Yosoyelmal: El escritor villano

Literatura & Cómics
May, 2018
Artículo por Juan Fernando Bermeo
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Es para mí un honory motivo de mucha emoción hablarles en esta ocasión de Yosoyelmal, del escritor Nicolás Esparza. Y digo emoción porque es una palabra fuerte, tal vez algo trillada, pero precisa para describir la sensación particular que, como lector, he venido sintiendo todos estos días al transitar por las páginas de la obra.

Un texto que se enriquece con las más variadas referencias literarias y musicales es una tarea no muy sencilla de lograr, sobre todo, considerando que las diferentes tribulaciones que aquejan y a veces someten a los escritores contemporáneos se han vuelto parte de una cadena de contemporaneidades que terminan por crear tan sólo dos caminos posibles para la obra: volverse singular en medio del bombardeo de información y sobresalir de entre otras similares, o perderse junto a sus símiles y desaparecer en el cruel olvido del anaquel empolvado.

Este libro lleva la narrativa y sus características propias a un recorrido vertiginoso por lo contemporáneo; actualiza la visión del lector, así como su imaginario a priori sin mayor pretensión que la de cavilar juntos (lector y escritor)por terrenos poco explorados para el humano común que camina por las calles de Guayaquil o Cuenca ignorando el lado lujurioso y pecaminoso del que no se habla en la mesa.

Justamente, uno de los puntos fuertes de la colección de Esparza es la comodidad con la que el yo narrativo desplaza la trama de cada historia y transmite cierto aire de confianza y confidencialidad con el lector. Es pues, una especie de desahogo literario que se siente en los personajes cuando narran hechos; los más terribles y los más obscenos.

Y aunque el libro está relleno de imágenes crudas, la prosa de Esparza hace que el lector termine por aceptar, sin mayor reparo, los pesados momentos por los que muchos personajes pasan. Parecen rezagados, desdibujados en una selva de concreto y tecnología que no parece terminar de aceptarlos. Un locus amoenus adaptado en el que los personajes han aprendido a sobrevivir muy a pesar de las reyertas del destino, que los acecha incansablemente.

Otra de las características importantes de este libro frente a otros de narrativa ecuatoriana actual es la facilidad con la que el narrador expresa situaciones incómodas que se terminan bañando en el aura de lo cotidiano. La cantidad de situaciones fuera de lo común que, en muchos casos,resultan ser bastante cotidianas. Por lo menos, así se sienten al leer los pasajes de Yosoyelmal. Dijo el escritor valenciano Xavier Aliaga: «la literatura ha de incomodar, generar preguntas y causar un estado de agitación».

Pero volviendo al tema de las referencias, el libro se divide en cinco partes que evocan una terminología bíblica innegable. Ya desde este punto, podemos evidenciar la fuerte relación de la obra de Esparza con el sarcasmo, la ironía y la parodia. Si bien no se trata de una obra de carácter picaresco o satírico, sí hay mucha sátira regada entre cada párrafo que plasma una poderosa idea que articula a las narraciones: La condición humana y lo contemporáneo enfrentados a pesar de ser consecuencias uno del otro. En la tan atinada referencia en el texto Autoentrevista, pieza que abre el libro, tenemos por ejemplo un testimonio coyuntural sobre esta ambivalencia equilibrada y autodestructiva: la serpiente mordiéndose el rabo, como el legendario Uroboros.

La primera gran parte de Yosoyelmal, luego del denominado Génesis, plasma una serie de diez relatos que constituyen un paralelismo con los diez mandamientos bíblicos. Hacen alusión con nombre y número a cada uno de ellos.

No voy a hablar de todos los cuentos porque este artículo no trata de spoilear el libro entero,no vaya a ser que se priven de comprarlo, pero voy a destacar dos relatos por sobre los demás, por puro gusto personal:

1.«El Abuelo», que se corresponde con el cuarto mandamiento –honrarás padre y madre–, es un cuento que ya tuvimos la oportunidad de degustar en la colección de autores ecuatorianos Despertar de la Hydra, compilación de Romero Vinueza y Abril Altamirano. En el cuento existe un contraste espectacular entre dos generaciones que se contraponen en muchas cosas y aun así comparten otras.

El tema de la vejez como el final de la vida, sus repercusiones en la salud mental y los tormentos de las acciones pasadas enfrentadas con la juventud, sus dudas, su inocencia y la pulcritud de los sentimientos de quienes deben experimentar mucho todavía. Un verdadero canto a la memoria que se escapa en la senilidad, matizado con temáticas tabúes y mala comunicación familiar.

