Entrevista Martín Sánchez Paredes

Entrevistas
Jun, 2017
Artículo por República Sur
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Fuente: República Sur

Martín Sánchez Paredes es el nuevo director electo de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión núcleo del Azuay para el período 2017-2021. Este pasado 12 de mayo tomó posesión de su cargo acompañado por su directorio conformado por: Johana López, primer vocal; Guillermo Jiménez, segundo vocal; Adrián Plasencia, primer vocal suplente, y Paola Sinchi, segundo vocal suplente.

 

Nos reunimos con Martín para conocer más de su persona y para que nos comente cuáles son las expectativas, las propuestas y las acciones de este nuevo rumbo de la Casa de la Cultura.

Gracias por el espacio y felicitaciones por mantener este medio de comunicación físico y digital.

 

Nuestra propuesta gira en torno al emprendimiento y a mirar a la cultura como un eje dinamizador de lo que sucede en nuestra provincia. Pensamos que mientras los artistas y gestores culturales no cambiemos la percepción de la cultura como «la niña pobre del lugar» y empecemos a mirarla como el motor económico que debe de tener un pueblo, en este caso la provincia, no vamos a poder salir adelante como sector cultural. De ahí parte nuestro objetivo: convertir la cultura y el arte en un pilar de desarrollo sostenible en la provincia del Azuay integrando a gestores y desarrolladores en un proceso de cambio participativo y radical. Con esto me refiero a que hay que enterrar totalmente las prácticas en las que ciertos grupos manejan el arte y la cultura, y reemplazarlas por un proceso participativo en el que todos se integren y puedan aportar y crecer desde el cooperativismo. Elaboramos una lista de valores en los que centramos nuestro trabajo: la participación, la responsabilidad, la inclusión, la transparencia y el respeto. En ellos estamos enmarcando nuestras políticas.

 

Martín, sabemos que eres instructor y director de danza y que desde el 2012 administras el teatro universitario Carlos Cueva Tamariz. Cuéntanos ¿Cuál es tu bagaje en el mundo de la cultura y qué deberían saber nuestros lectores de tu camino hasta aquí? ¿Cuál ha sido tu desarrollo como persona?

Yo comencé desde pequeño a enamorarme del arte y la música a través de los libros, y esto me llevó a encontrarme con el teatro en el que me desarrollé un par de años, y el teatro me ayudó a descubrir la danza. Comencé con la danza tradicional pero luego probé otros géneros y entendí que el arte es algo global. Luego hice producción cultural con pequeños intercambios, encuentros y proyectos de vinculación de danza, sobre todo dando clases y talleres en sectores rurales. Trabajé también la Fundación Salesiana PACES, que es una fundación de apoyo a los chicos en riesgo de exclusión social. Aquí empecé mi faceta docente. Esto me motivó para empezar a consolidar un marco pedagógico para la danza tradicional que no existía en el Ecuador. En el 2007 hice mis primeros eventos que consistieron en movilizar grupos de danza desde el Azuay a otras provincias y viceversa. Luego empezamos a traer propuestas artísticas internacionales. En 2010 se hizo un encuentro internacional de danza, que era el primero en la ciudad. En 2011 me arriesgué a hacer el primer festival internacional de danza del Austro. En el 2012 logramos levantar mucho más presupuesto, un espacio mucho más grande y logramos extender nuestro trabajo a las parroquias rurales y a los cantones. En 2013 crecimos mucho más y logramos hacer eventos para 4000 o 5000 personas; hicimos, inclusive, un evento en el Coliseo Jefferson Pérez, pero por algunas discrepancias y decidí retirarme. El último año se hizo sin más apoyo que el de la Universidad de Cuenca que nos dio el aval. Fue un evento de menor formato pero que mantuvo una línea: diversificar los géneros de la danza. Logramos incluir por primera vez el break dance, una danza urbana, en un teatro. Esto nos permitió ver que pasan cosas que uno no percibe en el desarrollo cotidiano del trabajo y que además, a través del arte y la cultura, se trabajan aspectos de los seres humanos que ni te imaginas. Desde entonces se empezaron a cocinar muchas cosas sobre danza en la ciudad. En el 2015 estuve delicado de salud y tuve que parar, y en el 2016 pasó lo del terremoto y se avecinaba un proceso electoral, entonces tomamos la decisión de suspender el festival; no se podía hacer con las condiciones de ese momento. Este año estamos ya con el proyecto y vamos a entregarlo a otra persona para que lo retome y ejecute. Todo ello vino paralelo al teatro Carlos Cueva. No había habido un movimiento cultural tan grande y con tanto impacto hasta entonces. Esto, sumado al éxito de la asistencia a los teatros para ver danza, nos motivó para que empecemos a hacer otros proyectos de vinculación cultural. Trabajar en el teatro Carlos Cueva quizá detuvo un poco mi proyección independiente porque era una gran responsabilidad, desde el principio implicaba cambiar una mentalidad acerca de ese espacio: dar a conocer que tiene una mística, crear una cultura en el público para que la gente vaya ordenadamente, haga silencio, no coma dentro del teatro… No pude producir mucho porque al ser un espacio público era limitante. La universidad es un ente académico que tiene como fin la educación, no la producción de eventos culturales, entonces esto limitaba mucho la gestión. Estos cinco años ahí, lograron posicionar el teatro, equiparlo, crear el personal interno para que opere, dinamizarlo y volverlo versátil. Sin embargo hay una deuda con el teatro independiente.

