Las nuevas tácticas para el desarrollo de un cine sustentable

Entrevistas
Jul, 2018
Artículo por República Sur
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Fuente: Verano no miente

Ernesto Santisteban es un director de cine autodidacta que no cree en la educación académica. De hecho, se retiró de la secundaria a los 15 años. El abril pasado estrenó Verano no miente, largometraje que tuvo un gran éxito local con cinco semanas en las carteleras cuencanas. Ahora, este limeño se quiere adentrar de lleno en el mundo del cine con su productora La 5ta Máquina Films; pero ¿qué tan difícil resulta hacer cine en Ecuador? Santisteban nos lo cuenta con detalle…

Ernesto, hace poco estrenaste tu ópera prima, Verano No Miente. Cuéntanos qué tal fue esa experiencia escribiendo el guion y después produciendo la película.

Bueno, creo que la experiencia empieza por experimentar con distintas artes. Desde niño me encantó el arte mural, el arte de las caricaturas, el dibujo humorístico, la ilustración, el arte de comunicar. Mi familia tenía una agencia de noticias y yo veía cómo un hecho o un evento social se convertían en una fuente de información y también de lucro. También, el hecho de involucrarme como freelance en algunas agencias de publicidad en mi ciudad, Lima, me ayudó a entender cómo era el proceso de convertir un objeto inanimado en algo con mucha vida y capaz de venderse.

A los dieciocho años empecé mi carrera con la música, haciendo bandas y reinventando bandas de mi país. Entonces, si reunimos la pintura, la música, la producción de video, —que inicié en el 2007 o 2008y me dio diez años de trayectoria sobre todo en videos musicales, que para mí resultaban pequeños cortometrajes—, vamos a tener, como una coronación de todo eso, una película, algo que venía postergando de hace mucho tiempo y donde involucré un último arte que era el escribir una obra de varias páginas. Su génesis fue en 2010 con un cortometraje llamado Verano No Miente que duraba diez minutos e involucraba solamente tres personajes: Christine, una anciana en silla de ruedas, y dos jóvenes que trabajaban en su hacienda que se llamaban Angie y Santiago. Y bueno, Santiago es muy rebelde, Angie es muy puritana y Christine es el tiempo representado en una anciana. El tiempo que con su ley y su fuerza inexorable comienza a observar el fenómeno de enamoramiento entre dos personas.

Claro que esta historia que inició como un cortometraje se volvió más una aventura de drama y comedia conforme lo retomé a finales del 2016.Extendí Verano No Miente a un largometraje que al momento luego de la edición terminó en dos horas y tres minutos más o menos.

Fue una coronación: el hecho de escribir [el guion], de pasarlo por revisión.¡Y ya! Estaban todos los ingredientes listos, como para hacer una torta; un gran postre que no me lo perdí e invité a mucha gente a que también lo probara, en este caso, a los actores, al equipo de producción y por supuesto, al público.

Además de todos estos ingredientes también están los sponsors. De hecho, alguien alguna vez nos dijo que el 80 % de hacer cine es tocar puertas. Entonces ¿qué tal ese aspecto de la búsqueda de patrocinadores?

Ahora que ya salió la película, veo una reflexión sobre el proceso de producción. Podría afirmar que el tocar puertas para financiar tu proyecto, sea con marcas que quieran integrarse en algunas escenas de la película o ministerios e instituciones públicas que tienen fondos concursables, la dedicación es tanta como con las fechas de grabación. En materia de tiempo y dedicación, por lo menos el 50% de la producción tiene que concentrarse en el financiamiento.

En este caso, nosotros queríamos que la película no demorara en realizarse. Es por ello que decidimos —a pesar de que no era una película 100 % comercial y tenía algo «de autor»—, incluir algunas marcas que pudiesen financiar el proyecto, no todo, sino una gran parte, y otra parte poder recuperarla con la taquilla. El auspicio en sí es tangible, es seguro, lo que no es seguro es la taquilla. Era algo que estaba a la expectativa, para evaluar nuestras fortalezas y debilidades según el mercado de consumo de cine nacional que está acostumbrado (o estaba acostumbrado, antes de que lleguemos nosotros) a una propuesta más social.

