Al otro lado del dial seguramente es febrero

Columnistas
Feb, 2017
Artículo por Sebastián Zaldumbide
Este artículo tuvo: 247 visitas, compártelo !
Compartir por Facebook Compartir por Twitter Compartir por mail

Artículos que te podría interesar

La primera parte del año se vuelve interesante cuando, con emoción, uno hace planes y apunta ciertas metas que planea cumplir. Pasa el tiempo, pasan los meses, y lo que no hiciste hasta mayo, pues difícilmente lo harás en lo posterior.

 

¡Vamos! Lo que no hiciste el lunes ya no hiciste el resto de la semana. Aunque todavía sale el sol de este lado del mundo, hace frío en Barcelona y hay asfixia en Santiago. Seguramente es febrero.

 

Que la tristeza no embargue y que la alegría no embriague. Mientras unos ya están, hay otros que se siguen buscando.

 

Antes de finalizar el año, llegó hasta mí un disco, digamos, en una palabra: hermoso. Se trata de La Velocidad de las Plantas, de los chilenos Prehistóricos. Un álbum que, aunque se lo niegue, contiene amor y desamor en iguales proporciones; nostalgia y melancolía, ideal para corazones rotos y corazones empachados de eso tan anhelado y efímero conocido como amor.

 

Tomás Preuss es el nombre detrás de este material en el que se respira claramente una admiración por lo sucedido en Islandia con Sigur Ros o Múm. Eso, pero en español y con voz de nena. Mi favorita del disco: “Cada Quien Se Sumerge”, lo dice todo.

Este trabajo de Prehistóricos me hizo recordar el proyecto de la también chilena Camila Moreno, que salió hace ya casi 10 años, en el 2008. Llevaba por nombre Caramelitus y fue un EP bajó el título de El Otro Hábitat, en donde aparecía la amniótica “Monotonía Floral”, que recita: “para que yo entienda cómo pasan las cosas tuve que dejar de entenderlo todo”, frase marcada en mí como el “INRI” en la frente del Cristo.

Hoy me entero que, tras Caramelitus, también está, nada más y nada menos, que el mismísimo Tomas Preuss de Prehistóricos. De ahí la similitud en las texturas, aunque en Prehistóricos se siente mayor madurez y menor densidad. Esta coincidencia me llevó a investigar más sobre Preuss y di con su EP en solitario del 2009, Las llamas que incendiaron mi casa, que va por la misma onda: electrónica difusa y etérea, simplemente fascinante.

Fuente: www.quemasucabeza.com / Tomás Preuss  – Prehistóricos La velocidad de las plantas
Fuente: bandcamp.com / Tomás Preuss – Las llamas que incendiaron mi casa
Fuente: www.listenallordie.blogspot.com / Tomás Preuss – Caramelitus

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • NUEVOS

    Entrevista a Andrés Zambrano

    Por el estreno de la obra El Público, de Federico García LorcaUna pequeña entrevista al director de la famosa y …

    Leer más

    Poesía y ciudad también se pueden escribir con M

    Una de las características menos laureadas de la poesía y su complejo transitar entre las páginas del tiempo es la …

    Leer más

    Somos escenario del mundo

    Escenarios del Mundo, Festival Internacional de Artes Escénicas de Cuenca se ejecuta del 26 de septiembre al 7 de octubre …

    Leer más

    Cuando las resistencias son (pre)históricas

    Tenemos tan interiorizada la mirada masculina que siguen sorprendiéndonos noticias, artículos o ensayos que cuestionan nuestro enfoque falocéntrico y proponen …

    Leer más

    El Sur Cine Lab o los caballeros de la triste figura

    Como un guerrillero cruzando una montaña echa de harapos, el viento aplastándole la espalda, la sonrisa casi de escarcha vieja, …

    Leer más

  • AGENDA REPÚBLICA SUR
  • ÚLTIMA EDICIÓN