 

Este lugar me dio mucha experiencia sobre qué se puede y qué no se puede hacer en el sector público, lo que me permitirá ahora dentro de la Casa de la Cultura tener claro el panorama para que no me sorprendan. En conclusión, estamos preparados para el sector público. Esto es uno de los baluartes con los que llegamos a la Casa de la Cultura. Tenemos valores humanos, venimos del lado artístico, del lado de la producción, somos artistas que nos forjamos por solos, que levantamos nuestros proyectos con corazón y fuerza, y lo hicimos desde cero. En estos tres días hemos podido hacer visible eso: tenemos la intención y el conocimiento para trabajar en el sector en el que estamos.

 

En breve serán las elecciones para presidente de la sede nacional de la Casa de la Cultura. Como director del Núcleo del Azuay eres uno de los veinticuatro votantes que pertenecen cada año y votas en estos días. Cuéntanos de los candidatos que se presentan, sabemos que el antiguo presidente, Raúl Pérez Torres, pasa a ser ministro de Cultura.

Aquí hay que hablar desde dos puntos de vista, por un lado el ideológico, y por otro el institucional. Ideológicamente, nosotros planteamos una renovación. Esto no quiere decir que desconozcamos el valor que tienen las personas que nos han precedido, sin embargo estamos en un tiempo de cambio. Es una pena que seamos tres presidentes que entramos desde fuera de la Casa de la Cultura en Pichincha, Esmeraldas y Azuay. En las 21 provincias restantes se reeligieron los presidentes que siguen siendo de la misma línea ideológica que ha estado al frente todo este tiempo.

 

Este es un panorama que se va muy en contra de nuestros preceptos filosóficos. De los candidatos, he tenido contacto con Fabián Santos, que ha estado dentro de la Casa pero viene del sector independiente; tuvo la gentileza de llamarnos y conversar con nosotros. El candidato Restrepo se contactó con nosotros a través de delegados. Yo creo que al ser un candidato que no viene personalmente, ni llama, con qué confianza podré acercarme a él en el futuro. Esto marca una diferencia ideológica tenaz. Por otro lado está Carlos Vásconez a quien todos conocemos, sabemos que es un ser humano excelente, con una gran visión, que fue presidente de la Casa de la Cultura y que por un lado representa este sector nuevo y por otro lado tiene la experiencia de la línea tradicional. Creo sin embargo que a Carlos le va a pasar lo mismo que nosotros estamos viviendo en este momento, es decir, de las 24, solo tuvimos 3 provincias que votaron por lo nuevo.

 

Sabemos que ahora la Casa de la Cultura no será un ente autónomo, sino parte del sistema nacional de cultura. ¿Cómo crees que afectará esto al desenvolvimiento de tus funciones? ¿Crees que tendrás más o menos autonomía? Y por último, ¿qué opinas de descentralizar la cultura en el Ecuador?

Una de las razones por las que apoyaría Carlos Vásconez, por ejemplo, es porque significaría descentralizar. Lo que me preocupa es el hecho de que hayan primado nuevamente los grupos de siempre. Ahora es necesario descentralizar las cosas, esto es imperativo, no podemos seguir teniendo a Quito o Guayaquil como únicos ejes de desarrollo; esa es una de la cosas que nos obliga a ser muy estratégicos. Este año, sabiendo que no tenemos recursos, debemos trabajar para hacer un buen POA y ejecutarlo al 100% en el 2018, así podremos pedir un aumento del presupuesto en el 2019. No como ha sucedido hasta ahora, que el presupuesto va bajando porque no se presenta o ejecuta un POA. Ahora nos toca luchar a nosotros, tenemos que ser muy organizados y planificar bien lo que vamos a hacer para optimizar al máximo esos recursos y no convertirnos en un ente dependiente del Ministerio u otro sector. Ahora bien, algo muy lindo que nos está pasando en este momento, es que no tenemos deuda política con nadie. Este directorio ingresa con soñadores, gestores y ejecutores del arte pero no tenemos ningún compromiso con nadie. Tenemos libertad y autonomía.

