Truffaut, Doinel y Léaud, veinte años de cine

Cine & Series
Sep, 2016
Artículo por María Elisa Torres
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Fotografía mistermccool.nl

Jean Renoir daba como consejo a los jóvenes cineastas no olvidar que el actor que representa a un personaje es más importante que el personaje mismo, hay que sacrificar al idealizado ser del guion por el que se tiene frente a la cámara, por esto en la historia del cine nos encontramos con tantos directores que han tenido actores y actrices fetiches a los que confían la calidad del filme.

 

Marcello Mastroianni, por ejemplo, fue el actor predilecto de diversos realizadores: Ettore Scola (ocho filmes), Marco Ferreri (siete filmes), Mario Monicelli (siete filmes), Vittorio de Sica (cinco filmes) y, el más reconocido, Federico Fellini (seis filmes). Para este último representó, a un director de cine, a un mujeriego y a sí mismo. Fellini, reconocido por su estilo autobiográfico, jamás negó las alusiones que se hacían sobre el traslado de su personalidad y vida a los zapatos de Mastroianni, de hecho empieza su filme La ciudad de las mujeres (1979) con una voz femenina que reclama: “Marcello again? We’re begging you, Maestro.”

 

Pier Paolo Pasolini, que era conocido por buscar a sus actores en barrios pobres de Italia, se encontró un día con Ninetto Davoli. Lo hizo actuar en nueve de sus películas, incluyendo la icónica trilogía de la vida. Los amantes del cine de Pasolini son testigos del crecimiento de Davoli, desde su primera aparición en Davoli tenía veinticinco, seguramente lo hubiéramos visto envejecer de no ser por el asesinato de Pasolini el año siguiente.

 

La mezcla de la autobiografía junto con la oportunidad de ver crecer a un personaje, conmueve y engancha al público de una manera mucho más íntima de la que está acostumbrado. Fueron François Truffaut con su actor fetiche Jean Pierre Léaud quienes aprovecharon esta conjunción de elementos para ganarse un puesto en la historia del cine.

 

En 1958 François Truffaut había realizado tres cortometrajes y se desempeñaba como crítico de cine en la hoy consagrada revista Cahiers du Cinema, además de André Bazin y Henry Langlois nadie esperaba mucho de él considerando se había retirado del colegio a los 14 años para independizarse de su familia y que ningún trabajo le duraba más de seis meses.

 

Junto con el grupo conocido hoy como la Nueva Ola Francesa, tuvo la oportunidad de realizar su primer largometraje Los cuatrocientos golpes (1959), para el cual realizó un casting a decenas de niños entre 12 y 14 años para representar a quien se volvería su otro por más de dos décadas: Antoine Doinel.

 

La cinemateca francesa, ubicada en París, atesora y guarda los documentos que se conservan de ese día, la filmación en 6mm del casting de Jean Pierre Léaud, la carta de presentación que este le escribió a Truffaut y la lista de impresiones del director sobre el joven actor de 14 años, entre las cuales se encuentran: “atractivo, un poco femenino”, “inteligente” y “buena caligrafía, simple y clara”. El filme ganó Cannes, volviendo al actor y al director estrellas internacionales.

 

Al finalizar el rodaje Truffaut se convirtió en el protector de Léaud, como un día Bazin lo había sido consigo. Léaud, temperamental como Truffaut, pelea constantemente con su familia y en el colegio, deja a ambas para dedicarse exclusivamente al cine, donde es solicitado por directores como Jean Duvivier y Jean Cocteau.

 

No sería sino hasta 1962 cuando Truffaut retoma el personaje de Doinel para mostrarlo en su primera decepción amorosa. En el cortometraje de 37 minutos intitulado Antoine y Colette, atestiguamos lo que ha devenido del final abierto y desolador de Los cuatrocientos golpes, Antoine, un adolescente de 17 años, independizado de su familia y habiendo abandonado el colegio, asiste constantemente a conciertos y al cine, con un amigo de la infancia recuerda escenas del pasado, usando la técnica del flashback se muestran escenas de Los cuatrocientos golpes, no consigue a la chica pero entabla una fuerte amistad con los padres de esta.

 

Fuente: linternamagicasevilla.blogspot.com

Fuente: lacriticanyc.com

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