Entrevista a Da Pawn

Entrevistas
Ene, 2018
Artículo por República Sur
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Fuente: República Sur

Su música nace en 2012 con los sonidos del indie y folk y con tintes experimentales: es la banda quiteña Da Pawn. Conformada por Mauro Samaniego (guitarra y voz), Fernando Procel (bajo), Felipe Andino (teclados), Martin Samaniego (guitarra), Pedro Ortiz (batería) y Alejandro Naranjo Palacios (guitarra). Da Pawn creció impulsado y creado por Mauro Samaniego y actualmente es uno de los referentes de la música ecuatoriana; ha sacado dos discos: El Peón y Verano en coma. Ha tocado en el QuitoFest (2014), la Fiesta de la Música (2015) y más recientemente en el Rock and Shout (2017).

¿Qué intenta transmitir Da Pawn en la letra de sus canciones y sus sonidos?

Las letras en general hablan de cosas muy personales; en el primer disco hablaban de cosas más personales, en el segundo disco –son temas desde el 2013 hasta el 2016–, las leras tratan muchas cosas que intentan relatar más o menos lo que hacemos en cuanto a sonidos. Creo que Da Pawn es una banda que se concentra mucho más en la música, a pesar de que intentamos encontrar un balance entre la letra y la música, somos más músicos que letristas. Siempre hacemos la música e intentamos encontrar una manera de relatar lo que hacemos musicalmente con las letras, pero no hay exactamente un concepto o temática específica, más que nada cosas cotidianas y del día a día.

¿Cómo componen sus canciones, las letras y las melodías? ¿Cómo es el proceso?

Creo que hacemos las dos cosas por separado. Hacemos la música sin pensar en nada más que eso. También intentamos hacer cosas que –en cuanto al sonido– nos gusten. Aparte de eso, yo escribo las letras totalmente aparte, yo tengo un cuaderno en donde tengo un montón de cosas escritas e intento buscar cosas de ahí que puedan conectarse un poco con lo que hacemos musicalmente.

Siempre nos aseguramos de que las melodías y la música sean algo que nos transmita perfectamente y después encontramos algo que líricamente se conecte con eso.

Luego de haber iniciado como un proyecto de Mauro, ¿cómo ven a Da Pawn ahora?

Da Pawn siempre fue pensada como una banda, varias personas haciendo música. La razón por la que fue una cosa personal fue porque yo vivía afuera y no tenía gente con la que me conectaba musicalmente. Vamos más de 5 años como banda, nos hemos consolidado como tal y poco a poco estamos intentando hacer que la parte creativa sea un poco más «colectiva».

Para esta gira tenemos una canción que compuso el Fer y el Martín, pero todavía, como en cualquier banda, tenemos como una cabeza de composición que supongo que soy yo [Mauro]. Intento que esto sea como una base para que entre todos podamos crear algo.

Cuéntanos de los primeros lugares donde la banda empezó a tocar.

En bares chiquitos en Tumbaco, fiestas, lugares pequeños de pocas personas. Cuando empezamos a tocar no había tanto público, la música también era hecha más o menos en un «formato» para unas 60 personas máximo. Actualmente, hay más público y eso influye inevitablemente para componer cosas que puedan conectar con más personas.

¿Qué dificultades que se han presentado a lo largo del camino como banda?

Una de las dificultades, creo, ha sido encontrar ese puente entre la composición de una sola cabeza y una composición colectiva. Constantemente estamos trabajando en eso, intentando romper barreras.

Además el lugar desde donde hacemos música también está en constante crecimiento… crecimiento de público, de gestores, de músicos… Nosotros no empezamos a tocar en una comunidad musical tan grande y tan organizada. Siempre creo que la dificultad ha estado en la autogestión.

¿Cómo fue su primer concierto y cómo son ahora sus conciertos?

Yo creo que es igual; nosotros siempre hemos hecho música por gusto, por una necesidad de hacer música, de tocar. Cuando empezamos esto, era más fácil eso de despegarse de querer tocar en un festival o querer que los discos se vendan un montón.

