Los retos de la producción musical en Cuenca (Para chamos)

Música
Jul, 2019
Artículo por Andrei "Cosa" Custode
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  • Fuente: Carlos Agustín Maldonado

    Es el año 2019 y escuchamos bandas cuencanas posicionadas como Letelefono, La Madre Tirana, Ilaló, etc. Si vamos un poco más atrás: Neoma, Phantom Bullets, Jodamassa, El Ladrillo de Cristal, Da Culkin Clan, Carne de Cañon, La Locro Banda, Animosh, La Santa Muerte, Los Recién Muertitos, Los Animales Lisérgicos, Morbid Sin, Los vuelos de Mariangula…

    También tenemos las bandas forever de Cuenca como Los Zuchos del vado, Basca, Bajo Sueños, Sobrepeso entre otras. La lista es larga.

    Este no es un compilatorio de la escena cuencana, pero es interesante recapitular un poco de los últimos años para darnos cuenta de algunos aspectos importantes en el panorama local sobre la producción. Para mí, la respuesta es rápida y complicada a la vez.

    Falta plata (la música es un arte hermoso pero costoso)

    Vamos desde el inicio: para aprender un instrumento necesitarás tiempo, ganas y pasión por tocar las notas correctas o incorrectas según tu percepción musical dentro del campo de estudio que elijas (no es lo mismo estudiar música clásica, jazz o folclor). Allí podría haber un primer tropiezo dentro del camino musical porque, normalmente, por la falta de industria y la famita que se carga el mundo artístico, tus padres dirán «al [email protected]#jo con la música, estudia y consigue un empleo de verdad». Pero no te desanimes, la mayoría de las bandas descritas arriba pueden dar fe de que algún día les dijeron palabras similares.

    Luego de que hayas estudiado ―siendo un valiente empírico (mientras huyes de los exámenes colegiales) o académicamente (muy posiblemente pagado por tus padres)―, estarás en posibilidades de encontrar amigos que toquen igual de bien que tú, o mucho peor (tranquilo, el tiempo te hace mejorar), y vivirás la conexión con esa gente con la que estarás viviendo la maravillosa y única experiencia de formar una banda.

    Pero espera ahí, ahora te habrás dado cuenta de que la guitarra necesita cuerdas, cables, pedales, amplificadores, cabezales… y así podemos seguir sofisticando el equipo hasta el límite, pero eso cuesta plata. Si tu familia tiene una buena posición económica, podrás solventar una gran parte de ello, pero, si no, te tocará (como a muchos) trabajar en otra cosa, gastar el poco tiempo libre que te queda entre el colegio o la universidad, la banda, los amigos y la vida en general para poder conseguir algunos billetes y comprarte esa maravilla que viste por internet o en el escaparate de una tienda.

    Entonces dirás: «sonamos bien, hemos logrado encontrar tiempos conjuntos para llevar a cabo el proyecto, podemos pagar nuestra salita de ensayos» (sí, eso de tener un ensayadero donde guardas el carro medio sucio con equipos es bonito en las películas gringas, pero en el Ecuador real en el que vivimos solo puede pasar si vienes de una familia de músicos o si tus padres te miman mucho). «Somos buenos, estamos comprometidos. ¿Dónde tocamos? Me encantaría tocar junto a esa banda tostadaza que vi el otro día en el Otorongo o en el Parque Calderón (ejemplos vagos). ¿Y ahora?»

    Falta instrucción integral

    Uno de los problemas fundamentales para la música cuencana es que no hay escuelas integrales de música. En este campo hay muchísimas áreas de las que no te enteras sino hasta que necesitas contratar a alguien que sepa hacer algo específico o cuando precisas aprender a hacerlo, siguiendo lo que el buen lema punk dicta: «hazlo tú mismo». Cuando estás aprendiendo a tocar no te explican que hay gente que se dedica a la composición, que hay otra que no es buena componiendo, pero que es buena instrumentista; que hay gente que es buena haciendo gestión; que hay gente buena en la técnica sonora en vivo, otras en la producción de estudio…

    Una de las partes importantes es saber a cuál de esas áreas te vas a dedicar. Está claro que hay quienes se dedican a varias de ellas, inclusive a otras artes al mismo tiempo ―esta ciudad tiene varios referentes―, pero como nunca te lo dijeron, llegas a las tablas perdido. Luego, cuando pasan los años, las personas se profesionalizan según las ramas, pero eso es algo que se pudiera dirigir desde que el aprendiz está experimentando la música, y así se podrían explotar las capacidades de los alumnos al máximo.

