Literatura para ingenieros

Literatura & Cómics
Ago, 2019
Artículo por Galo Pineda
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  • Estimado lector o lectora de esta Gaceta, si usted no se dedica la ingeniería, a la ciencia o no es un técnico de cualquier rama, abandone ahora mismo la lectura de este texto. De no hacerlo, queda usted muy bien advertido que encontrará un instructivo de escritura simplón, poco adornado —más bien práctico—, frío como el concreto, más limpio que un laboratorio de neurociencias y tan insípido como el agua destilada.

    Ahora sí, señor ingeniero, señora ingeniera. Ahora que usted y yo estamos acá solos, usted oyendo mi voz en su cabeza (que, a fin de cuentas, es la suya) y yo hablándole desde el pasado (que, aquí entre nos, sabemos que solo es una ilusión de historiadores) permítame hablarle de algo que no suele ser tema de conversación común entre usted y sus amistades. Yo sé que usted es un experto jugando con los números, que a usted no se le baja ninguna corriente por el espinazo cuando oye términos «cálculo diferencial», «mecánica cuántica», «nanotejidos»… todo lo contrario, se le abren en la cabeza futuros que yo desconozco.

    Y justamente, me encontraba yo mirando al estuco de mi habitación pensando en estas cosas cuando se me ocurrió proponerle un ejercicio: sin suspender su juego con los números piense en las posibilidades que le ofrecen las letras y escriba un cuento; claro, aunque le guste leer, supongo (al borde del prejuicio) que esto de escribir cuentos no está en su horario de trabajo y por eso me he permitido dejarle un instructivo con 7 puntos:

     

    1. Hay que escribir de lo que uno conoce. Piense en un nuevo material (el aerogel o el vantablack); o en una nueva tecnología (los computadores cuánticos); una creación informática (AI, nuevos algoritmos financieros) o algo menos pomposo, pero más interesante, algo con lo que usted trabaje a diario, aunque solo exista en su imaginación. Esto que tiene en su cabeza es un novum, una creación nueva que puede no existir pero que está validado por la lógica o la razón científica de un experto (o sea usted, recuerde que es su creación). Darko Suvin le puso ese nombre y creo que viene bastante bien a nuestro propósito. Ahora mire al estuco de su habitación (créame, las mejores ideas salen de ahí —a menos que tenga instalado un espejo—) y sueñe que pasará con su novum. Constrúyalo bastante bien, dibújelo, descríbalo a detalle, hágale un bautizo con padrinos y todo, y recuerde que su creación cambiará el curso del futuro.
    2. Tómese su trabajo en serio, porque una vez creado el novum, ha abierto usted la puerta de un universo literario. No se olvide que, si sus números pueden demostrar la existencia de los hoyos negros o la velocidad de la luz, sus letras son capaces de rehacer toda la existencia. ¡Hágase responsable de lo que hizo! Su creación tendrá consecuencias sobre el mundo en el que vive hoy y que incluye esos dramas personalísimos y secretos, pero también guerras mundiales. Otra vez regrese la mirada al estuco y plantéese cuál será la situación sociopolítica del futuro. Si los chinos, si los rusos, si los gringos dominarán el mundo, que si los gobiernos teocráticos de África se radicalizarán… Según el ánimo con el que se encuentre hoy proponga una utopía o una distopía, o sea un mundo feliz[1] o un desastre donde todo lo malo se ha magnificado[2].
    3. No se olvide de las personas: las que decidan aventurarse en su universo deben hacer un pacto con usted y con las que ya habiten ahí, se trata de una especie de garantía de que la planta nuclear no estallará o de que el 5G no servirá para el espionaje internacional. Ese es un pacto ficcional, su propuesta de relato no solo debe ser creíble o verosímil, sino plausible. El contrato, para ser legalistas iría más o menos así:

