¿Para qué sirven las reinas?

Columnistas
Nov, 2017
Artículo por Boris Banegas Abád
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  • Estamos a puertas de celebrar un año más de la fundación de Cuenca y como ya es costumbre, cientos de eventos colman la «agenda oficial » y entre ellos está la elección de la «Reina de Cuenca» que satura desde ya los medios de comunicación, se exhibe en vallas y gigantografías e incluso inicia una «campaña» que se puede comparar con una contienda política.

    Las candidatas visitan varias dependencias públicas, no faltan los restaurantes y lugares privados que se suman al tour de las jóvenes aspirantes a la corona y si analizamos a los auspiciantes, que con grandes logos aparecen en el afiche oficial, no menos de 60 empresas entre públicas y privadas auspician el evento.

    Regreso a la pregunta ¿para qué sirven las reinas? Y es que no sé exactamente cuál es su función en una ciudad. Entiendo que una fundación es la que organiza todo, pero por qué gastar dinero en una elección y todo lo que conlleva cuando esos fondos pueden ser destinados directamente a las personas que supuestamente dicha fundación ayuda. Es absurdo hacer todo un evento para elegir a una persona que sirva de imagen para obras de caridad.

    Existen campañas contra el machismo y el tema del femicidio es pan de cada día en nuestra sociedad. ¿Acaso no sería mejor revisar la utilización de la imagen femenina en certámenes de belleza? o ¿es que por «tradición» pasamos por alto que la mujer sea elegida cada año como lo más bonito, como cuando compramos un adorno? Es decir, como si fuese un objeto.

    No solo eso, después de la gran elección festejamos a la ganadora, «desechamos» al resto de concursantes y gastamos fondos públicos para que esta joven asista a eventos sociales todo el año. No es acaso una contradicción entonces que por un lado en la misma Municipalidad se haya creado un departamento de equidad de género y por el otro se gaste fondos públicos en una elección que alimenta los estereotipos.

    Exigen a las concursantes un peso y una estatura mínima, una edad tope y una gran cantidad de dinero a sus padres para poder costear todos los vestidos y salones de belleza en los días previos. ¿Acaso no fomentamos ese complejo de inferioridad que tenemos los ecuatorianos? ¿Para sentirnos mejores? ¿Para alimentar apellidos que huelen a siglo pasado?

    Lo cierto es que se vendrá una nueva elección de soberana de la ciudad y otra ganadora acompañará a las autoridades a los eventos sociales, regalará juguetes solamente en navidad cubriendo la realidad y saldrá en los spots turísticos invitando a los extranjeros a que visiten Cuenca, pero que antes desfiló con varios trajes escandalosamente costosos y que respondió preguntas previamente estudiadas sobre temas que seguro jamás había escuchado. Ya sucedió hagan memoria y verán. Yo le digo NO a este tipo de modelo de mujer que trasmite nada.

    Si quieres leer más artículos de este autor, puedes encontrarlos aquí: http://republicasur.com/?s=boris+&x=0&y=0

     

     


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