Entrevista Marwan

Entrevistas
Jul, 2017
Artículo por República Sur
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Fuente: http://escribientes.com/literatura/marwan

Marwan arwan Abu-Tahoun Recio, conocido como Marwan, es un cantautor y poeta español, nombrado «Músico por la paz» por Federico Mayor Zaragoza en el Parlamento Europeo por sus múltiples participaciones en conciertos solidarios. Nació en Madrid en 1979. Hijo de padre palestino y madre española, ha conseguido convertirse en uno de los cantautores independientes más respetados de España, ha pasado por todas las salas del país y diferentes giras internacionales. Cuenta con cuatro discos a su haber y lleva publicados tres libros, algunos de ellos ya traducidos a diferentes idiomas. Además de todo esto, es cooperante en diversas organizaciones no gubernamentales. Para hablar de todo esto y de su futura visita a Ecuador nos reunimos con él vía Skype.

 

Cuéntanos un poquito de tu infancia, la familia, los estu-dios, etc… ¿Cuán difícil había sido tu juventud? y ¿cuáles son tus influencias?

Soy de Madrid, de una familia de padre palestino y madre soriana, por eso me llamo Marwan, la gente piensa que es un nombre artístico pero es mi nombre de pila, mi nombre árabe. Pasé una infancia normal en un barrio obrero típico: Saluche, y la verdad que fue una infancia muy bonita. Yo era un niño muy sensible, disfruté mucho con mi hermano haciendo el gamberro, el travieso y siempre fui deportista, por eso me licencié en Educación Física. A los 15 años, en vez de comprarme una bicicleta –que ya tenía la de mi hermano–, mis padres me compraron una guitarra y ahí empieza todo. Tocaba heavy con mis amigos, pero a los 16 años empezó a gustarme Silvio Rodríguez y Serrat. A los 18 comencé a escuchar a otros cantautores, Ismael Serrano y a la gente de la generación anterior a la mía. Dejé el heavy y me dediqué únicamente a la canción de autor, y así hasta ahora. Poco a poco hice canciones, para luego tocar en directo, fui grabando discos y de ahí, a tocar en salas cada vez más grandes.

En cuanto a mis influencias, nacen de los cantautores que salieron en los 90s. Yo toqué en muchos bares por primera vez gracias a Chaouen, que me invitaba a tocar en sus conciertos. Me han influenciado mucho: Ismael Serrano, Javier Álvarez, Pedro Guerra, Carlos Chaouen, Tontxu que tenían un talento bestial.

 

¿Qué tan difícil ha sido el recorrido de Marwan hasta el presente?

Ha sido trabajoso la verdad. Ahora voy a sacar un disco con Sony. Ya hemos firmado, grabado y sale el 1 de septiembre. Sin contar con el libro con Planeta, es el primer trabajo que hago con una multinacional. Lo de cantautor (esta es mi verdadera carrera) me lo he tenido que trabajar mucho, porque lo cierto es que no he tenido más armas que el boca a boca, mi bolsillo, trabajo constante, redes sociales y mi talento. No he tenido nunca campañas de marketing, nunca he tenido medios de comunicación quitando en los dos o tres últimos años que durante un mes contratamos a una persona para que la comunicación del disco. Lo cierto es que ha sido todo muy trabajoso. Ha habido épocas en las que no tenía ni mánager, estaba componiendo mis canciones, costeándome los discos, hablando con el productor, hablando con el que me hacia el video clip, yendo a la imprenta… No ha sido difícil porque siempre ha sido ir paso a paso, descubriendo cositas; pero fue mucho, mucho trabajo, mucha responsabilidad también. Dicho esto, he tenido mucho éxito, no soy un músico de masas pero en Madrid toco en salas de 3000 personas, lo que es un éxito brutal para mí. Poder ir a Latinoamérica y que en cualquier ciudad hayan 200 personas o en México por ejemplo donde hubo 500 personas, es muchísimo éxito para haberlo hecho todo solo.

 

Vamos a hablar un poco de tu faceta de escritor. Tú eres una persona independiente, te has autoproducido los cuatro primeros discos

Sí, son cinco en total con este. Aunque dos no son de calidad profesional, los tres últimos sí lo son, con video clips y todo. Todo esto financiado por mí.

 

Has firmado con una multinacional europea: Planeta. Seguías independiente de la música pero en la literatura habías dado el salto a una multinacional, pero ahora das el salto a Sony. No era una cuestión tanto ideológica sino que no habías tenido apoyo.

