Columna política 3 – Argentina SA

Columnistas
Ago, 2016
Artículo por Germán Gacio Baquiola*
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  • Todo lo que dice podrían ser mentiras, pero no lo son. Todo lo que hace podría ser ficción, pero no lo es. Llegó al poder sin un discurso claro, con promesas nuevas cada día, sin una ideología pero con una grieta creada por los medios de comunicación que le jugó a su favor. Y ahora, en vez de subsanar esa fosa que existe entre los argentinos, solo la ve como su estandarte, como un modo de ocultar la cabeza ante cada prueba y error que comete, como una excusa para desviar la atención. La grieta continúa cavándose, pero ya no contiene diferencias de ideas sino, tan solo, distinción entre quienes quedan al fondo y quienes pueden salir a respirar.

     

    Siete meses conduciendo un país y gobernando para menos del 5 % de su población. Su primera medida fue anular las retenciones a los productores del agro para así hacer a los ricos un 24 % más ricos y para que ellos, en contraparte, liquidaran sus cosechas guardadas hacía más de un año en orden de que las divisas generadas en la exportación ayudaran a equilibrar la desventura del dólar. Falló, le fallaron sus amigos. Ellos aún siguen esperando que el dólar se dispare para poder ganar un poco más.

     

    Luego, liberó las importaciones y ayudó a que las fábricas nacionales cerraran sus puertas dejando a cientos de miles de trabajadores en la calle. No le bastó con eso y aletargó durante cinco meses la renegociación de las paritarias sindicales, mientras la inflación y los precios llegaban a duplicarse. Una vez negociado un aumento salarial en cuotas y menor al índice inflacionario, arremetió contra todos subiendo las tarifas de los servicios (y derechos) básicos. En verano, aumentó la luz, en invierno, el gas. Luego desfinanció la salud y la educación.

     

    Sus ministros y él salieron a decir que los argentinos debían acostumbrarse a vivir en Argentina y no en la ficción de país en progreso que durante una década otros quisieron imponerles: “No entiendo por qué creen que todos debemos ir a la universidad”, “los argentinos deben comer menos carne y cambiar su dieta por una dieta más balanceada”, “el ciudadano que no se abriga lo suficiente, está dañando a la nación”, “no es necesario sobrevivir a esta hora de calor utilizando ventiladores, solo basta abrir las ventanas”, “hay que consumir la menor cantidad de energía posible para luchar contra el cambio climático” fueron, entre tantas otras, sus declaraciones.

     

    Cumplió siete meses en el mando, y llegó el momento de festejar, ¡pobre patria!, los 200 años de su independencia. Como acostumbra el protocolo, se invitó a un mandatario internacional al festejo. Tuvo la maravillosa idea de convocar únicamente al actual Rey de España, hacia quien dirigió el discurso patrio obsequiándole esta perlita: “Estoy seguro que los héroes de la Independencia debieron tener angustia de tomar la decisión de separarse de España”. No resultó raro tampoco, sino parte de la diégesis del gobierno actual, ya que su Ministro de Economía, unos meses antes, había viajado a España a pedir disculpas por haber nacionalizado (el gobierno anterior lo hizo) ciertos servicios básicos del país en detrimento de los capitales corporativos cuya base están en Madrid.

     

    Mientras su objetivo “prioritario” de Pobreza Cero cada día se aleja más (o se acerca, si vemos con cinismo la muerte de cientos de personas por hambre o frío), él continúa bailando en cada acto y poniendo cara de yo no fui o pidiendo disculpas por los errores cometidos. Mientras un gran porcentaje de argentinos que le dieron su voto sale a las calles a protestar contra el mandatario, él y sus amigos aprovechan la distracción mediática generada en la persecución de los ex dirigentes políticos para repartirse grandes montos oficiales en obra pública y para abrir nuevas offshore fuera del país. Todo lo que dice podrían ser mentiras, pero no lo son. Todo lo que hace podría ser ficción, pero no lo es. Como todo burgués empresario sin ideología, él continua jugando al fútbol de noche en su cancha privada bien iluminada y ar-mando parrilladas en su casa quinta climatizada contra el frío, creyendo que, algún día, tal vez, alguna decisión lleve a aumentar las acciones de su nueva empresita: Argentina SA.

     

    *Gestor cultural, editor, librero y cineasta. En 2003 cofunda la editorial NULU BONSAI y actualmente dirige la Editorial La Caída (donde ha publicado al menos a unos 8 autores ecuatorianos contemporáneos). En 2010 crea el proyecto Corredor Sur Editores (Alianza estratégica de editores independientes) con el que realiza actividades en fomento a la lectura y la circulación del libro en todo Latinoamérica, participando en más de 100 ferias del libro a nivel continental.


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