Al otro lado del dial

Columnistas
Oct, 2015
Artículo por Sebastián Zaldumbide
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  • La parte más íntima de la música y de su efecto no se puede apreciar sino en los primeros pasos de los procesos que persigue, finalmente, la creación.

    Nada será entonces más íntimo, propio, alma tocante, que los sonidos acústicos. Entiendo que cualquier composición inicia desde el instante aquel en el que se bosqueja un tema, única y limitada-mente, con una guitarra.

    Y cuando este madura, sin necesidad de incorporar otros instrumentos más que la voz y alguna percusión cómplice, la cosa se pone aún más seria, más verda-dera, más íntima.

    Tal es el caso de la propuesta del argen-to-sueco José González, que cautivó a la audiencia independiente con su primer disco Venner del 2003 y luego reafirmó su propuesta con In Our Nature, uno de mis discos preferidos desde el 2007.

    En este 2015, José González, regresa a las tablas, y en compañía de su fiel gui-tarra, presenta Vestiges & Claws, la más idónea continuación de su anterior dis-co, una vuelta en su máximo esplendor, en su lado más íntimo.

     

    Es un mundo propio en donde las cuer-das se entrelazan simultáneamente con las vocales en un intento preciso de en-volvernos en un manto quasi amniótico.

    Un lugar dentro del imaginario, y ni tanto, en donde la inglesa Laura Mar-ling aparece como un sueño. Nacida en 1990, algunos años menor a mí, la can-tante presenta en este año su quinto dis-co bautizado como Short Movie. No es sino un viaje hacia ese el lugar ya antes visitado por Joni Mitchel, Cat Stevens o Simon & Gartfunkel. Íntimo, capaz de introducirnos en estados de introspec-ción.

    Atardece en el ensueño. Siempre con la noche llega esa fría brisa que nos hace pensar en lo sucedido y en lo que podría suceder luego, hasta no importar.

    Desde Melbourne, Australia, hasta Nueva York, llegó el dúo Luluc. A fina-les del año anterior publicaron Passerby, el combustible necesario para encender la hoguera y rociarnos de calma. Disco analgésico, antiinflamatorio, calmante.

    Que nunca falte la intención de tomar un buen vino y saborear los encantos de la vida, de los sucesos pasados, de los que vendrán. Que nunca falte la músi-ca y su intención de reencontrarnos con nosotros mismos, acústica e íntima-mente.

    Descúbranlo por ustedes mismos. Que lo disfruten


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