Caloncho

Entrevistas
Mar, 2016
Artículo por República Sur
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Fuente: musicamia.lamula.pe / Caloncho

“Caloncho soy yo, no es un personaje ni un alter ego. Caloncho he sido desde que recuerdo que existo”

 

Carismático, inteligente, sencillo y, sobre todo, genuino. Así es Caloncho y así se mostró en su visita a República Sur.

Mientras se preparaba para la tocada, fluyó una divertida conversaión sobre su música, proyectos futuros y sobre lo que significa para él ser mexicano en el mundo de hoy.

¡Disfruten esta entrevista, que está bien chingona!

 

El público siempre cree que conoce a sus artistas favoritos, pero muchas veces se deja llevar por la propia proyección de sus deseos, estereotipos, rumores, dinos tú: ¿quién es Caloncho?

Caloncho soy yo, no es un personaje ni un alter ego. Caloncho he sido desde que recuerdo que existo. De repente piensan equivocadamente soy playero, es por la música, pero me gustan tanto la playa como el bosque.

 

Hay quienes atribuyen propiedades a la música: curativa, relajante, catártica… ¿cuál sería la propiedad de la tuya?

La música es bálsamo; la música salva. He tripeado que la música es amor, la música es Dios, porque ambos son infinitos e inefables. No soy religioso, pero siento que la música te da acceso a la espiritualidad, al amor, que es lo que nos hace coexistir.

 

Han emparentado tu música con la de Devendra Banhart, Jack Johnson, entre otros, ¿qué opinas?, ¿cuáles son realmente tus influencias?

Me encantan ambos. A Jack Johnson lo escuché durante mucho tiempo y lo descubrí porque hizo un cover de Sublime con Bob Marley, a Devendra lo escuché mucho tiempo, me gusta mucho. Pero influencias no tendría así definidas, me gusta mucho la música de isla, el folk norteño de México, hay algo de ambos en mi música.

 

¿Tienes algún disco en puertas?

Si, estoy haciendo nuevo disco, pero voy lento. Como estamos viajando mucho y tocando mucho, no es tan rápido el avance. Estoy produciendo este disco con Mateo Lewis, un colombiano que vive en San Francisco, que produjo el disco de Elsa y Elmar, gran disco, llevamos poquito, pero va.

 

¿Has dejado entonces a Siddharta como productor?

Se lo planteé, es muy amigo, pero está grabando su disco en New York y a la final quería intentar algo nuevo, otro proceso, otro discurso, otros instrumentos, otra interacción con una mano distinta…

 

¿Hacia dónde va tu sonido?, ¿crees que los viajes y las experiencias lo han evolucionado?

Sin duda, evolucionar y experimentar con distintos géneros constantemente es el objetivo. La unidad se la da el filtro, que soy yo (aunque suene un poco egocéntrico). Creo que nunca soltaré el reggae, además hay mil subgéneros. También estoy intentando con rocksteady, calipso y estoy metiendo un poco del ranchero mexicano.

 

¿Qué disco que haya salido en los últimos 5 años te hubiera gustado hacer?, ¿qué escuchas ahora?

Sinceramente no soy muy melómano y me falla la memoria, pero escuché mil veces Salad Days, el disco de Marc Demarco y el de Michael Kiwanuka, que está increíble. Más que con discos enteros, me pasa con algunas canciones, por ejemplo, cuando escuché “Do you realize?” de The Flaming Lips me pareció un himno. Me hubiera encantado componer algo así.

 

¿Qué tan difícil fue ingresar en la escena musical mexicana? Cuéntanos tu historia musical.

La neta, creo que no me costó. Para empezar, no fue algo que yo ambicionara. Sí, quería hacer música para tener un documento que eventualmente pudiera enseñar a mi familia, a mis hijos y decirles “Cuando estaba morro hice esto”, pero no tenia esa ambición de estar en ninguna escena, solo quería tocar. sinceramente no tenía visión. Fue espontaneo, estoy súper contento y agradecido, la vida me ha dado fortuitamente muchas cosas y muy bonitas. Las visitas a Ecuador, a Sudamérica, por ejemplo…

 

¿Cuál ha sido el mejor concierto de tu carrera? ¿algún punto que la haya catapultado?

