Acercamiento en tres tiempos a José de la Cuadra

Literatura & Cómics
Dic, 2017
Artículo por Daniel Félix
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Budoka
Fuente: Budoka

  1. El cómic como lenguaje narrativo

El cómic, tebeo, novela gráfica o historieta es un género que se escapa de las definiciones cerradas. Si bien, en concepto, se trata de una imagen que relata un acontecimiento, su caracterización se vuelve singular en la medida en que lo separamos de otros lenguajes similares. En principio, toda imagen elaborada por el hombre construye un relato que habla sobre su autor, su contexto, su genealogía: desde las cuevas paleolíticas de Altamira, pasando por los murales egipcios, los grabados latinos, el arte bizantino, la ilustración y el grabado barroco…

Más allá de si es cómic cuando se compone en igual medida el texto y la imagen, si es cómic por el uso del bocadillo y el globo, si es cómic porque las escenas se reparten en una sucesión de imágenes con secuencia narrativa, en este texto apuntaremos dos características importantes que suelen contextualizar a la presencia del cómic.

Por un lado, el cómic es un lenguaje moderno cuyos recursos expresivos sincretizan y sintetizan elementos ideográficos y simbólicos que interactúan directamente con el lector. Dentro de las artes narrativas, el cómic es un sintetizador natural de los contextos, gracias a la expresividad narrativa manifestada en líneas y volúmenes gráficos.

Es decir, se decodifica el discurso mediante la imagen: si los acontecimientos ocurren en un río o una selva, no hay un texto que nos ubique retóricamente ante un río o una selva, sino que veremos dibujado el río o la selva y lo decodificaremos automáticamente.

Por otro lado, el cómic solo puede entenderse como un recurso de comunicación masiva, que favorece, mediante este proceso de lectura y representación de la obra, el acceso intensivo a un lenguaje más o menos universal de interpretación. De hecho, todo el desarrollo y crecimiento del cómic como género intermedio (entre literatura e ilustración) no podría haberse dado sin su popularización en los medios de comunicación de la era industrial.

Con brevedad, hemos caracterizado los elementos mínimos del cómic como un lenguaje gráfico de distribución y lectura masiva, con elementos visuales y narrativos distribuidos de modo heterogéneo a través de viñetas y composiciones que relatan una historia.

La genealogía del cómic es larga y no es el propósito de este breve ensayo mostrarla; sin embargo hemos intentado realizar una panorámica del fenómeno cómic, como un medio masivo de difusión, atravesado por un lenguaje que se construye y transforma, y que en la actualidad ha logrado gran alcance en los públicos lectores en todo el mundo.

  1. De la Cuadra y el montubio de los años 30

Hace 85 años, en 1932, se publica Horno, libro que consagra a José De la Cuadra como el mayor escritor de su generación en Ecuador, con cuentos que forman parte del referente canónico de la literatura ecuatoriana como «Olor de cacao», «Merienda de perro», «La Tigra», o «Banda de Pueblo» –relato en prosa que narra el largo peregrinaje de nueve músicos que van de un recinto a otro, abriendo senderos por la selva o por vías fluviales en todo tipo de embarcaciones, llevando junto con sus sueños y necesidades del día a día las alegrías o penas musicales, la identidad (esa unidad de la pluralidad) de un pueblo, que retorna y se transforma en su trayectoria, buscando perdurar como signo de un tiempo y una geografía.

«Banda de Pueblo» es una metáfora del proyecto grande de De la Cuadra: relatar la realidad del pueblo montubio y todo lo que la sustenta; algo parecido a lo que se proponía Faulkner con respecto del sur de Norteamérica en su condado de Yoknapatawpha, por esos mismos años.

En ese empeño, la obra de José De la Cuadra ha sido tradicionalmente catalogada en el realismo social (expresar la realidad de una sociedad que alcanzaba la modernidad a empujones y traspiés); pero también se ha dicho que anticipa el realismo mágico (poblada por el imaginario montubio determinado por la selva, la magia y la fatalidad de todo aquello que ignoran los hombres).

Pareja Diezcanseco calificó a «Banda de Pueblo» como un «retrato de lo que es morir»; para Adoum estamos ante la prueba de que De la Cuadra es «el gran maestro del relato corto». Los elementos del cuento se narran desde un presente evocativo, más allá del tiempo o, más bien, desde un tiempo que requiere de una geografía para narrarse.

Los músicos viajan –en un devenir que supera la temporalidad– para compartir con música las alegrías y los malos tragos, las fiestas de guardar y las de arrostrar, pues se trata de una necesidad comunitaria, humana, infinita, imperecedera.

La Banda no debe parar. Inclusive hoy a casi un siglo llega la estela de un acontecimiento próximo a la eternidad: el acontecimiento musical de un pueblo, la misma pulsión que hoy en día perdura en fractales de Bandas de Pueblo que siguen tocando las mismas o parecidas canciones, que acompañan el devenir de la cultura en el tiempo.

  1. Fisuras del lenguaje por donde se filtran los sentidos

Octavio Paz hablaba –con relación al arte y los géneros– de las rupturas como una tradición, que afirmasen una «tradición de la ruptura»: es decir, las maneras en que persevera la cultura, la poiesis, el florecimiento que implica despojarse de una piel antigua para perdurar. Detrás de la poética de todo esto, la Banda de Pueblo habla de una necesidad de continuidad con aquello que culturalmente junta a los pueblos, se comparte y compone en el encuentro.

Hoy, 85 años después, aparece una adaptación gráfica de este relato, como un homenaje, pero también como una ruptura y una relectura desde otro siglo, que apunta a continuar y evocar los viajes de la Banda, y el sentimiento que entreteje una geografía y una población, que encaran con valor el paso irreversible y perecedero de las cosas.

Editorial El Conejo y el Plan Nacional de Lectura José De la Cuadra han preparado para la X Feria Internacional del Libro y la Lectura de Quito, esta adecuación, que evoca y honra el texto original en los intersticios del lenguaje (del estilo abarrocado del lenguaje montubio en De la Cuadra, al estilo minimalista y figurativo de la viñeta y el globo en el cómic).

Una adaptación gráfica que necesariamente significa una ruptura con la tradición, pero que simultáneamente, al conmemorarla, se inserta en una tradición de la ruptura que permite al texto sobrevivir, encontrar nuevos lectores y nuevas lecturas, desde la distancia del tiempo y con las herramientas del lenguaje que caracterizan este nuevo presente.

Fuente: Budoka


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