2. El cuento de Sally o cómo se aplica el complejo de Elektra entra en juego con el décimo mandamiento: no codiciarás los bienes ajenos. Una desgarradora y cruda historia que abarca temáticas violentas como el chantaje,la violación y la mentira, sazonadas prolijamente con una narrativa sobria y directa que deja entrever en sus líneas la desesperación de una niña que no termina de entender del todo qué es lo que está pasando en su vida; que debe tragarse sus penas para hacer feliz a su padre, y que debe satisfacer los más bajos deseos de una madrastra que se perfila como la figura actualizada de la madrastra de los cuentos clásicos.

La narración es una especie de Cenicienta renovada en la que las hadas y el final feliz no caben entre los tormentos de una niña y los trastornos de una mujer devastada e insatisfecha.

La segunda gran parte de este libro trae una excelente compilación de narraciones breves denominada «Evangelio según Nicolás». Las narraciones que forman este apartado crean una atmósfera que encierra al lector dentro del mundo de la escritura, vista desde el punto de vista de los escritores en persona. El lenguaje en este fragmento se codea con la prosa poética y deja a la narrativa pura en un merecido y bien ubicado segundo lugar.

El juego metaliterario que se percibe en estos textos; hace que cada aseveración se conjugue de manera armoniosa con los gajes del oficio de la escritura y, para quienes escribimos sobre todo, nos resulta realmente imposible no identificarnos con frases que adquieren un significado mucho más contundente en estas condiciones.

En este sentido, es fundamental que se hable también de la sexualidad vertida en toda la obra. En Yosoyelmal podemos leer una sexualidad activa, que no se cohíbe de mostrarse frente a los ojos curiosos, un acto de rebeldía feroz frente a la sociedad tradicionalista y vetusta.

Este es uno de los fuertes más grandes del libro, ya que el papel de la sexualidad en muchos de los pasajes cobra una relevancia invaluable al momento de centrar en los personajes las miles de sensaciones que se presentan ante el descubrir del sexo, ante lo que se debe callar; ese sabor a pecado que encanta y a vergüénza en una dicotomía perfecta.

El autor plantea en su genial Discurso post-porno pan sexual: «La literatura es sexualidad porque el género en ambas se ha vuelto nada y ha explotado en nuestras caras, dando cabida a formas diversas de literatura, así como de sexualidad».Dice también: «La literatura también es pornografía.

Mi literatura es pornografía. A través de ella, me inmiscuyo entre sus sienes y me instalo en sus psiquis, comenzando un lento masaje en sus lóbulos, transfiriéndome a lo largo de su piel, provocando despelucamiento en sus brazos y piernas, mientras me instalo en sus sexos».

Hacia el final, tenemos dos piezas narrativas. Resalto la increíble calidad y el gran acierto formal con el que está estructurada la penúltima parte: «El Dadaverso: Generación cósmica, posmoderna, interdisciplinaria y, por ende, literaria-pseudocientífica-y-audiovisual de un universo logófago, metaliterario e inintencional».

Este esbozo de novela, como lo ha catalogado su autor, recuerda mucho a la soltura narrativa con la que han sabido desenvolverse autores de renombre, saliéndose de los cánones establecidos; como lo hiciera Palacio en su fabulosa Vida del Ahorcado, o el mismo Jorge Enrique Adoum en Entre Marx y una mujer desnuda, ícono de la narrativa de esta época, con sus pies de página poco comunes y sus saltos narrativos que invitan al lector a estar en vela por cualquier artimaña que el escritor pueda haber preparado para él.

Una de sus mejores cualidades es el acompañamiento fiel que hace la voz narrativa, regalándonos enlaces digitales hacia canciones específicas que no sólo funcionan como soporte para el texto sino que en muchos casos adquieren un protagonismo inusual para este tipo de detalles, en un proceso o paso de lo ornamental hacia lo canónico, hacia lo imprescindible.

Quisiera exponer muchas más impresiones que he tenido al leer esta obra, pero realmente creo que es primordial que sean ustedes los que deban degustar esta colección de relatos que, para mi humilde opinión, funcionan a la perfección como un artefacto narrativo invaluable para la literatura contemporánea. Así mismo, considero que Nicolás Esparza es una de las voces más potentes de la literatura joven del país, una pieza clave para la concepción de las nuevas literaturas, ese enlace entre lo divertido del pasado y lo aterrorizantemente real del presente en el que nos desenvolvemos.

 

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Fuente: Nicolás Esparza


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