LA VIRGEN

Escritura
Ago, 2019
Artículo por Israel Muñoz
Este artículo tuvo: 120 visitas, compártelo !
Compartir por Facebook Compartir por Twitter Compartir por mail

Artículos que te podría interesar



  • Después de hacer el amor, la Virgen tiene sed. Desnuda, va hasta el pozo, recoge la cuerda y bebe del agua derramándola sobre sus inmaculados senos. La luna brilla, ilumina su pubis dorado, su cuello pulido y moreno, su vientre caído de tanto amar. Bebe el agua hasta saciarse, seca su pecho con su cabello y mira la luna. Regresa a la habitación pisando suavemente el piso de tierra que exhala un vago olor a humo y humedad. El niño duerme; está radiante, hermoso, echado impasible sobre los trapos. Un poco más allá, en la cama hecha de paja, está Él.

     

    Nunca ha visto su rostro. No sabe cuál es su nombre. Tampoco sabe si lo ama. Vino una vez antes, no le habló, pero dentro sintió como un río vigoroso, calma y excitación, un irremediable deseo de hundir su cuerpo en el suyo. No había vuelto hasta esa noche.

     

    El niño nació después de la primera visita. No recuerda bien si había sucedido realmente —fue una especie de embriaguez, una ensoñación o un delirio, un pozo de luz radiante que adormilaba de felicidad—; pero allí está el niño, fruto sagrado de su incomprensible amor de una noche que no alcanza a arrancar de la niebla de su memoria. Debe ser cierto, concluye. Se toca el vientre, lo palpa con ambas manos; está vacía y tranquila. Va hasta la cama y se acuesta a su lado. Él la besa y le acaricia los muslos. Ella lo aparta suavemente. «No me dirás jamás quien eres», afirma como preguntando. «No necesitas saber quien soy», dice Él; «soy el que soy», y su voz suena terriblemente profunda en la habitación y retumba en el corazón de la Virgen como una gran piedra que se hunde en el agua. Él continúa besándole el cuello con unos labios gruesos que apenas se asientan en la piel. «Mañana se irá», piensa ella, «o se irá antes del amanecer, sin que me dé cuenta. Sí, se irá antes, incluso puede ser que ya se haya ido ahora…».

     

    Hacen el amor por segunda vez. «No importa», se repite ella, «no lo necesitaré. No lo he necesitado hasta ahora; no lo necesitaré después». Pero un pensamiento oscuro le sobrecoge: el pensamiento de la muerte. «¿Y si esto es la muerte?», se pregunta mientras recibe las embestidas con bondad; mientras traba las piernas en su cintura, la cintura de la muerte, las manos de la muerte tocándola, los labios de la muerte besándole los pechos, la muerte intentando vivir a través de ella. Éxtasis y agonía en el umbral del amor, que es la sombra de una espantosa e imponente ave que corta el cielo.

     

    «Oh…», dice ella después de un hondo estremecimiento. Sus caderas permanecen inmóviles, levitantes; su vientre aún se hincha con cada afanoso respiro. Afuera ya no hay luna, la habitación pasa de la penumbra a las sombras. «¿Te irás ahora?», pregunta en la oscuridad, pero nadie responde. A su lado solo queda el rumor vacío del silencio. Va a ver al niño. Con una mano siente su respiración, lo besa.

     

    Enciende un cigarro y vuelve a recostarse dando chupadas que iluminan brevemente de rojo su rostro moreno y húmedo de sudor. «Mañana me iré, tomaré al niño y me iré a la ciudad». Cuando acaba el cigarro, lo aplasta en el piso de tierra, se envuelve en la sábana, suspira y se abandona lentamente a la profundidad de un cálido sueño.


    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • NUEVOS

    Animales políticos

    Somos animales políticos (Zoon politikón, en términos aristotélicos), cada acción de nuestro diario vivir tiene una carga política, sí, eso …

    Leer más

    Foto:  David Díaz Arcos

    ¡Viva la lucha de los pueblos indígenas y campesinos, carajo!

    Los dedos, la razón y el alma aún tiemblan tras la indignación de la dignidad,

    tras la toma de las calles,

    tras …

    Leer más

    Párame Bola Fest 2019

    Tercera edición del Párame Bola: primera vez que voy a trabajar a un festival, ¡ un placer inmenso!. Esta fiesta …

    Leer más

    Luis Humberto Salgado: el Beethoven ecuatoriano


    «Hay que comprender con el cerebro en tensión y escuchar con el ánimo inmerso en la contemplación auditiva de las …

    Leer más

    La contracultura como apuesta para la construcción de una vida feliz

    Decía Facundo Cabral, el cantor de la esperanza y de la alegría de vivir, que «estás hecho para la felicidad: …

    Leer más

  • ÚLTIMA EDICIÓN