    Sin importar si el aprendizaje es empírico o académico, arriba de las tablas hace falta esta escuela «integral», que permita hacer sostenible una escena o una pequeña industria local para que así el nuevo artista pueda tener el valor de elegir entre cualquiera de las tantas formas de estudio (luego se convertirá en trabajo) sin que eso represente un estancamiento o una pérdida de tiempo…

    Planificación/Estrategia

    Una de las partes más endebles que experimenta una banda primeriza, y hasta algunas que ya tienen movimiento, es la falta de planificación. Una vez más, no estamos en Los Ángeles, acá no viene un productor y te dice te voy a hacer estrella luego de firmar este contrato.

    La planificación es una parte fundamental (cosas como «hagamos un concierto en una semana o dos» no sirven), es necesario establecer tiempos concretos y metas acordes a tu tiempo y tu nivel técnico/espiritual. Si todo lo haces con tiempo prudencial, podrás evitarte invertir tanto esfuerzo para tener tu concierto el mismo día que se presenta una banda tuca, ellos también están intentando posicionarse al igual que tú, es un suicidio que coincidan fechas.

    Ahora bien, has ahorrado lo suficiente para grabar su primer sencillo, el segundo o tercero, quién sabe… «¿Cómo lo lanzo? ¿Lo subo a Youtube y lo comparto en mi Facebook personal y etiqueto a 30 amigos? ¿Spotify? ¿Cómo se come eso? ¿Campaña publicitaria? ¿Merchandising? Si grabar fue caro, ni digamos hacer un video»… Estamos en épocas esporádicas, modas que vienen y van, un día fue Hi5 al siguiente Facebook, después Instagram, Tiktok, ufff, y la biblia dice que vendrán cosas peores, pero hay que saberlas usar.

    Ahora, con el acceso a la tecnología, comprar una interface de dos canales y un micro no es tan complicado, grabar a la manera home studio es muy fácil; en modalidad estudio, comienzan a haber ya lugares con diferentes precios según su disponibilidad y calidad de equipos, pero a nivel general empieza a surgir muchísimas opciones. Y para los videos, tenemos celulares, amigos, los youtubers en estos últimos cinco años nos han enseñado que la edición es otro arte, entonces por qué no aprender…

    Para la campaña no es necesario contratar una megaempresa publicitaria ni ser excesivamente populares, es más, muchas de las bandas arriba expuestas en un principio eran tímidos o «donnadies» y con el tiempo plantaron fuerte su nombre, esencia y ahora nadie duda de que esa banda es LA BANDA, pero algo que hay que tener muy claro es que la gente quiere vivir experiencias únicas, y actualmente subir una canción ya lo puede hacer cualquiera. ¿Cuál es el valor agregado que tiene tu tema, qué lo hace único en sonido, qué hará que la gente comparta tu canción o video, y en conjunto con eso, cómo volverlo único en el mundo físico? Normalmente siempre empezaremos con discos, stickers o cosillas así, pero hay millares de opciones. Por ahí vamos descubriendo el mundo del merchandising y volvemos: ¿cómo será tu campaña? ¿Por cuánto tiempo la manejaras?

    El arte es arte porque transmite y la sensación y vivencia lo vuelve sublime, pero hay que comer y, quieras o no, se convertirá en un producto artístico y tienes que saberlo vender.

    Meterle h*@vos

    Consigue una tocada. Las primeras veces tendrás muchos feedbacks, tropiezos en el escenario, hablarás mucho entre canción y canción, se te romperá una cuerda, el bajista no llegará, te falta un ampli… lamentablemente, y gracias a la vida, eso pasará y ahí comenzará el verdadero aprendizaje, todo con base en la experiencia.

    La fama es relativa. Mientras ves a tu profe en un escenario delante de 600 personas cantando sus canciones, al otro lado del mundo hay un asiático de ocho años haciendo llorar al triple de gente. Hay público para todos, pero debes fijarte exactamente a qué segmento apuntar, y eso es difícil cuando nos guiamos por el instinto como artistas naturales que no manejan el campo técnico, que es demasiado importante y que ahora te tocará aprender si piensas dedicarte a esto.

    Otra cosa, no envidies el público del resto. Es algo muy común entre artistas de la misma escena y no lo dicen, pero es importante que compartas tu música, si es buena y has trabajado duro en ella, la gente te seguirá y tendrás tu público con sus características específicas gracias a la sinceridad de tu proyecto. Siempre habrá alguien más popular, pero tu música no habla de ellos, habla de ti.

    Una última recomendación… escucha de todo, hay maravillas ocultas en el jazz, rock, folk, vallenato, indie, reggaetón (sí, si sabes buscar bien), trap, hip hop, clásico, pop, electrónica etc…

    Hacer música es divertido, ser músico es de guerreros y vivir el mundo de la música es el cielo y el infierno. Tú decides, tienes poder de elección y eso es lo hermoso de vivir.

     

    Saludos

    Andrei «Cosa» Custode

    Fuente: Carlos A


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