Carlos Sadness: «Mientras haya canciones que vienen a mi cabeza, procuraré trabajar en ellas»

Entrevistas
May, 2019
Artículo por República Sur
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  • Fuente: Carlos Agustín Maldonado. IG: @yeye.cm

    Las celebraciones por nuestro quinto aniversario empezaron con un conciertazo. República Sur estuvo a reventar gracias al cantante Carlos Sadness. Pero lo mejor —o lo peor— de todo no fue que no hubiera donde poner un pie, sino que el público cantaba con tanta pasión que a veces se hacía difícil escuchar a Sadness cantar sus mejores éxitos en acústico.

    El músico e ilustrador catalán que acumula oyentes por millones y que no para de agotar entradas por donde va nos dejó uno de los shows más memorables que han pasado por nuestra casa.

    Días antes de su cita con el público cuencano, conversamos con él vía Skype. Aquí la conversación que disfrutamos con él.

    ¡Hola, Carlos! Tenemos muchas ganas de recibirte en Ecuador, ¿qué sabes de este país?

    ¡Gracias, chicos, yo también tengo muchas ganas de ir! Bueno, la verdad es que muy poco. Tengo pendiente hacer el estudio que siempre hago antes de ir a un sitio, sobre todo en lo musical, porque siempre tengo mucha curiosidad de saber cuáles son los grupos con los que congeniaría más, con los que compartiría un cartel o un festival si es que lo hiciera. Pero lo que me ha quedado claro ya son los gentilicios, porque en mi Instagram quería referirme a la gente de Ecuador y pues ahí se abrió el debate. Me sorprendió que el gentilicio de Cuenca, Ecuador no es el mismo que el de Cuenca de España [cuenquenses]. Así que eso ya lo tengo aprendido y no me voy a equivocar.

    Sabemos que estás haciendo soldouts por donde vas y que después de Ecuador irás al Estéreo Picnic en Bogotá para empezar tu gira de festivales. Entonces, ¿cómo tienes este 2019?

    La gira va genial y el año pinta muy bien. Una de las cosas que más ilusión me hace es ir a Ecuador por primera vez y que las tres fechas estén todas vendidas, porque aunque sean todos recintos medianos, la respuesta del público ha sido muy positiva y muy rápida. Al principio, cuando empezamos a hablar de Ecuador era algo muy incierto, muy de probar, sabíamos que no teníamos que decepcionarnos si venía poca gente; así que con esta respuesta tan buena vamos con muchas ganas, muy ilusionados y agradecidos, claro.

    Esta vez no vienes con banda sino en un show acústico. ¿Qué se puede esperar de este formato y cómo te manejas con él?

    Pues es un formato que no acostumbro hacer, pero que a los fans les gusta mucho porque ten tiene más cerca y pueden escuchas las canciones de una manera muy cristalina. Esto es algo que nos ha servido un poco para poner el primer pie en Ecuador, porque a nivel económico era muy arriesgado ir con toda la banda hasta allí por lo lejos que está y porque había que llevar todo el backline, así que era una buena idea para asegurarnos la ida y ver qué pasaba. Como hubo un buen resultado, ahora tendremos la excusa para volver con el formato eléctrico en algún otro momento. Espero que no tarde mucho.

    Las características del formato acústico son que es más directo, más cercano; es cierto que es menos bailable, pero por el lado de comprender las canciones y escucharlas, la gente va a estar satisfecha y tranquila porque en ese sentido es un show muy transparente.

    Hablemos un poquito de tu historia: llevas realmente una carrera fulgurante, en diez años te has consagrado como un referente del indie-pop en España.

    Son nueve años, no está mal para tan poco tiempo, ¿verdad? [risas]

    ¡Claro que no! Antes eras publicista e ilustrador, ¿esperabas esta acogida por parte del público, sobre todo el español?

    La verdad es que no, definitivamente no, yo consideraba que lo que hacía era un poco alternativo en ese momento como para conectar con el público, pero es cierto que en ese momento en España sucedió algo extraordinario: se empezó a crear una escena de música alternativa muy grande y gran parte del público prestó atención a la música un poco diferente, eso hizo que muchos festivales crecieran y que nacieran otros nuevos por ahí. Tuve la suerte de que todos esos festivales contactaran conmigo, esa escena crecía a la vez que crecía yo.

    Luego internet —o lo que fuera porque es un misterio— hizo llegar mi música a Latinoamérica y que conectara bastante con el público, especialmente el mexicano al principio. Creo que mi explosión en México —he ido diez veces— acabó contagiando a otros países, como es el caso de Ecuador.

    Supongo que eso también es porque tienes un contacto muy cercano con tus fans a través de las redes sociales

    Yo no sé si tanto contacto directo porque al final también es una cosa generacional, es verdad es que contrasta un poco con las generaciones anteriores en las que lo típico era pensar que las redes sociales se las manejaba la discográfica y era más frío. Pues yo no pienso que tenga un contacto superdirecto, pero es verdad que hay una actividad más o menos constante y que la gente se entera rápidamente de dónde tocas y qué canciones has sacado.

    ¿Y qué diferencias encuentras entre el público latinoamericano y español o europeo?