Nosotros empezamos con esa filosofía de hacer música por querer hacer algo bacán por nosotros mismos, creo que eso es algo que siempre hemos pensado y seguirá siendo así. Creo que esa es la fórmula de la banda: crear cosas que nos emocionen a nosotros mismos en primer lugar.

Sus primeras giras internacionales fueron en Colombia ¿Cómo sintieron la acogida del público?

Súper bien. Para nosotros fue como una prueba; salir de nuestro país, de la gente que nos conocía y ver más o menos cómo reaccionaba el público de otra cultura, acostumbrada a otros sonidos y a otro tipo de música. La primera vez que fuimos fue a un festival.

Colombia era muy grande y solo habíamos ido a Bogotá y a Pasto donde nos fue súper bien. Es súper emocionante seguir descubriendo nuevos lugares, nuevos públicos, y más que nada, seguir creciendo para que la gente reciba bien lo que vayamos hacer por allá.

¿Qué viene después de su gira por Ecuador y Colombia, la última del 2017?

Obviamente un descanso, porque es una gira súper extensa y casi siempre giramos los fines de semana; eso hace que nuestros conciertos en vivo sucedan durante todo el año. Ahora lo estamos haciendo durante un mes completo; entonces, vamos a regresar y vamos a descansar. Luego queremos seguir haciendo nuevas canciones.

Siempre digo que somos una banda que se cansa muy rápido de su propia música; o sea, tenemos que estar constantemente haciendo nuevos temas, arreglos, sesiones y lanzamientos. Es chistoso porque justo ahorita, estamos en una época creativa bastante fuerte y nos tocó «ponerla en pausa» por la gira; estamos emocionados por seguir con esto y queremos experimentar con otros instrumentos, otros formatos de música, otros géneros… seguramente se nos viene un tiempo creativo.

¿Cómo está el proceso del nuevo disco? ¿Alguna fecha tentativa para su lanzamiento?

No, para nada. No tenemos nuevo disco. Es decir, tenemos un disco que hicimos hace más de un año y que se suponía iba a ser el tercero, pero porque estamos haciendo nuevas canciones y estamos evolucionando constantemente, nuestra música (para nosotros) se vuelve vieja muy rápido. Ese tercer disco que teníamos guardado es posible que lo volvamos grabar o usemos una que otra canción pero no todas.

Queremos incorporar, de ley, nueva música. Solo vamos a entrar en un proceso creativo que probablemente dure bastante y queremos traer un tercer disco –si es que sucede, obviamente– mucho mejor. Creo que no nos gustaría hacer un Verano en Coma II o un El Peón II, tenemos que reinventar un poco la música.

¿Cuáles son las influencias, los referentes que tiene Da Pawn en su música?

Las influencias van cambiando todo el tiempo. El primer disco se influenció mucho con bandas sesenteras: The Beatles, Bob Dylan, The Mamas and the Papas y cosas así. Tenemos cosas un poco más modernas, a todos nos gusta Radiohead, pero siento que aunque no tenemos cosas tan «Radiohead» en nuestra música, siempre está ahí. Nos gusta mucho el rock, Led Zeppelin. Nos gusta mucho ser prolijos como conjunto, en nuestras dinámicas musicales; nos han influenciado muchas bandas «antiguas».

En el rock clásico pasaban muchas más cosas de este tipo, como que habían más momentos instrumentales, más improvisaciones; la música era un poco más libre. Nuestras influencias no vienen tanto de bandas específicas sino de momentos en la música.

¿Cómo ves a los festivales de música? ¿Cómo ven los nuevos escenarios?

Es bueno que haya más escenarios, más lugares donde uno pueda hacer música, donde la gente pueda ir a escuchar música y compartir con una comunidad. Aparte de eso, creo que el modelo que se está usando ha demostrado con los años, no ser el más apropiado.

He visto mucha gente perder dinero. Festivales que han resultado súper bien una primera y una segunda edición, una tercera ya no aguanta, y yo creo que es porque el modelo de los festivales actualmente aprovechó un boom de bandas que hicieron las cosas bien y que la gente paró bola.