A las historias sociales, yo tengo un horror. O sea, tengo ideas y proyectos por hacer que son, entre comillas, muy «cine latino». En todos los viajes que he hecho por Perú, Chile, Argentina, Paraguay, viví en Venezuela, en Colombia, en Ecuador, he sido testigo de los pormenores sociales y políticos que ha habido. Eso lo tengo bastante claro. Quizás yo veía el hacer un cine de género como un reto y era consciente de que permitía, de alguna manera, ser un poco más flexible con el product placement. Ahora, tras esta experiencia, queremos que la siguiente película, como parte de este aprendizaje cinematográfico, apueste a un mercado totalmente comercial.

Esto que dices de hacer algo comercial es interesante, porque hemos notado que la mayoría de patrocinadores de tu película son empresas privadas. ¿Por qué lo público esté no aparece tu lista de patrocinadores? No es algo habitual.

Lo que pasa es que las instituciones públicas se deben al pueblo; o sea, se deben al país entero, no solamente a un proyecto, sino a los varios proyectos que estén en camino. Y es una ley y una norma el ser imparciales. Eso [conseguir fondos de instituciones públicas] normalmente se hace a través de licitaciones o concursos que tienen sus periodos y no financian toda la película sino una parte. De poder, se puede y es una buena herramienta para quienes sienten que no tienen la capacidad de tener una conexión con la cabeza de una empresa privada. En nuestro caso, tuvimos muchas reuniones con muchas marcas. Del 100 % de empresas que visitamos, solamente se integraron un 30% o un 25 %.

No vamos a seguir dependiendo de la empresa pública. No por ingratitud, sino porque no se adapta a los tiempos [de producción] y creemos que, en realidad, esas licitaciones deberían ser para las personas que necesitan aplicar a los fondos. El Ministerio de Turismo fue una excepción porque prácticamente protagonizaron una gran parte de la producción pues nos ayudaron mucho con las locaciones, con autorizaciones para grabar, con la participación de la policía de tránsito, con la coordinación de la seguridad en cada locación… Hemos tenido también una muy buena experiencia a través de un organismo de apoyo que se llama Ecuador Film Commission que pertenece al ministerio de Turismo y que, justamente, atiende a las producciones con el único requisito de mostrar el país, mostrar lugares y atractivos turísticos.

Llama la atención aquello sobre los tiempos, de que a la empresa pública como que le cuesta un poco cumplir con los tiempos…

Sí, en el caso del Ministerio de Turismo, nosotros hicimos un intercambio de marca básicamente, o sea, de coproducción: ellos nos apoyaron en todo el tema de permisos y locaciones, también nos hicieron un reconocimiento como embajadores de turismo de la ciudad de Cuenca que a nivel promocional era muy bueno para nosotros… y no exactamente con dinero. Hay otra institución pública que sí nos ha apoyado con dinero y estamos en proceso todavía. O sea, todavía estamos en proceso de hacer que se cumpla ese trato. Entonces, bajo esa premisa preferimos no seguir aplicando a empresas públicas.

[El proceso burocrático] ha ocasionado que nosotros tengamos que ver, por otras vías, financiamiento que no estaba programado, debido a que se ha demorado. Esos son los problemas de los que tardíamente nos hemos dado cuenta.

Teniendo en cuenta todo esto del product placement y el apoyo de la empresa pública con todas estas acciones del Ministerio de Turismo, ¿qué tan sustentable te ha resultado producir Verano No Miente?

Lo que pasa es que las etapas de distribución de una película pueden tomar años. Nosotros hasta abril teníamos más o menos una idea económica de lo que estaba sucediendo, pero luego, ya en mayo, teníamos otra perspectiva porque la película se quedó cinco semanas en cartelera en la ciudad de Cuenca. Nos la pidieron para promocionarla luego en julio en otras ciudades y vamos a hacerlo hasta fin de año en varios lugares. Entonces, yo no tengo un balance de la película todavía, sino hasta el próximo año en que se distribuya en la televisión. Pero, sacando números aproximados, creemos que la película ha resultado… o sea, no rentable, pero sí nos ha permitido que suceda la experiencia sin quedar con deudas.