    El día de hoy tal del año tal, comparecen ante mí, las dos partes de este convenio, de una parte, el señor ingeniero o ingeniera con cedula número tanto que de ahora en adelante será conocida como EL ESCRITOR o LA ESCRITORA, y de otra el señor o la señorita fulana de tal que de ahora en adelante será conocida como LECTOR. […] Así pues, el antedicho LECTOR acepta suspender sus juicios sobre la veracidad del cuento propuesto por el mencionado ESCRITOR, y este último se compromete a crear una ficción no solo verosímil, sino plausible ya que afirma tener conocimientos en ciencia y tecnología [etc…]

    1. No se olvide de los personajes (cuya única diferencia con las personas de verdad es que viven en su universo y no en este). Para crear a sus personajes piense en alguien como usted y como yo, o en un robot con vocación de persona, o en un alienígena que no por no ser humano deja de ser persona. Ahora mézclelos con los otros ingredientes: el novum, la situación sociopolítica del futuro, la plausibilidad de los hechos y agregue sal y pimienta al gusto. Estos condimentos no tienen que ver con su profesión o con la mía, sino con un buen chiste, un abrazo, un secreto, un sueño, una maldad grande o chiquita, en fin, todo lo que no se pueda medir, calcular o predecir. Recuerde que incluso el cálculo más frío está hecho por un ser (persona o personaje; humano o no humano) que no ha dormido bien, que les tiene miedo a las arañas o que está enamorado en secreto, y que el estallido de una nave interestelar puede verse como una estrella fugaz[3].
    2. Mire bien en donde pisa, no vaya a ser que una mariposa desbarate el mundo[4]. Siempre hay un dedo que dispara un arma, un botón que lanza un cohete a Saturno, un cable pelado que inicia una guerra. Este «elemento gatillador» aparece a diario en las noticias, cada titular que encuentre en la sección de noticias del mundo podría afectarle a usted. ¿Qué pasaría si metemos un par de gotitas de caos a la mezcla que ya tenemos? Se desata una historia. Ya sé que usted que se ha acostumbrado tanto a los resultados rápidos y a resolver problemas eficientemente ha llegado hasta este punto con una impaciencia que está a punto de quebrar sus nervios… justamente en ese estado imagine que se da un golpe en el dedo chiquito del pie con el filo de la cama. Ya está, le he regalado un elemento gatillador. Cometa una locura en su cuento.
    3. Aprenda de su formación ingenieril, técnica y científica, y póngase a escribir. Ahora que tiene todos los elementos sobre la mesa piense que el lenguaje escrito de un cuento o una novela no es distinto del de los algoritmos computacionales: cada uno de los ingredientes anteriores es como un cluster, un conjunto de órdenes que el lector tiene que descifrar. Cada palabra evoca algo en la mente ajena, en otras palabras, usted tiene el poder de dar órdenes a través de un texto, tal como yo (inocentemente) lo he hecho con usted. Escriba y reescriba mucho, haga pruebas de su algoritmo literario con cada persona que pueda y saque versiones infinitas de su historia.
    4. Lea mucho, aprenda todo lo que pueda, proponga reflexiones éticas, estéticas y políticas sobre coda uno de sus trabajos no literarios que nos vendría bien ingenieros sensibles y comprometidos. Sepa usted que la literatura, de ciencia ficción (hacerla y consumirla) nos previene de los sueños y pesadillas del futuro. Lo que ha hecho a lo largo de este pequeño juego de palabras es un prototipo, una cosa plausible que además de existir en la ficción se está gestando en el presente.

    Le agradezco por acompañarme hasta acá, es un pequeño para para un lector, pero un gran paso para la humanidad del futuro. Cambio y fuera.

    [1] Léase Un mundo feliz de Aldous Huxley

    [2] Mire la película Metrópolis de Fritz Lang

    [3] Léase el cuento «Calidoscopio» de Ray Bradbury

    [4] Léase Predictability; Does the Flap of a Butterfly’s wings in Brazil Set Off a Tornado in Texas? Edward Norton Lorenz


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