Seguirle cantando al amor como «un necio de verdad»

Entrevistas
May, 2018
Artículo por República Sur
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Fuente: Jorge Peláez

Mucho más delgado, sin su cabellera larga y rizada como lo conocimos en sus primeros videos de YouTube, y con una clara sentencia de «pregúntame lo que quieras y yo contesto lo que se me dé la chingada gana». Edgar Oceransky, cantautor y trovador mexicano, visitó Ecuador por primera vez;con guitarra en mano, cantó en el escenario del centro cultural República Sur, y le puso playa una entrevista con un plus de risas y confianza.

Hoy me desayuné que Oceransky no es tu apellido, sino tu segundo nombre. ¿De dónde viene?

Es una anécdota muy linda que conocí a los seis años de edad. Resulta que mi tío, cuñado de mi papá, estudiaba actuación en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, y uno de sus maestros fue el reconocido director de teatro, Abraham Oceransky, quien fundó en los años 70 un grupo de teatro con Alejandro Jodorowsky. Y pues, en alguna ocasión, mi padre fue a ver una de las obras de Abraham, se quedó impactado y dijo «mi primer hijo se llamará Oceransky». Ya después me sirvió de nombre artístico, que si no…

Pasaron los años y conocí a Oceransky (un tipazo). Jodorowsky, bueno, como todos sabemos, se deslindó del teatro, saltó al cine y ahora lee la mano, es astrólogo, da charlas motivacionales y esas cosas.

¿Qué quiso ser Edgar cuando era un niño? ¿Cómo nace la música en tu ser?

En mi caso, la música no fue algo a lo que me quisiera dedicar, pero siempre estuvo presente en mi vida porque vengo de una familia muy bohemia. Primero quise ser biólogo marino, después entré a estudiar psicología.Eso era lo que yo quería ser. Al mismo tiempo, por una cuestión del destino me invitaron a cantar en un lugar llamado El Sapo Cancionero, donde se formaron cantautores como Fernando Delgadillo, Alejandro Filio y Mexicanto. Entonces hice una audición, me quedé y descubrí que mi vocación real estaba en la música.

El cantautor mexicano, ¿es profeta en su tierra?

Sí. Yo siento que de los veinticinco años que llevo en esto, se ha despertado el gusto por la canción de autor, que es la que te habla desde la vida personal de quien la escribe e interpreta, la que te gana desde el corazón. Y en América Latina estamos muy dados a eso, hemos crecido con buenas canciones.

La verdad, no sé qué nos pasó ahora, pero siento que nos quieren echar a perder. A pesar de ello y de la actual posibilidad digital de elegir lo que quieres escuchar, cuando alguien tiene la música en su código genético, se queda con las letras de profundo contenido poético. Como se dice, «el toro busca la querencia».

Los cantautores seguimos sin salir en la radio o en la televisión, por lo tanto, el gusto de quienes nos escuchan es completamente genuino. Ahora tenemos a cantautores de la talla de Silvio Rodríguez, Jorge Drexler y Joaquín Sabinadando grandes conciertos en México gracias al cariño del público.

Además de Sabina, ¿quiénes fueron tus principales influencias?

Soy de influencias muy variadas, lo he vivido por etapas, creo. Cuando era niño, escuchaba la música de mis abuelos: música norteña, rancheras y boleros. Luego, la de mis padres: Carole King, The Beatles, TheDoors.

Cuando tomé mis decisiones sobre qué escuchar, me acerqué muchísimo a Sabina, Fito Páez, Hombres G, Nacha Pop, Olé Olé, Duncan Dhu, Café Tacvba. De ahí, entré a cantar en «el Sapo» en el 93 y descubrí la trova cubana, la canción latinoamericana y el folklore. Recuerdo, por ejemplo, que tuve un chingo de discos de los Hombres G y mi primer disco comprado con mi dinero a los 11 años fue Estamos locos… ¿o qué?A los 35, estaba haciendo un disco con el gran Carlos Narea, el productor de Estamos locos… ¿o qué? Fue uno de mis sueños cumplidos.

¿Tendremos tu nuevo disco este año?

Sí. Recién terminamos de grabarlo, ahora estamos en el proceso de mezcla y demás. Son doce temas, de los cuales, nueve son inéditos y tres son canciones que ya tienen algún tiempo y que les tengo mucho cariño, pero que no las había grabado en un disco de estudio.