El Vive Latino que hicimos en el 2014 fue el “parte aguas”, porque llevaba recién 3 meses de lanzado el EP de 5 canciones. Tocamos 11 canciones y el público se las sabía todas, entonces me pregunté en qué momento se las aprendieron, si ni siquiera las había sacado. Se metieron en Youtube y se las aprendieron, esto fue sorprendente, además fue la primera vez que toqué para una masa grande.

Eran unos cuantos miles, y cuando empezó la batería “clac, clac, clac” se me cerró la garganta. Estuvo muy loco, mucha gente cantando, fue bien chingón. Ese día además conocí a Pedro Piedra, a quien admiraba mucho, ensayamos la canción con él un poquito y subió luego al escenario a cantarla conmigo. Muy chingón.

 

¿Qué conciertos te esperan este 2016?

Este año tenemos muchos conciertos, estoy súper emocionado. Ahora regresamos a México y continuamos con una gira que se llama “Mon la Fruta”, la estamos haciendo con Mon Laferte, un chica chilena que canta muy cabrón, súper emotivo y desgarrador. A mí me pone los pelos de punta, me da como tripofobia.

En junio estaremos por España, en Madrid y en un festival que se llama “Bona Nit” en Barcelona. Eso es lo que se viene en la primera mitad del año: la gira “Mon la Fruta”, la grabación del disco, volvemos a Chile y Argentina, vamos a Chicago. Estoy feliz.

 

¿Con qué banda te gustaría compartir escenario?

Hay varias bandas latinoamericanas que me gustan mucho, Astro, de Chile, por ejemplo. Me gusta también una chica de Guatemala que se llama Gaby Moreno. Y tirándole a lo grande, me encantaría topar a Los Cafres, soy muy fan del reggae noventero-dosmilero.

 

¿Los premios Grammy supusieron un antes y después en tu carrera? Cuéntanos alguna anécdota de los premios.

Los Grammy son una carta de presentación a países y a los medios, pero no sé qué tan importante sean realmente. Al fin es como ir a una ceremonia. No me rompió químicamente ni sentí una súper emoción.

La experiencia está bien loca, hice mi conceptualización de lo que son los premios. Fui a ambas entregas, la una es la real musical en la que hay músicos excelentes y es donde está la categoría de Mejor Disco Alternativo; y en la otra que me nominaron que fue la de Mejor Artista Nuevo, que es una puesta de escena para la televisión en la que hay playback, oxígeno, robots, pirotécnica, láseres… Es una superproducción y me tocó ver ambas. Se me hizo interesante y ya sé de que se trata.

Lo más padre de todo esto es ir a Las Vegas y agarrarte un fiestón con tus amigos. Agarré la fiesta con Jorge Drexler, es una máquina el vato, un gran bailarín, muy enérgico, me enseñó algunos pasos y me dijo “lo único que le voy a dejar de herencia a mi hijo es el baile”.

Además conocí a Juan Pablo Vega, que se convirtió en un buen amigo al que admiro, y que es una máquina de la composición, producción y muy buen músico.

 

¿Qué tal resultó tu gira latinoamericana?, ¿qué impresión te llevas de Ecuador?

Me ha encantado. Creo que al poner a todos los países en el mismo saco, de repente te das cuenta tenemos muchas cosas en común, yo pensé que era como un cliché, pero compartimos mucho, hasta las ciudades se parecen y nuestra manera de ser es muy similar. Creo que al único que pongo aparte es a Argentina, son otros vatos, no tienen mestizaje.

También está muy loco cómo tenemos una infinidad de palabras para los mismos conceptos —peda y cruda; carreta y caña— le ponemos diferentes vocablos, pero al fin tenemos el mismo sentir, la misma cotidianidad. Eso me ha gustado mucho.

De Ecuador me gustó mucho el trato, ha sido realmente afable, muy lindas personas. Están rodeados de unos cerros increíbles, no sé si ustedes volteen a velos cotidianamente y se asombren… La naturaleza me ha encantado por acá. Hay muchos árboles que no había visto nunca, hay unos como álamos que parecen dólares muy chidos.

 

¿Has escuchado música ecuatoriana?, ¿qué banda te ha llamado la atención?

Escuchamos a Tonicamo, tocamos con ellos. También escuchamos a Da Pawn, que están muy buenos y a la Máquina Camaleón, que son unas bestias también, tienen un gran sentido estético. En Cuenca tocamos con Letelefono y Peachless.

