Ceniza de Rinoceronte, de Agustín Guambo

Literatura & Cómics
Ago, 2016
Artículo por Jorge Rengifo*
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Ceniza de Rinoceronte (La Caída, Buenos Aires, 2015) de Agustín Guambo recrea diversos estados mentales que emergen desde el grito de una poesía hibrida urbana mestiza andina.

 

Estamos devastados por el amor, la fe, el cemento, nos dice Guambo en sus finos poemas. Este libro es el inicio de un peregrinaje, donde todo está condenado, donde todos estamos abandonados y donde la ceniza guiará nuestro vagar por estos páramos.

 

“Soy ceniza de tu Dios”

Estaba en medio del laberinto que es éste libro, moviéndome bajo la ferocidad de los setos. El tiempo me retrato a Guambo bajo la fe de los pájaros entre la niebla de sus alas que acarician nuestros cráneos. Estaba a punto de cruzar aquel laberinto de vida y muerte, persiguiendo el pacto brillante de lo que germina en la tierra. Persiguiendo la carne y los límites de su revelación fluyendo a través de la luz como plantea Guambo en su libro. Estaba bajo un paisaje de voces, oraciones cayendo del cementerio de estrellas que es el cielo. He escuchado a los auquis de Copacati, entre estas plumas negras que son estos poemas hay algunos testimonios. Bosquejos, murmullos, apuntes alocados de un corazón que renuncio a morderse la lengua, cada capítulo de este libro es una pequeña reescritura.

 

[iii]

“Nosotros somos el barro

donde nadie hundirá sus manos”

 

Los muertos resurgen bajo otra forma, como la mariposa surge de la oruga, como las plantas que parecían sin vida reverdecen y florecen en la primavera, como la tierra semeja muerta bajo el helado invierno pero más tarde los capullos y las flores la cubren de gloria. El hábitat del rinoceronte recrea el mundo, se auto inmola como un monje budista, devuelve lo sagrado al mito y el mito a lo sagrado. La evocación, la magia de abstraerse sobre dos pechos que aman, los ojos de la niña, más allá de la niña, la travesura como salvación inmanente; No hay tragedia ni desamparo, solamente pedazos de espejos destrozándose contra los campos marchitos de la mente. Cada ser animado o no, es decir todo lo que circunda al hombre, Los arboles majestuosos que elevan su magnífica vegetación, las altas cumbres de las inaccesibles montañas que proyectan sus vastas sombras y cortan el horizonte, los ríos impetuosos y terribles parecen conducir, en sus corrientes, infinitas promesas y desconocidas amenazas.. Guambo ha profanado su generación con este réquiem hermoso. Repito: “Nosotros somos el barro donde nadie hundirá sus manos.”

 

[iii]

“wendy la otra noche conocí a una mujer eras tú o quizás sólo un ave con una revelación en el plumaje”

 

Wendy, Ariadna, Melany, Nata. La música del universo en sus mil manifestaciones es el romance más antiguo de los hombres. La Magia, el juego, requiere como necesarios, de un lado, un factor mágico y de otro la abolición o ausencia de sentido crítico. El niño que lanza los dados como un hechizo ejercido por la palabra. El hechizo de la muerte que se aleja para resucitar y se acerca para vivir. Poseer e identificar estas voces, volver a tener la forma del muerto, la reconciliación del laberinto y su inconsciente ancestral, es sin duda el propósito esencial de “las cenizas”. El rito del rinoceronte incendiándose sobre un continente de hielo.

 

Año 5522: Mi niña debo danzar bajo tus rodillas antes de extinguirme.

 

[iii]

“¡oh san prozac!

cuida de este rinoceronte viejo

cuida de mis cenizas

y de mis hienas”

 

Inducir a dormir y a soñar pertenece a todas las prácticas mágicas y ha sido considerado por los chamanes de todas las épocas como un medio de obtener el éxtasis. El presagio las promesas que nos depara el futuro. Los últimos suspiros del rinoceronte que se mira a si mismo entregándose a las olas del mar. Regresan las cenizas a su estado líquido. Retornan las palabras en los ojos del otro. Cariño, solo bebe y calla.

La ética de tu risa, es la ética del mundo. Guambo es un rinoceronte andino, sigamos sus huellas.

 

 

*Jorge Rengifo (Lima, 1995). Estudia Filosofía en la Universidad Mayor de San Marcos. Ha colaborado en distintas webs y blogs como Err Magazine, Fantastic Plastic Mag, Transtierros, Ciudades esqueleto y Niño sobredosis. Ha colaborado también para la revista de creación (hibridación y sobreexposición) literaria Mutantres. Forma parte de la Antología Poética 90 revoluciones (Mecánica Giratoria, 2014) y ha publicado La Reconciliación del Laberinto (Murcielagario Kartonera, 2016).


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