Al otro lado del dial Del Tango y otros amores

Columnistas
Sep, 2016
Artículo por Sebastián Zaldumbide*
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  • Escribir sobre el tango es un atrevimiento del que no me voy a dejar tentar. Más allá del debate de que si su origen es parisino o bonaerense (para mí es rioplatense), yo soy ecuatoriano. Y, ¿qué podría saber un morlaco sobre el tango?

    Amo la herencia de mis abuelos, él materno, ella paterna y agradezco infinitamente mi crianza con raíces en este hermoso género. Hace poco, recopilando a tangueros, cantores y orquestas, para cargarlo en un reproductor de mp3 que acompañará aparentemente a mi abuela en sus últimos días, quedé asombrado de lo viejo que es el tango. ¡Más viejo que el Rock And Roll! Pero más allá de su antigüedad, lo que me fascina es su instrumentación, su orquestación, sus violines, su bandoneón.

    Me encanta la particular forma de interpretar el violín en el tango, la tensión que aporta este instrumento en ciertos pasajes es increíble. Y ni hablar del lunfardo, esa jerga maniática delincuencial de decir cosas al revés y con tinte sarcástico. Gardel, Goyeneche, Troilo, Sosa, Ferrer, D’ Arienzo, De Angelis, Pugliese; entre tantos tangos, tantos.

    ¿Acaso no es extraño que un sujeto nacido en los 80 le haya puesto atención a este tipo de música? Espero, en serio, no ser el único. Y sin salirme de lo que esta columna pretende, paso a recomendarles escuchar al más atrevido de todos los hacedores de tango.: por supuesto, Astor Piazzolla.

    Él fue quien le dio el giro a un género que en un momento sentía la necesidad de reinventarse. Piazzolla se atrevió y esa aventura desembocó, ya en nuestro tiempo, en lo que se conoce como tango electrónico: Bajo Fondo, Gotan Project, Tanghetto, Narcotango, Supervielle, entre tantos.

    Paso a compartir algo que surgió en uno de los tantos reencuentros que tengo ocasionalmente con (la música de) Piazzolla:

    I
    “Hace tiempo que no lo había escuchado. Esto de las transiciones me tiene aletargado. Debe ser Amelita la que canta este tango. La del gordo triste.
    Pero es la voz la que me canta como si éste fuera el día. “… las glorietas para perros sin luna”.
    Como nosotros de vez en cuando. O nunca.
    La melancolía ésta del tango podría resultarles incómoda para algunos. Yo prefiero sumergirme en esa triste melodía en lunfardo.
    Tal vez sea indescriptible. Tal vez sea indescifrable. El futuro testamento.

    II
    Viernes diez treinta y seis. Anoche lo mismo.
    Estoy escuchando ésa, la canción que me dedico para siempre. “Balada para un loco”.
    Sí, “ya se que estoy piantao”. Me vas a querer así?.
    “Subite a mi ilusión supersport” Como antes.
    “Loco pero tuyo” “Quereme así piantao” Para por fin ser felices. Después de tanta tristeza. Y contar…
    Contar hasta tres las veces que sean.
    “Trépate a esta ternura de locos que hay en mí” Se me hizo tarde…”

    Acá para que escuchen:

    Astor Piazzolla/Amelita Baltar – Balada para un Loco
    Escalandrum – Estados Alterados (Banda de Daniel Piazzolla, el hijo del maestro). Gotan Project – La Revancha del Tango
    Bajo fondo Tango Club – Bajo Fondo Tango Club Daniel Melingo – Corazón y Hueso
    Luciano Supervielle – Rêverie
    Andrés Calamaro – Tinta Roja

    *Comunicador, músico y, sobre todo, melómano. Ha sido conductor de diversos programas en radio Antena, entre los que destaca “Elepé”, dedicado a rescatr el nostálgico sonido del acetato y a contar las historias que existen dentrás de las colecciones y los coleccionistas locales.


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