Entrevistas sobre la Ley Orgánica de Cultura

Entrevistas
Sep, 2016
Artículo por Joaquín Carrasco
Este artículo tuvo: 345 visitas, compártelo !
Compartir por Facebook Compartir por Twitter Compartir por mail

Artículos que te podría interesar

Fuente: República Sur / Jhoana Cruz

Jhoana Cruz, gestora cultural y propietaria de ‘Pájarogato
¿Cuál es la situación actual con respecto a la Ley de Cultura?

Como ha habido muchos ministros y visiones sobre la cultura, la nueva Ley de Cultura es un poco como un monstruo, cuyo 70% está basado en temas de Patrimonio Cultural, pero que descuida bastante la creación artística y cultural.
¿Qué es lo que propone?, ¿en qué situación legislativa se encuentra?

Lo que es positivo es pensar que la cultura necesita una ley que clarifique cosas, lo que implica que realmente existe una voluntad política al respecto. También cabe destacar la propuesta de Seguridad Social para los artistas, aunque existen serias dudas de cuál sería la capacidad actual del país para cubrir esta propuesta de forma real y técnica, lo cual quedará abierto para seguir discutiendo en los próximos años. Otra cosa bastante positiva es que se anuncia que se van a revisar lo que son impuestos a los temas culturales, lo cual podría ser un gran apoyo para los gestores, por ejemplo, el pago adelantado del impuesto a la renta en actividades culturales.

La ley tiene algunos déficits sobre temas bastante importantes, como es la hiperconcentración ministerial a nivel de Quito, omitiendo lo que señalan leyes de mayor estatuto como el COTAD, que hablan de desconcentración y descentralización. Esta ley vuelve a concentrar, lo que no favorece a la gestión cultural que se realiza en Cuenca.

También posiciona temas como el de las industrias culturales, que es un enfoque que se percibe como positivo para mejorar la economía a través de la cultura y el arte, que pueden desembocar en un tema industrial. El problema es que en el país somos bastante diversos, por lo que las industrias también deberían serlo. En este sentido, debería contemplarse un enfoque basado en la economía de la cultura, que es un tema que sí mueve el producto interno de un país.

Por otro lado, el enfoque centrado en Patrimonio Cultural (casi 70 artículos solo para ese tema) hace que se deje de lado la parte de creación de nuevas iniciativas culturales, lo que sesga bastante y hace difícil la creación autónoma cultural.

La ley da paso a crear nuevas instituciones, lo cual también es preocupante ya que multiplica el número de instituciones que, de nuevo, vuelven a gestionar el tema cultural desde una perspectiva central, cuando se sabe que la cultura como tal se genera principalmente a nivel local, diferenciándola de otras áreas como la Educación o la Salud. La cultura se genera desde abajo, lo de “arriba” debería actuar como un facilitador.

El asunto es que la Ley se encuentra actualmente atascada. Existen muchos problemas más urgentes a nivel nacional, por un lado y, por otro, la creación de la ley supondría la creación de tres nuevos institutos en un plazo corto de tiempo (90 días), lo que a su vez supondría la dotación de recursos para ellos. Algo que el estado ahora va a tener problemas para asumir. Así que eso apunta a que el proceso de creación todavía va a ser lento, lo que puede suponer también una oportunidad: la de que los legisladores pueden obtener un mayor conocimiento de los temas que la constituyen y de la ciudadanía pueda emitir sus observaciones para tratar de mejorar y complementar la propuesta actual que existe.
¿Qué pasará con las instituciones ya existentes (Ministerio, CCE)?

La ley está redactada como si se tratara de dos cuerpos. No existe una coordinación entre lo que hará el Ministerio, las atribuciones de la Casa de la Cultura, y las de los institutos, ya que todas estas entidades tendrán atribuciones ejecutoras. Además, se están creando tres institutos más, lo que supone la existencia de 5 instituciones a nivel nacional para el manejo de la cultura, todas con competencias ejecutoras, cuando su función debería ser de reguladoras, proponedoras de políticas culturales, o facilitadoras de la cultura.
¿Cómo se posiciona la gestión cultural independiente en la nueva ley?

La propuesta de la nueva Ley se basa en la dotación de Fondos Concursables, lo cual va a llevar a que los gestores culturales independientes tengan que formarse en la tramitación y aplicación de formatos para dichos fondos. Eso también logra que los gestores esperen del Estado una función paternalista, es decir, que el estado dé. Así que haría falta una visión mucho más amplia de cuál es el papel de la gestión cultural independiente y de cómo lograr que se desarrolle.
¿Qué se plantea en cuanto a la descentralización de recursos y competencias frente a la dependencia al centralismo ministerial?

No hay una sola palabra en el texto de la nueva Ley que hable de descentralización, de ningún tipo. Es decir, no existe para nada la propuesta de descentralización que plantean el COTAD, la constitución, los decretos de desconcentración o descentralización, que promueven que la cultura sea un sector de alta descentralización. Lo que debería formularse es que en las transitorias exista una descentralización progresiva que pase por cerrar partidas existentes que actualmente se manejan en Quito para transferir esos recursos y competencias a nivel local, y dejar que a ese nivel se puedan impulsar políticas culturales propias en los territorios.

Por ejemplo, la Casa de la Cultura puede desconcentrarse actualmente, pero no descentralizarse: para muchas cosas se necesita la aprobación de la matriz de Quito. Las casas provinciales se deben a las políticas que se plantean desde la capital, no son autónomas. Creo que la descentralización debería trabajarse a nivel provincial o cantonal.
¿Qué pasa con los derechos de autor?

La Ley de Cultura dice en términos generales que se protegerán los derechos y la autoría intelectual, pero el texto donde se habla realmente de la situación respecto a la Propiedad Intelectual es en el Código Ingenios: Código Orgánico de Economía Social de los Conocimientos, Creatividad e Innovación.
¿Cómo se contempla el apoyo a los artistas y la garantía de sus derechos (seguridad social)?

La ley recoge en un párrafo chiquito que se promoverán los derechos sociales de los artistas, sin embargo, lo deja totalmente abierto, lo cual deja muchas incógnitas de cómo realmente se va a aplicar esa propuesta. A mi criterio, eso implica que puede convertirse en algo inaplicable si es que no se llega a definir la propuesta técnica que le dé soporte.

Fuente: eltiempo.com.ec / Jonathan Koupermann

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • NUEVOS

    Entrevista a Andrés Zambrano

    Por el estreno de la obra El Público, de Federico García LorcaUna pequeña entrevista al director de la famosa y …

    Leer más

    Poesía y ciudad también se pueden escribir con M

    Una de las características menos laureadas de la poesía y su complejo transitar entre las páginas del tiempo es la …

    Leer más

    Somos escenario del mundo

    Escenarios del Mundo, Festival Internacional de Artes Escénicas de Cuenca se ejecuta del 26 de septiembre al 7 de octubre …

    Leer más

    Cuando las resistencias son (pre)históricas

    Tenemos tan interiorizada la mirada masculina que siguen sorprendiéndonos noticias, artículos o ensayos que cuestionan nuestro enfoque falocéntrico y proponen …

    Leer más

    El Sur Cine Lab o los caballeros de la triste figura

    Como un guerrillero cruzando una montaña echa de harapos, el viento aplastándole la espalda, la sonrisa casi de escarcha vieja, …

    Leer más

  • AGENDA REPÚBLICA SUR
  • ÚLTIMA EDICIÓN