En realidad mi primer libro lo saqué yo solo. Era un poco celoso con respecto a mi trabajo, veía que mis amigos firmaban contratos discográficos y luego llegaba muy poco apoyo. Se gastaban mucho dinero en grabar el disco pero, luego no sonaban en la radio, no los promocionaban y algunos discos se quedaban prácticamente en el cajón del olvido. Había muchas promesas incumplidas. Sentía que ciertos contratos vulneraban mis derechos como trabajador, los de ahora no son como los de antes. Agradezco mucho el esfuerzo que Planeta y Sony han hecho al hacerme esos contratos, pero sentí que eran contratos muy leoninos y que tampoco garantizaban mucho. Estaban todos los deberes del artista, pero no estaban tan bien reflejados los deberes de la discográfica. Tuve un par de ofertas pero nunca les di mucha importancia. Hubo un momento que los libros se me fueron de las manos porque me hice mi propia editorial. Alcancé unas cifras muy altas en ventas, unos 30.000 libros, y los distribuía por mi cuenta. Entonces vino Planeta para pedirme una novela; en principio, dejé la novela en stand by, pues tenía un libro a punto de publicar y decidí que era el momento de perder gran parte de mis ingresos como escritor a favor de llevar mi libro mucho más lejos. Entonces firmé un contrato que garantizaba que iba a estar en unos cuantos países y lo han cumplido a rajatabla. Por eso di el salto, porque me fie de estas personas que trabajaron muy bien la verdad.

 

¿Cuándo diste el salto a la literatura? ¿Cómo pasas del lenguaje de la música al de la poesía?

La música y la literatura van de la mano, pues soy cantautor y siempre he tenido muchas inquietudes poéticas. Lo cierto es que escribir poesía es diferente a escribir canciones: tanto desde la extensión a la rima que utilizo en las canciones y no en los poemas, como en las cosas que no cuento en las canciones pero creo que en los poemas puedo contarlas. También hay determinados temas que no se pueden tratar en las canciones. Es verdad que es un salto hacia algo diferente. Yo empecé a escribir poemas y canciones a la vez, a los 18 años; entonces, encontré un sitio en los poemas para contar las cosas que me sucedían por dentro y las cosas que me inquietaban. Fui tomando la música muy en serio desde principio y alcancé cierto nivel compositivo decente. Pero mis poemas del principio eran una basura increíble, eran muy pretenciosos, pretendía hacer poemas buenos. Con el tiempo, seguí leyendo mucha poesía y aún sigo formándome: leo mucho para escribir mejor mis canciones. En 2007 empecé a publicar poemas en mi blog y vi que a la gente le gustaba. En 2009 comencé a escribir en el diario de Almería y en 2010 me pedían que publicara esto y aquello, todo lo que tenía en el blog. Agarré unos cuantos textos poéticos y poemas, y saqué un libro. Pero me di cuenta me gustaban solo diez textos, fue entonces cuando decidí escribir un libro. El hecho de tener un objetivo en la cabeza hizo que exploten en mi cabeza unas capacidades que no sabía que tenía. En ese momento noté que hacía dos carreras y dos cosas que creo que hago bien. En 2011 lo publiqué y coincidió con que de repente apareció una ola de poetas en España por las redes, por YouTube, por Twitter y me subí a ella. Y así estoy ahora, vendiendo muchos libros.

 

La tristeza es punto clave y un hilo conductor en tus canciones y en tus libros ¿cómo lo gestionas en tu vida?

Soy una persona muy feliz, pero es cierto que de joven, no lo era. Era feliz y no a la vez. Siempre he tenido una maraña de emociones internas, cierta sensibilidad, cierto tormento, una falta de autoestima y unas inseguridades que me hacían estar bastante triste de pequeño. Ya no están, pero sigo hablando mucho de la tristeza porque hay momentos tristes y para mí la poesía y la música son un refugio. Porque uno se dedica a vivir la felicidad y a escribir los momentos de tristeza.

Mis letras tienen mucho de autobiográficas, excepto en el último disco, en el que he empezado a escribir alguna cosa que no es autobiográfica o por lo menos no es actual. Tal vez es algo que me ha pasado hace mucho tiempo y estoy mirándolo desde la distancia, ¡pero vamos! Todas las canciones tienen un toque de autobiográfico.

 

Cuéntanos a tus fans y a los lectores de la Gaceta algo sobre el nuevo disco. ¿En qué punto estás de la historia del disco? ¿Ya estas grabándolo, maquetándolo, produciéndolo?

El disco está terminado, en esta misma semana tendremos la mezcla definitiva. El 1 de julio estará en manos de Sony para fabricarlo y el 1 de septiembre estará ya en la calle. También estamos haciendo el diseño: será un disco-libro. El anterior fue Apuntes de mi paso por el invierno, en el que hago 14 canciones y un solo poema de 80 páginas que es muy introspectivo, pero no hablo directamente de las canciones, sino que hago alguna pincelada.

En este disco he ido un poco más allá y directamente he hecho poemas sobre las canciones. Todos los poemas están escritos para el disco, los he escrito en las últimas semanas. Me gusta esa unión, porque siempre hemos separado la música y la poesía, pero ahora sí que están unidas.