Los festivales, no se pueden sostener con ocho o diez bandas… tenemos que encontrar una manera de generar realmente una vida de cultura, de arte y de música en las ciudades del Ecuador y no solamente esperar el día del año en que se hacen festivales. Todos los días hay lugares en donde ir a escuchar nuevas bandas y proyectos, hay nuevos lugares donde compartir con gente. Me alegro que existan festivales, pero esto no será sostenible a largo plazo si no aportamos todos los días.

¿Cuál es el mejor concierto en el que han tocado?

Hay algunos. Por alguna razón siempre me acuerdo cuando tocamos en el Festivalito en Guayaquil; fue muy bacán. Tocamos hace poco con Aerosmith e Incubus, fue increíble obviamente. Cada concierto tiene lo suyo.

Siempre nos acordamos de momentos, en esta gira por ejemplo, se viven cosas mucho más allá de la música, mucho más allá de lo que pasa en el escenario. Compartir con gente que vas conociendo en el camino siempre se queda con uno. Es difícil pensar en el mejor concierto que hemos tenido.

El mejor concierto que he ido… ahora estamos tocando con Andrés Benavides que tenía una banda llamada Rarefacción –muy importante, por lo menos en Quito–; siempre me acuerdo de un concierto al que fui cuando estaba en el colegio, fui a ver Rarefacción en el Pobre Diablo y fue increíble.

Ese concierto me «golpeó» tanto ver una banda de músicos ecuatorianos «partiéndola», y ahora, poder tocar con uno de ellos es increíble. Aunque he ido a conciertos internacionales, el hecho de poder tocar con uno de esos músicos [de Rarefacción] que vi en ese momento, es una cosa de locos.

¿Cuál ha sido la experiencia más grande que les ha dado la música?

Yo creo que todo lo que significa vivir de la música; el hecho de que yo pueda decir que vivo de tocar o de producir discos o de aportar a la música de amigos y colegas es increíble. El poder tener una vida «no tradicional». El despertarme y jugar con música es lo mejor que se me ha dado. Como que todo el sacrificio y el trabajo que nos ha tomado durante años levantar esta banda han valido la pena. Es difícil pensar en cosas específicas, porque lo increíble de hacer música es que no vives en una rutina sino que todos los días estas conociendo gente y trabajando en nuevas cosas.

¿Cómo ven la industria musical en Ecuador?, ¿avanza, retrocede, se estanca?

Honestamente creo que está estancada. ¿Hay un lado positivo? Sí, porque vemos que hay más gente interesada. Los jóvenes y las nuevas generaciones se interesan mucho más por el arte y la música que se está haciendo aquí y eso es increíble. No todo es malo, pero necesitamos pensar a largo plazo, necesitamos como crear vida de cultura, no solamente eventos de un día.

Los festivales internacionales buscan ser una plataforma para los proyectos más sobresalientes del año y cada año hay proyectos sobresalientes, nuevos discos y nuevas bandas; en este país, eso no ha pasado desde hace mucho tiempo.

No solamente en Quito sino en casi todo el Ecuador, nos cuesta el asimilar o darnos el tiempo para cosas nuevas, nos gusta ir y escuchar lo que ya conocemos, vamos a conciertos de bandas que ya sabemos que nos gustan, vamos a ver películas que ya vimos el tráiler… eso es cultural. Seria bacán poder cambiar eso y que la gente se arriesgue a pagar una entrada por ver algo completamente nuevo.

Podrían recomendar bandas locales e internacionales para todos nuestros lectores.

Nacionales: Ilaló, me la mostró un amigo de Cuenca, José Orellana. Me gusta mucho General Villamil, que es una banda de Guayaquil, y Nuevo Bravo que es de Quito, un proyecto de músicos amigos.

Internacionales: The War on Drugs, su último disco me gusta bastante. King Krule, que me parece original y nuevo –que si en estos tiempos es difícil innovar tienen que escucharlo–. Y una banda que nos ha influenciado, que no es nueva pero creo que es un modelo para nosotros –de cómo quisiéramos conceptualizar la música–, es Television; es de los setenta, de la camada The Ramones, de esas bandas que crecieron en New York; nos gusta mucho esa banda, la forma en la que están construidas las guitarras, los momentos instrumentales, el color de la música… sería bacán que la gente cache esa banda.

 

Fuente: República Sur


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