Un milenial que delira en mil doscientas palabras

Teatro
Jul, 2019
Artículo por René Zabala Lasso
Este artículo tuvo: 93 visitas, compártelo !
Compartir por Facebook Compartir por Twitter Compartir por mail

Artículos que te podría interesar



  • Fuente: Prohibido Centro Cultural

    TEATRO Y COCINA

    Un día pensé que comprender la cocina serviría para entender el teatro, todavía no entiendo el teatro, menos la cocina. Eugène Ionesco, dramaturgo, decía: “Si es absolutamente necesario que el arte o el teatro sirvan para algo, será para enseñar a la gente que hay actividades que no sirven para nada y que es indispensable que las haya”.

    ¿El arte es para artistas?

    He escuchado, la mayoría de veces de amigos o familiares (que no frecuentan galerías de arte u obras escénicas), que no van a una exposición o una obra de teatro o danza porque no entienden o no saben de arte.

    Dos palabras importantes en estas respuestas: Entender y Saber. Las palabras que enunciamos siempre traen detrás de sí un discurso que muchas de las veces no es visible. Desmenucemos la palabra entender: proviene del latín intendere (dirigirse hacia dentro), entonces, diríamos que, cuando una persona no entiende alguna obra artística, es porque la persona no posee el conocimiento para sumergirse completamente en el tema. Quien tiene el conocimiento es el artista, y quizá sea el único en entender la obra y conocerla a profundidad. Ahora planteamos un problema, ¿acaso nuestra educación primaria y secundaria no está encargada en generar conocimientos ligados a entender el arte desde la “experiencia estética” (tema del que hablaremos más adelante)? Estas preguntas salen de nuestro tema, y vale la pena cuestionarlas.

    La segunda palabra, saber: proviene del latín sapare (tener buen gusto); la palabra sabor tiene la misma procedencia, ambas comparten la misma raíz. La cocina y el teatro comparten un fin común, desde lugares distintos, que es provocar-satisfacer a una o varias personas.

    Petra María Pérez Alonso, en su artículo “El gusto estético. La educación del buen gusto”, plantea:

    El gusto es el sentido con el que se percibe y distingue el sabor de las cosas, como también la facultad de sentir o apreciar lo bello o lo feo (…). El gusto describe satisfacción; sin embargo, en el gusto estético, la satisfacción es desinteresada y libre, sin utilidad práctica, mientras que la satisfacción en lo agradable, como en lo bueno, encierra en sí interés (Alonso-Geta, 2008).

    Habrá platos refinados de alta cocina[1] que buscan crear una experiencia de exclusividad y calidad en donde se privilegia el sabor y el estatus. No es una cocina común. Esta cocina busca provocar sensaciones, es decir, una experiencia. En el caso del teatro se ligaría hacia el teatro experimental o el teatro de laboratorio, (alta cocina = teatro experimental/laboratorio).

    Entre esta analogía de teatro y cocina concluimos que, optar por un determinado tipo de cocina o teatro, es una cuestión de gustos. ¿Acaso diríamos que la alta cocina es solo para chefs? ¿Que el arte es solo para artistas?

    Así como la cebolla no es para todos, el teatro lo es de igual manera. Un día un director me dijo que tenía que entender que esta actividad no es para la mayoría de personas, pero que cuando crezca, debo vivir con la idea utópica de que sí será del agrado de todos (aun sabiendo que eso es imposible).

    ¿Por qué nos gusta una determinada obra? Delirios para sacarnos la idea de entender teatro

    Según el filósofo Byung- Chul Han en su libro “La salvación de lo bello”, plantea que la sociedad actual tiene un canon de belleza apegado hacia lo pulido. La tecnología intenta hacer cada vez cosas más pulidas para el gusto de los consumidores, como las pantallas de los smartphones, que son cada vez más lisas (Han, 2015). En cuanto al humano asociamos lo pulido con lo depilado, sinónimo de belleza en nuestra contemporaneidad. ¿Qué pasa con el teatro? Quizá buscamos uno que podamos comprender de inicio a fin, que nos “divierta” como el teatro comercial[2] (que goza de tener gran acogida entre el público).

    El teatro es uno de los lugares donde surge algo, una provocación al espectador… esta provocación no parte de la razón (podría serlo), sino de la incitación visual, estética o sensorial, y es por esta razón que el teatro es un tema subjetivo.

