La primera vez que vi un fantasma

Literatura & Cómics
Ene, 2019
Artículo por República Sur
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  • Fuente: La primera vez que vi un fantasma, de Solange Rodríguez Pappe.

    El 2019 comienza con una apuesta y un viaje. Es sabido que el paso de un año a otro tiene, en realidad, poca incidencia en «el mundo real», ese que está fuera de nuestras cabezas. Para los más racionalistas y escépticos, el cambio de año puede ser un acuerdo, un secreto a voces entre casi todos los humanos de la tierra para ponerle fronteras al tiempo y señalar el inicio y el final de las elipses celestiales en la infinidad del vacío.

    Sin embargo, y dejando de lado el desencanto, un nuevo año (ya sea por consenso humano o por legítima transición universal) supone una oportunidad para proponer y soñar. Así que, Candaya, una vez más —en firme cumplimiento de la quijotesca empresa que implica ser un editorial independiente para autores latinoamericanos—, arranca con una gira en España con el libro de relatos La primera vez que vi un fantasma de la escritora ecuatoriana Solange Rodríguez.

    Estuvimos presentes en la presentación del libro en Cuenca, que sin dejar la contundencia de la reflexión literaria terminó por convertirse en un evento íntimo, cálido y potente como producto de una afortunada suma de ingredientes: 1) la honesta lucidez y el carisma de Solange; 2) la apertura generosa y la sólida convicción de Olga y Paco, editores de Candaya, y 3) la sensible pero rigurosa presentación de Camila Corral que copiamos a continuación:

    Debo confesar que después de leer este libro no he vuelto a estar sola. He caminado por las calles mirando de lado a lado, sintiendo a los fantasmas portátiles que cargo conmigo como si yo misma me hubiera convertido en otro de los personajes de este fascinante y oscuro universo, sintiendo como si yo misma fuera una aparición extraviada en la ciudad, tal vez, parte de la fantasmagoría o del recuerdo de alguien más.

    Así es cómo La primera vez que vi un fantasma (2018) ha logrado que el desconcierto y lo extraño trasciendan la diégesis y penetren en la cotidianidad de esta lectora, y es que esta nueva apuesta de la editorial catalana Candaya por sacar a la literatura ecuatoriana de su ostracismo habitual se compone de quince magníficos relatos en los que la oscuridad y lo perturbador encuentran su voz y atraviesan los límites de la realidad que normalmente somos capaces de percibir.

    Varios de los seres que pueblan estas páginas no distan mucho de aquellos en quienes nos convertimos en momentos de gran soledad, desesperanza o dolor y de las apariciones que devienen de esas experiencias —los fantasmas nacen en el segundo en que el desapego sustituye al abrazo—. Precisamente por eso, resultan tan verosímiles y sobrecogedores.

    En ellos radicala vuelta de tuerca sobre lo monstruoso y lo fantástico yen la maestría de la prosa poética de Solange Rodríguez para construir personajes profundamente humanos y complejos que cargan sus traumas silenciosamente o que exhiben heridas externas que se transfiguran en terror: «¿Qué podía ahora espantarme en un hotel si yo misma me aterrorizaba?», se pregunta la protagonista de «El Paladar», mientras que en «A tiempo para desayunar», es el recuerdo traumático de una muerte cometida por el padre,la estructura abismal(el recuerdo fundamental) que encierra al personaje en un lúgubre hotel, rodeado de otros seres enloquecidos que han olvidado quiénes son.

    La muerte, la ausencia y el doloroso paso del tiempo se materializan en los espectros que pasean los domingos por los centros comerciales haciendo compras con sus hijas; que se presentan en los hoteles a los amantes en espera y en los últimos minutos de la Tierra…

    Pero también hay de los otros, de esos monstruos fascinantes que llegan con la oscuridad y habitan la ciudad mientras la normalidad duerme: la noche es del deseo imposible, de las mujeres lobo, de las leonas justicieras, de los fantasmas que entran y salen del mundo rutinario con el único propósito confundirnos.

    La escritora utiliza lo extraño como herramienta de exploración de otros universos posibles: una inquietante sociedad deshumanizada en la que la piel y el cuerpo se han reemplazado por la obsesión con el sueño («Un hombre en mi cama»); la injusticia, la relación madre/hija, la posición social y la violencia de género («Matadora»), o para pensar sobre la literatura misma («Pistola cargada»).

    Cada uno de estos cuentos, tan conmovedores como perturbadores y entretenidos, nos lleva a pensar en los límites entre lo humano, lo cotidiano y lo extraño; incluso a preguntarnos si en realidad esos fantasmas siempre nos han habitado y solo necesitábamos de la poderosa narrativa de Solange Rodríguez y para darnos cuenta.

    La tarea que Paco y Olga se han propuesto es de vital importancia para la literatura latinoamericana. Han construido, con enorme esfuerzo y paciencia, un fornido puente hacia el Viejo Continente que permite que los autores puedan cruzar el charco sin riesgo de ahogarse.

    Ese es el caso de Solange Rodríguez, Mónica Ojeda y Mario Campaña. Esperamos poder contar con mucho más de ellos en los próximos años, que, por lo pronto, Candaya ya no es aquel reino de la imaginación de Cervantes habitado por Malambruno, sino un puente, un salvavidas transatlántico y el hogar de la buena literatura de este lado del océano.

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    Fuente: Solange Rodriguez Pappe escritora y docente titular de la UArtes


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