 

Quiero hablar de otra de tus facetas. Eres muy comprometido con la sociedad, sabemos que trabajas con ACNUR y otras organizaciones. Nos gustaría que explicaras un poco acerca del conflicto palestino para este otro lado del mundo, desde tu visión cercana por parte de tu padre.

La idea básica es que se crea en 1948 el estado de Israel en un territorio que es palestino. Palestina era una colonia inglesa y empezó a ver un retorno de judíos a partir de los 1900. Fueron bastante bien acogidos, pero esta migración aumentó con las urgencias históricas de la Segunda Guerra Mundial. A Israel le propusieron crear un estado en la Patagonia argentina y ellos dijeron que no, que su tierra es tierra santa. En consecuencia un territorio que era palestino de repente se dividió entre Israel y Palestina. Desde entonces fue mal la cosa. Luego, a partir de 1948, se desatan choques entre unos y otros y empieza la ocupación del territorio palestino. Si se ve los mapas desde 1900 hasta la actualidad, se ha reducido aproximadamente en un 70 por ciento. Además Israel está anexando más territorios a pesar de que aquello está absolutamente prohibido por la ONU, pero por los vetos de Estados Unidos, no son sancionados. Y no es solo eso, sino que todos los territorios palestinos tienen control israelí. Entonces surgen movimientos de resistencia en palestina, algunos son pacíficos y otros violentos. El conflicto en las noticias queda resumido a que en Palestina hay terroristas contra el gobierno; yo no estoy de acuerdo con esto. Creo que existe una situación de abandono al pueblo palestino por parte del resto del mundo. Se han quedado con sus tierras, han ido matando a sus familiares, tienen un control fronterizo, de la electricidad, del suministro de productos básicos, se controla todo… Por la falta de reconocimiento internacional, Palestina no es un país como tal, es una autoridad nacional. Como consecuencia de la agresión y la presión a la que son sometidos constantemente, se levantan y se levantan en armas porque no queda otra solución. Me entristece que la solución sea la violencia, pero realmente o hay negociaciones o solo queda la violencia, y estas negociaciones nadie las facilita. La gente suele hablar del conflicto palestino-israelí y esto es una cosa que a los que tenemos ascendencia palestina nos molesta mucho, porque no es un conflicto, es una ocupación.

 

¿Qué tal tus vacaciones por el África subsahariana?

Muy bien, era la primer vez que iba y disfrute de los paisajes y de un mundo de naturaleza que nos lo estamos cargando. Me entristece mucho que el ser humano se haya vuelto tan bárbaro y que esté sucediendo lo que está sucediendo con el cambio climático, con los bosques, digamos con la industrialización del mundo y la voracidad del sistema capitalista que arrasa con todo, con la naturaleza que necesitamos para mantener el equilibrio, para la subsistencia de este planeta. El hecho de ir África y ver lugares naturales que no están sometidos a la explotación es un respiro de aire fresco. Aparte de la belleza y el disfrute de los animales, esto ha sido muy bonito porque en África tienen un respeto brutal por los animales, cosa que no pasa ni en Europa ni en Occidente.

 

Vienes recientemente de Chile, has estado ya en Ecuador, ¿qué tal han sido las experiencias en Latinoamérica y qué tal el recibimiento del público?

Pues muy bien. Lo cierto es que en Latinoamérica uno siente una cosa diferente de España. En España me siento muy querido, y me tratan muy bien pero hay algo en Latinoamérica que no sé qué es; es una cierta bondad hacia los artistas y sobre todo la valoración que recibimos es superior. Porque en cierto modo en España la música se ha vuelto demasiado ocio, en cambio, cuando uno va a Latinoamérica ves gente con sueldos más bajos, e incluso así la gente se gasta una gran parte de su sueldo en cultura, y sienten en esta inversión ya sea en un libro o en una entrada, que están recibiendo un bien grande, que están recibiendo cultura, educación y esto es algo que en España no sucede. Entonces cuando voy a Latinoamérica y me siento tan valorado y querido es muy bonito. Esto no significa que en España no te sientas querido. La primera vez que tuve una pancarta en un concierto fue en Quito. Latinoamérica tiene ese realismo mágico del que hablaba García Márquez. Hay cierta inocencia, no de ser un ingenuo, sino una inocencia de bondad y próxima a la raíz la vida.

 

¿Qué puede esperar el público del concierto del 29 de julio aquí en República Sur?

Creo que voy a dividir el concierto en tres trocitos, que van a responder a mis tres últimos discos. Un tercio de canciones de Trapecistas, otro tercio de canciones de Las cosas que no pudo responder y un tercio de canciones de Apuntes de mi paso por el invierno . Como nunca he estado ahí, no me apetece cantar todo lo del final sino hacer un recorrido de mi trayectoria. Va a ser un concierto de mis buques insignia prácticamente y con mi forma hacer los conciertos. Yo soy bastante risas en directo, me gusta compaginar un poco las historias tristes de la canciones con cosas de humor y crear un ambiente cálido bonito e íntimo.


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