    Imagínese:

    1._ Movimientos de una espalda que contrae los músculos y se relaja bajo el ritmo de la cumbia Cariñito de Rodolfo (¡Lloro, por quererte, por..!).

    2._ Entra una persona, camina por detrás del escenario, varias personas entran usando la misma máscara, que es el rostro de la primera persona; en un rayo de luz rectangular color chocolate se dibuja en el piso, como si fuera una calle iluminada, una sombra distorsionada.

    3._ Escucha un texto de un personaje (Cuarenta y cinco cerebros, dos libras de tripas y un corazón… (Respira) y aún tengo hambre), él está sentado en una silla blanca rústica de dos metros de alto, ¡dos metros!, apolillada y llena de polvo, de mucho polvo. El personaje tiene un terno de color blanco y está impecable.

    Al leer estos ejemplos patéticos intento generar una imagen que provoque alguna sensación, sea cual sea: risa, vergüenza, rabia, tedio. A esa sensación en conjunto lo llamaría experiencia. Si a todo esto le damos vida, nos situamos en un lugar y lo observamos, lo llamaríamos TEATRO. Quizá uno de estos ejemplos gustó y otros no, así será la búsqueda de nuestro teatro, el de nosotros, los espectadores.

    El teatro, al igual que la cocina, existirá para todos los gustos. Para encontrar uno que nos guste tendremos que probar varias obras de diferentes artistas, nos permitiremos saborearlo, entenderlo desde los sentidos.

    Mirar una obra es como asistir a una comida preparada por alguien más (conocido o desconocido), en donde se puede ir en grupo o en pareja para engullirla. La preparación de esta obra se hará en una cocina con los ingredientes que el artista desee y con los chefs que quiera invitar para esa preparación. La obra entra por nuestro cuerpo, la tragamos, si nos gusta su sabor volveremos a ese restaurante (espacio) y seguiremos a esos chefs (artistas). La comida es parte de nuestra vida, se vuelve sangre, energía… si está mal preparada nos causará un mal, al igual que con el teatro, no por haber tenido una indigestión teatral dejaremos de ir a saborear más teatro. Probar una obra es el convivio en una mesa en donde degustamos todos, en comunidad, lo que los chefs nos brindan.

    Sección para los artistas escénicos

    No podemos definir si un trabajo es bueno o malo, sin embargo, plantearemos una idea última: la ausencia de la dirección (puede ser colectiva o una persona que observa), imposibilita la transmisión de alguna emoción intelectual o estética. No a todos les sale rico el pan rico así hayan seguido la misma receta. ¡CUIDADO ARTISTAS ESCÉNICOS DE CAUSAR INDIGESTIÓN EN NOSOTROS, LOS ESPECTADORES!

    Bibliografía

    Alonso-Geta, P. M. (2008). El gusto estético. La educación del (buen) gusto. Estudios sobre Educación.

    Han, B.-C. (2015). LA SALVACIÓN DE LO BELLO. Barcelona: Heder.

    [1] La alta cocina se caracteriza por el empleo de productos de extrema calidad, presentaciones más cuidadas y artísticas, y sus elaboraciones complejas y refinadas.

    [2] Teatro que tiene como meta ganar dinero. En base a esta meta genera productos que satisfagan las necesidades del público habiendo en su elenco, en algunas casos, personas de la televisión que no son actores/actrices. Sus temas son simplistas y estereotipados.


    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • NUEVOS
    Fuente: Unsión TV

    Juan Andrade Polo: “Cada recurso que tenemos lo hemos multiplicado”

    Festival Escenarios del Mundo está celebrando su decimotercera edición y Juan Andrade, director y curador del festival, hace gala con …

    Leer más

    Escenarios del Mundo: Una visión panorámica al teatro

    Después de hacerse acreedor a la presea de Festival Emblemático del Ecuador, del Ministerio de Cultura y Patrimonio, este 25 …

    Leer más

    Autor: Jean-Baptiste Marie Pierre

    LA VIRGEN

    Después de hacer el amor, la Virgen tiene sed. Desnuda, va hasta el pozo, recoge la cuerda y bebe del …

    Leer más

    Ph: El Mercurio

    El Bosque de Shiro

    La aventura de vivir haciendo dibujitos
     

    Es grato tener como profesión a uno de mis mejores pasatiempos de mi infancia. Los …

    Leer más

  • ÚLTIMA EDICIÓN