Según un informe del cine nacional, que se publicó a finales de diciembre del año pasado, un 90% de las producciones nacionales quedan con muchas deudas que se tienen que ir pagando en uno o dos años, cosa que no nos está ocurriendo exactamente así. No estamos con demasiadas deudas. Estamos todavía pagando algunos rubros acordados. También hay la posibilidad de distribuciones en líneas aéreas en Europa. Estamos recién aplicando a festivales internacionales, que es algo que decidimos fríamente, pues muchas películas aplican primero a los festivales internacionales, en parte porque hay la aspiración personal del director y porque hay la idea de que si viene con reconocimientos internacionales la película va a tener más espectadores, no necesariamente es así…

¿A qué festivales están aplicando?

Bueno, a varios, pero estamos esperando la respuesta de un festival en Chile y otro en Guayaquil. Hemos aplicado a festivales de Estados Unidos y Europa, pero estamos esperando respuesta.

Entre todos esos festivales, no hablas de La Orquídea que es un festival local.

Sí. El Festival de cine La Orquídea tiene dentro de su reglamento que no pueden participar películas que ya hayan sido exhibidas en salas de cine. Yo no sé si eso es bueno o malo, ya que no estoy muy involucrado en los proceso de festivales, pero eso no permitiría que nosotros podamos participar para concursar. Dentro de la programación asumimos que sí [estará Verano No Miente], pero es algo que el festival deberá valorar, más si son auspiciadores.

Te lo decimos porque sería raro que una película azuaya no esté en el festival azuayo de cine…

Esa es la lógica del público, pero en este caso, el festival quiere proponer espacios para películas que no necesariamente han tenido un impacto con el público. Respetamos eso, sin embargo, creemos que sería conveniente, por la gran demanda que tuvo la película y porque La Orquídea es también auspiciante, que pueda ser considerada para su programación. Creo que sería algo que el público disfrutaría mucho.

Ahora que mencionas al público, sabemos que Verano No Miente estuvo cinco semanas en cartelera en Cuenca, ¿qué tal la demanda en otras ciudades del país?

Aplicamos a varias salas de cine en Quito y Guayaquil, pero hay salas en donde se consume más cine nacional que en otras, entonces no hubo tanta demanda como en Cuenca. En Loja estuvimos una semana. La asistencia fue regular debido a que no se pudo hacer una promoción tan fuerte a como hubiéramos querido. Y ahora vamos a probar en Machala, Manta y Portoviejo dentro de más o menos un mes.

Justamente se me viene a la mente una frase que hace poco dijo Pablo Aguirre. Él dice que «el cine ecuatoriano está recién en su preadolescencia» [risas]. Y quisiéramos saber también cómo ves tú al cine ecuatoriano…

Por ejemplo, la inclusión del product placement en Perú ocurrió hace unos diez años. Y tomando cifras, el consulado de Chile en Quito me decía que allá se están haciendo cien producciones anuales; en Perú está pasando el medio centenar de producciones, y en Ecuador estamos llegando a un poco más de veinte producciones anuales, de las cuales no todas se publican. Entonces, sí, coincido con él [Pablo Aguirre] en ese sentido. Esa opinión corresponde a una visión que a veces no tomamos en cuenta, especialmente cuando pensamos que el cine nacional debe estar retroalimentado solamente por un sector que no sobrepase las fronteras.

En este aspecto, nosotros nos atrevimos a «institucionalizar» el product placement porque somos la primera película que se ha hecho así y hemos marcado un antes y un después, quizás en lo que respecta al financiamiento. Eso personalmente no hace que no me agraden las películas ecuatorianas, esas propuestas que son de autor y que tienen gran contenido de identidad. Creo que eso garantiza que tú seas muy genuino.

No digo que no lo hagas cuando quieras incursionar en el product placement, sino que cuando incursionas en eso, sabes que tienes que atarte y ser muy genuino y muy fiel a lo que has escrito. Se debe tomar en cuenta que también tienes que introducir un arte muy comercial dentro de tus escenas.

 

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Fuente: Verano no Miente


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