¿Te imaginas si los teatros funcionaran con teatro?

Columnistas
Feb, 2017
Artículo por Boris Banegas Abád
Este artículo tuvo: 250 visitas, compártelo !
Compartir por Facebook Compartir por Twitter Compartir por mail

Artículos que te podría interesar

Esta pregunta saltó bajo la luz roja de un semáforo en una esquina de la Av. Don Bosco. Era miércoles en la noche y, para poder responderla, fui a pasear por el centro de Cuenca. Sabía que se estrenaban nada más y nada menos que tres obras de teatro en la misma semana, así que tomé la Av. 12 de Abril y conduje hasta el Carlos Cueva Tamariz, un teatro magníficamente restaurado, con equipos de alta tecnología, que pertenece a la Universidad de Cuenca, pero estaba cerrado, no se había programado ninguna de las obras en ese lugar. Continué mi camino pensando en algunas rutas por las cuales optar: ir hasta el final de la Calle Larga donde se encuentra el Teatro Pumapungo o llegar hasta la Catedral Vieja para observar la cartelera exterior del Teatro Sucre, desde donde también podría caminar hasta el lobby del Teatro de la Casa de la Cultura. Finalmente tomé la decisión de acudir al exterior de todos. Lo cierto es que hacer esta ruta no toma más de 20 minutos en auto y, trágicamente, es el mismo tiempo que necesité para observar, con mucho asombro, que los grandes teatros de la ciudad, en una semana de estrenos, están cerrados.

 

Entonces me pregunté dónde se presentaban las obras. Muy cerca de esos lugares, incluso algunos en el mismo edificio, funcionan centros culturales que tienen salas alternativas, donde sí tienen programación constante, agendas mensuales, boleterías e incluso cafés que nos llenan de nostalgia de un pasado que ya fue.

 

En Cuenca, el teatro ha sido desplazado de los grandes espacios edificados para tal fin a espacios con una capacidad máxima de ochenta personas, cuyos dueños han construido de a poco con el paso de los años. Son pequeñas salas que tal vez no tengan la historia del Teatro Universitario ahora llamado “Teatro Sucre” o los recuerdos del Teatro de la Casa de la Cultura, ni tampoco gozan de la tecnología avanzada del sistema de sonido del Teatro Carlos Cueva o de las increíbles luces LED del Teatro Pumapungo, ¡pero están abiertos! En su interior nacen nuevas historias cada semana a cargo de varios colectivos de teatro que roban risas o lágrimas e intentan ser nuevas fuentes de trabajo para sus hacedores.

 

Ellos han despertado un público y demostrado que la ciudad puede tener otra dinámica educativa y cultural.

 

La mejor definición para esta corriente es la del nombre que adoptó la sala del Sono Centro Cultural “Teatro de bolsillo”, a la cual se suman otros espacios con características propias como el Centro cultural República Sur, el Teatro Imay, El Avispero o El Prohibido, incluso la misma Casa de la Cultura tiene mayor programación en la sala Alfonso Carrasco. Esa noche, entonces, llegué a la conclusión que los grandes teatros cuencanos están nada más a la espera de que alguien “de buen corazón” llegue a proponerles un evento y me pregunto, ¿acaso ese no es su trabajo, proponer?

 

Sus encargados no cuentan con programadores que difundan una agenda única, que comercialicen las obras y, peor aún, que sean parte de la producción, por esta razón soñamos por un instante y nos imaginamos a los grandes teatros cuencanos funcionando como teatros, como antaño, con la gente haciendo fila y las luces brillando… Si los teatros funcionaran como teatros, estoy seguro que la ciudad se los agradecería.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • NUEVOS
    Jamaica Noproblem

    Jamaica Noproblem

    Ecuador podría tener una nominación a un Óscar gracias a Jamaica Noproblem (Luis Felipe Fernández-Salvador Campodónico), quien ha producido y …

    Leer más

    Jung y los pueblos indígenas amazónicos

    Hasta que no hagas consciente a tu inconsciente, va a dirigir tu vida y lo llamarás destino.
    Carl Jung
    Dejar el mundo …

    Leer más

    Conservación del Parque Nacional Sangay- Zona Baja

    Hace más de quince años planteé a unos amigos la posibilidad de encontrar un sitio prístino en la selva tropical, …

    Leer más

    Emilio Chungandro

    Juventud (es)

    La corrosión de fronteras tradicionales, una nueva concepción espacio-temporal y el proceso de globalización cultural han configurado la juventud de …

    Leer más

    La primera vez que vi un fantasma, de Solange Rodríguez Pappe.

    La primera vez que vi un fantasma

    El 2019 comienza con una apuesta y un viaje. Es sabido que el paso de un año a otro tiene, …

    Leer más

  • AGENDA REPÚBLICA SUR
  • ÚLTIMA EDICIÓN