país. Por eso, nosotros, como fundación, creemos que la ciudad se merece ese nombramiento.

    ¡Excelente! Volviendo al tema económico, ¿a cuánto está ascendiendo el costo de Don Giovanni?

    A ver, si nos ponemos a contar cada persona que interviene, estamos hablando de entre unos 100 a 150 mil dólares. O sea, son costos bastante altos, sin embargo, siempre se pueden lograr canjes o convenios; por ejemplo, no pagamos a los músicos de la OSC, pero ellos también se benefician de este tipo de eventos en el sentido de que en su agenda también están siendo parte de grandes proyectos en la ciudad.

    Esta producción cuesta alrededor de 50 y 60 mil dólares, sin contar rubros como el del coro, que habría que pagar individualmente a cada persona, porque en Cuenca no existe un coro que cuente con un sueldo, la mayoría de personas que participan en los coros son estudiantes o trabajan en otras cosas, y están en esto de manera voluntaria. La fundación, a pesar de que no puede pagar individualmente, está buscando fondos para pagar un valor al coro. Obviamente nos dedicamos a la enseñanza, traemos profesores del extranjero, hacemos talleres, y eso también es parte de lo que podemos ofrecerles a estas personas para que sigan creciendo en la parte musical y artística.

    De hecho, tengo entendido que ahora MusArtEH ya tiene un coro propio.

    Claro, justamente en noviembre se convocó al coro de la fundación; es un coro pequeño pero hemos llamado a gente que está estudiando música, enfocada en el canto lírico, gente que pretende hacerse una carrera como solista. Creemos que es un buen espacio para ese desarrollo, porque se les ofrece clases de técnica, de interpretación, talleres con profesores extranjeros. Somos una fundación sin fines de lucro, y eso es lo que podemos aportar —o remunerar— al esfuerzo que ellos realizan al venir a los ensayos, estar en las presentaciones, comprometerse.

    En el caso específico de la ópera Don Giovanni, el coro también tendrá la oportunidad de viajar con todos los gastos cubiertos, esa es otra manera de remunerar su esfuerzo.

    MusArtEH trabajaba con el Coro del Conservatorio Superior José María Rodríguez (Coro JMR), ¿qué pasó con esa alianza?

    Las relaciones con los distintos coros de la ciudad siempre han sido muy positivas en general. En este caso, el Coro JMR siempre ha apoyado nuestros proyectos y nosotros también apoyamos el suyo. Hemos aportado al Coro JMR con profesores de técnica, talleres; ha sido un apoyo mutuo.

    En este caso, al ser un proyecto internacional cubierto económicamente por Armel, nos han pedido que sea un coro de veinte personas, ya que un pasaje a Budapest en temporada alta está costando por encima de los 2 mil dólares. En base a esto, con criterios técnico-musicales, hemos considerado que se tiene que dar prioridad a las personas que están enfocadas en el canto lírico, o a músicos que cuentan con gran experiencia en coros, para que de este coro reducido se pueda conseguir los mejores resultados.

    Justamente por ahí iba mi pregunta: ¿por qué trabajar con un coro de apenas seis meses de vida pudiendo trabajar con un coro que ya tiene más de 30 años de trayectoria?

    Lo que pasó con el Coro JMR es que, aunque también son chicos de distintas edades, no todos tienen como su prioridad el canto lírico, muchos estudian y trabajan en otras cosas, teníamos ensayos con un porcentaje de ausentismo altísimo. Claro, es de aplaudir el trabajo que está realizando el Coro JMR, pero, en este momento decisivo para MusArtEH, se ha tratado de conseguir la mayor proyección musical y vocal de nuestro coro tan reducido. Es que aquí la gente tiene que estar comprometida porque, como son tan poquitos, no pueden faltar, inclusive por ese motivo tuvimos que asegurarnos que todos puedan estar disponibles durante las horas de ensayo.

    ¿O sea que ya no piensan volver a trabajar con el Coro JMR?

    En realidad, nuestro proyecto como fundación es que en Cuenca se hagan óperas así no sean de la fundación. La idea es ir cambiando poco a poco esa necesidad cerrada, si cabe, de querer controlar los espacios. No, espacios hay para todos. En esta ocasión teníamos que cumplir con estos parámetros que nos exige la productora, pero Don Giovanni es solamente un paso de tantos en este gran proyecto que tiene MusArtEH. No nos cerramos a la posibilidad de seguir trabajando con distintos coros de la ciudad.

    ¡Genial! Bueno, Vane, para terminar, haz una recomendación al público para disfrutar mejor de Don Giovanni este 19, 21 y 22 de junio.

    Siempre invito a la gente a que no tengan un prejuicio de la ópera. En este caso, la presentación será en italiano, pero tenemos sobre títulos y es una historia bastante conocida basada en el famoso Don Juan Tenorio, un conquistador de mujeres. Armel ha escenificado la perspectiva europea de lo ecuatoriano. Con respecto a los vestuarios, veremos muchos colores y elementos nacionales típicos.

    Mi invitación a la gente es que esté dispuesta a disfrutar de esto y que vayan con la mentalidad de valorar el trabajo que se hace. En nuestras redes sociales estamos realizando videos pequeñitos de lo que es la ópera, de los distintos tipos de voces, de quién es Don Giovanni; así que eso: que apoyen este proyecto de ciudad, que nos pongamos la camiseta y seamos embajadores culturales de nuestro país.



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