Hey serpent skin boy where are you heading Come back beside me that I’m cold!

Columnistas
Nov, 2015
Artículo por Rocío Pérez
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  • No solo se deja el lugar donde una tiene el privilegio o la desgracia de llegar a este mundo. Se van dejando los lugares que vas encontrando o te van encontrando a lo largo de la vida. Lugares donde el pedacito de una misma se entremezcla con los pedacitos de muchas y muchos otros. Lugares donde los momentos compartidos y los espacios acompañados, de repente, un perezoso y aciago día, dan paso a un

    Find myself wandering the eternal streets, sola, o con alguien, en otro lugar, que, a ciencia cierta, ya no se sabe si es viejo o nuevo, pues imágenes, recuerdos e ilusiones se entremezclan en un maelstrom de desarraigada confusión en el que I can’t help thinking of you, now that you are claiming your right to survive, mud in the heavens. Porque ir siempre es un nuevo comienzo, porque volver, también lo es. Y ninguno de los dos es sencillo.

    Es cierto. No puedo dejar de pensar en ti, ni en él, ni en ella, ni siquiera en mí. Te he visto preguntándote por el pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo, mientras mirabas a través de las ventanas, con tu café y tu inseparable cigarro hacia un punto de dimensiones desconocidas incluso para ti. Venir volviendo o volver viniendo, esa es ahora, la cuestión. Es difícil irse, es difícil quedarse, he says that begging is not your style, drowning your sorrows it might. Apenas puedes expresarlo, porque cuesta confesárselo a una misma. El viaje es duro, long strange trip he´s been into the gale y las maletas pesadas, aunque apenas contengan una minúscula parte de las experiencias vividas. He wonders with concern, tú también. Te llevas contigo lo más querido, retazos palpables de tu paso por una particular parte del mundo que evidencian los hábitos costumbristas de tus pensamientos, de tus quehaceres.

    Pero, inevitablemente, hay algo que no puedes llevarte contigo. Es lo que me quedo yo, lo que nos quedamos el resto. He wipes the album from cobwebs and dust, blank pages without a trace, una huella invisible para quienes no comienzan el iniciático viaje. Para ojos atentos y espíritus caminantes es bien sabido que, acercando estás páginas al fuego de un hogar fugaz, las palabras toman la apariencia de un lenguaje compartido, de una forma de vida común donde the pass makes you jittery and shows your scars. Porque las grandes batallas dejan cicatrices, y la contienda por la existencia es la lucha más extraordinaria de todas.

    My steps then took me to a dirty old bar, the smell hit me right in the brain. A ese viejo bar que nos gustaba tanto, de cerveza barata en las mesas y rock incansable en las paredes. Aquí, entre jarra y canción se cuenta una leyenda, una donde se rumorea que five naive chickens sent to the slaughter, one never returned, pero sí los otros cuatro. Yo creo, entre tú y yo, que no regresó ninguno. El carnicero no atiende a razones, no escucha ruegos, no amplia plazos. El carnicero no tiene ojos, no tiene oídos, no tiene alma. Una vez pones un pie en la trastienda, quedas hechizada por el intenso aroma de la carne picada.

    Recuerdo que siempre decías “quiero volver” antes de haberte marchado y “quiero irme” antes de haber llegado, Back to the forest where trees growing wild, their goal is reaching the sky, decías. Este mágico lugar que residía en tu mente, que buscabas sin cesar, y que, al llegar, se esfumó como gato travieso tras “haberla liado parda”. Sin embargo, lo que queda tras la imagen, se convirtió en algo mucho más interesante. Adquirió maneras de sustantividad y formas de lo cotidiano. Se transformó en próximo y cercano, cambió a real y, sobre todo, a realidades. Mudó su voz y te habló. Y, aunque este lugar previamente idealizado, casting red shadows and shivering inside, don´t try to hide, aprendiste a amarlo, a odiarlo, a necesitarlo, a ser independiente de él, a reafirmarlo, a negarlo, a echarlo de más, a echarlo de menos. Aprendiste a vivirlo, qué, quizás, es lo único que necesita una migrante.

     

    Will that be your fate you can’t escape Wandering emigrant in the shade

    The emigrant, from The whale & the ocean

    The Spanish Peasant


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