El anonimato de Boris Vian se luce entre otras propuestas surrealistas

Música
Ago, 2018
Artículo por Amyr Sarmie
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  • «Cessio» por Carlos Maldonado. IG: @yeye.cm

    Un concierto casi sacado de la imaginación de Magritte o de los sueños de Dalí tuvo lugar a las orillas del río Tomebamba y el mascarado Boris Vian estuvo ahí para cerrar el concierto. El venue elegido para este show fue el restorán Nuna que estuvo decorado con cabezas de payaso y el escenario iluminado con una simple luz blanca, todo ello junto a los arboles y a las ventiscas de río hicieron de este sábado 2 de agosto una noche levitantemente psicodélica y surrealista.

    El concierto arrancó a las 22:30 con los cuencanos Cessio, por su estilo, recordaban un poco a los ya extintos Jodamassa, pero con unas armonías un poco más misteriosas, psicodélicas y surrealistas. A pesar de la poca destreza en el fraseo del vocalista, no se puede negar la fluidez que tienen en cuanto a instrumentación; sin embargo, esta no fue suficiente para levantar de los asientos al público.

    Después fue el rock progresivo de Dynamo el que se subió al escenario. Aunque se escucharon unas pocas líneas desafinadas en la voz se lucieron en las canciones instrumentales, especialmente por una musicalidad curiosamente surrealista: mientras el sintetizador le aporta un toque de dulzura, el bajo y la batería mantienen un diálogo levitante y electrizante. Para este punto la gente ya empezaba a disfrutar del concierto de pies.

    Mientras todos estábamos ansiosos por ver a Boris Vian una sorpresa se apropió de Nuna, el movedizo Método MC nos hizo bailar con un hip hop muy boleresco y surrealista. Aunque Álvaro Bermeo no estuvo en el evento su voz sí que se hizo sentir en la canción compuesta por ambos artistas: Un trago no está mal. Tampoco podía faltar su novedoso gran plagio.

    Faltando pocos minutos para la 1 am por fin el talentoso Boris Vian se hizo presente con una máscara de colores metálicos: perfil derecho dorado y perfil izquierdo plateado. Es así que una especie de música electrónica experimental, que era una mezcolanza surrealista entre variadísimos ritmos, hacía tripear a los casi 50 asistentes, muchas veces acompañada de elegantes arreglos de guitarra realizados por el mismísimo Boris Vian. Su perfomance exhibió tanto las nuevas canciones como los éxitos clásicos, entre esos un feat con Método Mc.

    Todo este show fue montado con la creatividad surrealista de la gente de La Licuadora Estudio. Tal vez el frío fue el culpable de que al público le haya tomado tanto tiempo calentarse, pero también fue este el causante del baile y de los movimientos vibrantes que se iban contagiando de un espíritu a otro a medida que avanzaba la noche.

    «Dynamo» por Carlos Maldonado. IG: @yeye.cm

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