 

Es un nuevo camino el que habéis abierto vosotros. Habéis conseguido 105 votos en este formato de elecciones que ha incluido al RUAC [registro único de artistas y gestores culturales] y que sabemos que ha sido el peso de tus votantes y de tu lista. ¿Cómo ves este nuevo camino que abre el RUAC para la Casa de la Cultura?

Es un empoderamiento de los artistas verdaderos, de los artistas ejecutores y de la mayor parte de artistas y gestores. Eso es lo que pasa con el RUAC, se están empoderando quienes realmente ejecutan, crean, potencian y dinamizan el arte en la ciudad. Ahora, para esta campaña el RUAC fue muy manoseado, muy secreto, porque no les interesaba que nos empoderemos. Justamente este es el cambio, permitir que los artistas se apropien y se sientan parte de la Casa de la Cultura, no alguien que tiene que llegar a pedir un favor.

 

Esto nos permite empezar a formar grupos, consolidar incluso un movimiento que impulse al sector artístico que ha estado disgregado.

 

Tu lista, Cultura para todos se fundamenta en seis ejes. Puedes resumirnos un poco las ideas fundamentales y cuáles van a ser las acciones para poder llevarlos a buen término.

En primer lugar habíamos hablado de la democratización inclusiva de la Casa de la Cultura que marca las políticas sobre las que vamos a trabajar: el libre acceso a los servicios, los presupuestos participativos, el mecanismo de acceso igualitario a los fondos y el reconocimiento igualitario de lo tradicional, lo contemporáneo, lo moderno y lo postmoderno. Motivar la participación voluntaria, la inclusión, potenciar el RUAC e involucrar a los sectores que están creciendo: los jóvenes y los niños. Este es nuestro primer eje que marca el ideario de cosas con las que podemos trabajar.

 

El segundo eje es clave: la reingeniería de la Casa de la Cultura. Se trata de un análisis técnico y estrat égico de la Casa para plantear los tiempos para la ejecución de nuestro cronograma. Incluye además la creación de la Unidad de desarrollo y financiamiento. Sabemos que la Casa cuenta con pocos recursos con los que tenemos que crear un equipo de profesionales que nos ayude a buscar diferentes formas de financiamiento. En otras palabras, el segundo eje significa multiplicar el poquito dinero que tenemos.

 

El tercero es el emprendimiento cultural para el desarrollo de la provincia. Esto implica la creación de una «incubadora de proyectos», esto es que el artista tenga asesoramiento técnico y que no le cueste tecnificar su trabajo para poder promocionarlo y circularlo. Una capacitación permanente en gestión cultural y producción, creación de portafolios digitales de artistas, gestores y servicios culturales, que es justamente democratizar el acceso a nuestros servicios, de tal manera que exista una plataforma en la cual quien necesite un servicio cultural pueda ingresar y encontrar una base de datos completa con la que pueda decidir con qué proveedor, servicio o artista va a trabajar. Finalmente este eje incluye buscar inversionistas en los mercados culturales que permitan potenciar internacionalmente el trabajo artístico que se genere en la ciudad.

 

El siguiente eje consiste en la optimización y dinamización de la infraestructura y de los recursos existentes. Esto no necesariamente significa construir algo nuevo, sino laborar con los recursos que hay y sacarles el máximo provecho

 

Finalmente, el último eje es la creación del centro de convenciones de las artes azuayas que implica que la ciudadanía pueda mostrarse y conectarse con la Casa de la Cultura y con el desarrollo de la ciudad. Se trata de conectar a las familias en este centro para que puedan exponer sus aportes, pero también de documentar lo que está pasando en la ciudad en este momento y en el futuro.

 

Para estos ejes necesitas un equipo, no solo los vocales, ¿quiénes conforman el equipo que va a trabajar?

Se está construyendo. Se va a construir con base en el diagnóstico. Una vez que el diagnóstico se termine lo determinaremos. Vuelvo al tema de la administración, si existe un personal en la Casa que puede cubrir ciertas áreas, no hace falta meter a un equipo de fuera, eso drena recursos y esos recursos pueden empezar un proyecto.

 

Primero es necesario terminar el diagnóstico y con el resultado sabremos si es necesario renovar el 100%, el 20% o nada.

 

Por último, tienes el espacio para decir lo que pienses que se queda en el tintero o te gustaría decir para los lectores de nuestra Gaceta.

Que es el momento clave para unificar al sector cultural y empoderarnos de este cambio histórico. Por primera vez tenemos un marco legal que nos permite hacer cosas. No debemos sentirnos periferia sino saber que tenemos, en este momento, voz y voto como sector cultural.

Fuente: goo.gl/GIxwaM / El Tiempo

Fuente: goo.gl/ELQz3d / El Mercurio

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