    Yo creo que sí hay diferencias porque Latinoamérica es superpasional. A veces lo comento con otros artistas, parece que en Latinoamérica los músicos somos como los futbolistas en Europa. Aquí en Europa igual te van a ver a un concierto y hay algo de gente que se queda para hacerse una foto contigo, pero nadie te espera en un aeropuerto o investiga en qué hotel estás para ir. Digamos que esas son cosas que en Latinoamérica existe una relación más pasional entre el público y tu obra como artista. Para mí esa es la diferencia: el nivel de intensidad.

    Hacemos muchas colaboraciones con los artistas que vas conociendo: Caloncho, ahora has hecho una con Zahara, con Daniela Spalla y tienes otras mil. ¿Qué te aportan estas experiencias?

    Mezclar tu música con la de otros artistas siempre te da algo positivo, aprendes y también te metes en el mundo artístico de otra persona. Soy bastante abierto a eso, por eso ahora me han pedido muchas de golpe. Voy a tener que priorizar y decir que no a cosas que, aunque me apetezcan, no hay meses en el año. Justo ahora me encontraba en esa situación. Yo hago todo lo que me propongan (si es buena gente quien me lo pide o si me gusta musicalmente lo que hace), pero llega un momento en que tengo que pisar un poco el freno porque al final voy a tener más colaboraciones que canciones propias y tampoco es la idea [risas].

    ¿Cómo va la preparación del sucesor de tu disco Diferentes tipos de luz?

    Bueno, más lenta de lo que me gustaría porque tengo mucho curro y al final estos viajes intercontinentales requieren mucho tiempo de organización. Para componer canciones hay que vivir y hay que tener un tiempo de respiro. Bueno, sí que voy anotando ideas para el disco y nuevos singles, pero el ritmo siempre es más lento del que me gustaría, pues ocupo mi tiempo en cosas que no tenía previstas ocupar. Pero bueno, la idea es seguir trabajando y siempre estar activo en ese sentido.

    ¿O sea que después de esta larga gira no piensas tomarte un descanso?

    No. La verdad es que soy bastante adicto al trabajo en ese sentido y me apetece seguir publicando cosas. Si un día me quedo sin ideas o sin saber qué hacer, pues me tomaré un descanso, pero mientras haya canciones que vienen a la cabeza, procuraré trabajar en ellas. Aunque haga giras y toque mucho, generalmente entre semana tengo tiempo y no es una cosa agotadora que me exprima y de la que necesite escapar. Entonces es algo bastante sano dentro de lo que parece que fuera tan movido.

    Demos un pequeño salto, sabemos que la publicación de tu libro Anatomías íntimas fue un exitazo, por lo menos en España.

    Bueno, es que en otros sitios tampoco lo sacaron. Es una lástima no poder llevarlos fácilmente a Latinoamérica, ocupan mucho espacio y pesan mucho, luego en el aeropuerto te ven con una maleta con treinta libros y puede haber problemas. Lo que sí tengo claro es que cuando vuelva a hacer otro libro una de las condiciones del contrato será que pueda llegar al público de Ecuador —porque ahora mismo Ecuador pinta muy bien y habrá que empezar a incluirlo en lanzamiento de discos— y de un par de otros países por ahí, para que la gente de cada lugar lo pueda comprar cerca y que no le cueste carísimo.

    Me enfada que la gente compre un libro en una tienda española y que después salga más caro el envío que el propio libro. Me siento culpable. Entonces lo mejor sería que cualquier editorial me ayude a licenciarlo en Ecuador y que, aunque salgan pocos, por lo menos la gente tenga pueda acceder al libro sin pagar un pastizal.

    ¿Entonces estás preparando otra publicación?

    La idea es que sí, pero creo que primero saldrá el disco, no puedo hacer todo a la vez [risas]. Yo voy anotando cosas, ideas que tengo; pero no puedo ponerme una fecha en el calendario porque llegaría y estaría decepcionado.

    Bueno, pues esperamos el disco cuanto antes.

    Ganaste un Grammy latino. ¿Este reconocimiento ha supuesto algo en tu carrera?

    El Grammy latino es esa cosa que te sirve para que en el pueblo de tus padres, donde saben que haces música, pero no te ven en ningún festival, digan «pues mira, sí que está haciendo algo con su vida». La verdad es que a mí me hizo mucha ilusión ganar el Grammy porque era por el diseño del disco que yo mismo había hecho, pero tampoco he notado que me haya hecho más conocido ni que me haya subido el caché ni nada. Yo creo que eso, al final, depende de los conciertos y de la gente que me escucha.

    En lo personal, es muy satisfactorio que una academia tan emblemática como los Grammy reconozca y valore algo que has hecho.

    Antes de llegar al fin de la entrevista, recomiéndanos algunos de tus referentes de la música de ahora

    Pues de Latinoamérica uno de mis mejores amigos y con quien comparto mucho público y he hecho muchas canciones es Caloncho, sin duda se lo recomiendo al público de Ecuador porque estoy seguro de que en algún momento habrá ido allí.

    De hecho, la primera vez que tocó en Cuenca fue en República

    Entonces ya lo que falta es que vayamos los dos [risas].

    Y de España, unos buenos amigos que hacen algo que a mí me parece original son Varry Brava. También tengo una colaboración con ellos y yo creo que es un grupo que podría sonar muy bien en Latinoamérica. No son muy conocidos allí ahora mismo y no sé si han tenido la oportunidad de viajar, pero creo que podrían encajar bastante.

    Fuente: Carlos Agustín Maldonado. IG: @yeye.cm


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