También me presentaron la onda del pasillo, que es muy bonito, me gusta la música nostálgica antigua, se parece mucho a los boleros mexicanos.

 

Recomiéndanos una banda mexicana que consideres que deba ser más escuchada

En Guadalajara hay muy buenas bandas. Está Baltazar, que desde el inicio conceptualizó todo muy bacán, van a sacar tres EP, con tres canciones y un símbolo cada uno. Son un poco oscuros y místicos, pero hacen música muy bonita con muchos coros y armonías corales; también Technicolor Fabrics y Little Jesus son muy buenos. Escuchen Espumas y Terciopelo, que hacen música con un approach medio folklórico mexicano y están muy chingones.

 

Pongámonos un poco más serios, sabemos que México tiene una situación sociopolítica complicada, como mexicano y artista cómo ves el presente y cómo quisieras que sea el futuro de tu país.

Independientemente de ser músico o no, como mexicano he pasado por muchas fases, desde la idealista con esperanza, hasta la realista, pero creo que en ambos mind sets, la realidad siempre ha sido la misma.

No creo que haya cambiado en los últimos 40 años. Yo no viví la bonanza que veo en las fotos de mis abuelos, esa época en la que se gastaron todo el dinero del petróleo entonces todos estaban bien o cuando estaba aún cerrado el mercado, entonces mi abuelo vendía un chingo de maíz. Después entró el Tratado de Libre Comercio, se abrieron las puertas y quebraron muchísimas empresas, a la agricultura le fue muy mal…

Soy de clase media y me ha tocado ver cosas tristes, de violencia y desigualdad. El 10 % de la población tiene el 90 % de la riqueza, y dentro de ese 10 % está el cabrón más rico del mundo. Hay una desigualdad y un contraste asombroso. La violencia siempre ha existido, pero hubo un momento en el que se acercó más a la sociedad civil: la guerra contra el narcotráfico más el intervencionismo extranjero.

Pensé que podía ser un agente de cambio, pero de pronto suceden cosas y te das cuenta que es poco lo que puedes hacer.

Otro tema es el de la legalización de las drogas, nos encanta experimentar con sustancias, somos mamíferos viciosos y ya hace falta que esto tenga orden y carezca de violencia, que se pongan impuestos y que haya garantías sobre las sustancias, para que no te desestabilice física y emocionalmente de por vida. Yo soy pro legalización de todo, porque la demanda siempre va a existir.

Por otro lado, siento que mucho lo que sale en las noticias sobre México es sensacionalista o siempre relacionado con la violencia y nunca las cosas positivas. Yo trabajé en Ciudad Juárez después de esa ola violenta y ya se veían venir mejores años, regresaba la inversión y se estabilizaba. Fui vendedor de clamatos allí [una bebida de tomate con salsa de ostra, limón y camarones], vendí un chingo de esos, era un gran negocio [risas], me la pasaba como jefe tomando eso todo el día.

Es parte de lo que mencioné hace un rato, yo no tenía ambición de ser músico, me encanta esta realidad pero he vivido muchas, he sido vendedor de clamatos, vendedor de maestrías, vendedor de bicicletas y todos esos oficios me gustan.

 

México es un país que existe en el imaginario colectivo de la humanidad (por su cine, su comida, sus revoluciones, el fútbol y personajes…), ¿en cuál de esos elementos crees que radica la esencia de la mexicanidad?

Tenemos un problema de identidad muy cabrón que he tratado de figurar desde niño. El mestizaje fue evidente para mí desde muy pequeño, había diversidad en mi misma familia, yo soy mestizo, “café”, pero mis hermanos y mi papá son blancos.

Al final los pueblos indígenas son marginados y hay una pequeña élite de blancos y güeros que son ricos. Es raro ver un pobre güero. Siempre he estado tratando de definir qué está pasando por aquí, cómo hacer un cambio social, cómo tratar de crear impactar y definir nuestra identidad. Sin duda México es un país mestizo, somos la gran mayoría.

Eso está bien chingón porque por allí entra también la gastronomía: el taco, que es el maíz prehispánico con la carne española. Estoy convencido de que el taco debería ser patrimonio de la humanidad, es un gran invento. Si pudiera regresar en la historia, me gustaría saber cómo surge el taco, cómo surge la rueda, qué pasó con los Mayas… me gustaría llegar a ese punto y ver en qué momento sucedió esta eureka, ¡qué genio, cabrón! [risas].


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