¿Cuál es la importancia de seguirle cantando al amor?

Creo que todo empieza y termina en el amor. El amor es lo que hace que tú y yo estemos aquí conversando. No es nada más una relación de pareja, es una cosa mucho más grande; lo que une a las sociedades, lo que logra los avances tecnológicos. Imagínate, si venimos del big bang donde todo es expansivo, qué fuerza tan cabrona debe existir en el universo para que todo lo que se ha expandido, se una. Sólo puede ser amor.

¿Cómo nació esa conexión con la poesía, específicamente con Edel Juárez, Raúl Ornelas y el mismo Fernando Delgadillo con quien actualmente estás de gira?

Con todos ellos nos conocimos en el Sapo Cancionero. Específicamente con Fer, tengo una gran amistad, cariño y respeto. Mi relación con todos no es fortuita. Estoy seguro de que el destino me los puso y yo he sabido levantar mi vela y navegar. La vida me regaló gente muy talentosa, pero más que talentosa, gente de la que puedo aprender mucho.

Pasemos a temas más cercanos a un trovador.¿Cómo se vive la migración en un país con tanta gente migrando todo el tiempo?

¡Ufff! La migración es un fenómeno más natural que social, desde mi punto de vista. Todos los animales migramos, es un impulso. El asunto es que las sociedades te ponen trabas para que abandones esa condición natural.

Te voy a contar algo que no debería pero será una súper exclusiva para ti. Mario Domm, integrante del grupo Camila,es mi amigo de toda la vida y hemos escrito juntos muchas canciones. Actualmente, vive en Estados Unidos y está escribiendo una canción para los migrantes.

Cuando me lo contó, me habló mucho del «sueño americano», pero yo le dije que es el sueño equivocado y que se asemejaba más a una pesadilla. ¿Por qué? Sales de tu país porque sientes que no tienes oportunidades, que no ganas dinero y que no eres libre, pero al final, no encuentras ninguna de las tres cosasafuera.

Además, existe una doble moral porque el gobierno se lava la boca diciendo que defiende los derechos de nuestros migrantes en Estados Unidos, pero en México, no es que los traten de la mejor manera. Me parece un problema muy grave y en el que debemos trabajar mucho.

¿Tiene un trovador una licencia un poco más permisiva y hasta poética para enfrentar ciertos conflictos sociales? En julio son las nuevas elecciones presidenciales en México, ¿qué puedes hacer por tu país desde tu arte?

El arte cumple una de las funciones más nobles: despertar la conciencia. Con el paso de los años, el arte ha sido utilizada por las corrientes políticas como un servicio de promoción y es allí cuando se ensucia. En algún momento creí que mi arte debía ser proselitista, pero enseguida me di cuenta que lo que realmente debía hacer es despertar la conciencia de la gente y dejarle que tome la decisión que deba tomar.

Una cosa es que tú puedas ser un líder de opinión y otra, muy distinta, es que creas que debes encaminar a las personas como si fuesen un rebaño.

La música es un arma poderosísima para sensibilizar, pero ahora el mensaje musical es violento y lamentablemente eso es peligroso porque forma a la gente. Hay que buscar alimentar tanto el corazón de quienes nos escuchan que no puedan hacer otra cosa que buscar el bien común.

Siendo padre de dos niñas, si ellas decidieran dedicarse a la música, ¿tendrías algún problema con eso? ¿Se vive de la música?

Claro que se vive de la música y se vive muy bien. En todos los niveles es muy generosa y si tú sabes ser generoso con ella, siendo constante con el don y la vocación que la vida te regaló, todo funciona. Lo que pasa es que confundimos felicidad con éxito. Me refiero a que se espera un nivel de popularidad muy alto; yo canté en camiones por muchísimo tiempo y lo que ganaba era más que lo que gana un obrero trabajando ocho horas diarias.

Me encantaría que mis hijas se dedicaran a la música, y aunque no les quiero imponer nada, tampoco las quiero frenar si sienten ese llamado porque la música te vuelve una persona más sensible. Y claro, van a sufrir un chingo más, pero de eso se trata la vida,de vivirla intensamente.

 

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Fuente: Jorge Peláez


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