El Amor de Verano

Cine & Series
Mar, 2018
Artículo por Jordi Garrido
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Llega Marzo y con él la primavera al hemisferio norte. A esta primavera también se suma como cada año la entrega de los Oscar y este año se nota que la academia ha hecho un gran esfuerzo por nominar a mujeres, afroamericanos y extranjeros para acallar las posibles polémicas venideras, pues ya tienen bastante con las que diariamente levanta Trump, y hay que limpiarse y desmarcarse de semejante esperpento.

Es por eso que podemos ver una lista de nominaciones un poco inusual en Hollywood, seguramente, por este motivo, el que subscribe es capaz de recomendar muchas de las películas que van dirigidas a ganar el Oscar a mejor película, sea el caso de Dunkerque, La forma del agua, Tres anuncios en las afueras y, por supuesto, Call me by your name, sobre la que hablaremos en este artículo con su estimado permiso.

Y no solo esa nominación se ha llevado Call me by your name, sumémosle las de mejor guión adaptado al aclamado director James Ivory (seguramente uno de los ganadores, quien hace tres días ya ganó los Bafta); mejor canción para «mistery of love» de Sufjan Stevens, y mejor actor para Timothée Chalamet,que con sus 22 años se convierte en uno de los más jóvenes nominados en toda la historia de las estatuillas.

Pero bueno, premios a parte, centrémonos en por qué Call me by your name es una de las mejores películas de este 2017 pasado,una película de producción internacional y que pertenece a la trilogía «Deseo» de Guadagnino.

Empezaremos contando brevemente la historia para quienes no hayan podido disfrutar aún de esta auténtica joya. Se trata del romance que surge entre Elio, un joven estudiante de 17 años, y Oliver, de 24 años, estudiante de arqueología que pasará un verano en el norte de Italia, para ayudar con la documentación académica del padre de Elio.

El guion es una adaptación de la novela homónima de André Aciman realizada por el gran James Ivory, director de películas tan destacables como: Regreso a Howards End, Una habitación con vistas o Lo que queda del día.

Ivory tuvo que abandonar la idea de dirigir la película por falta de presupuesto y por los malos resultados de su proyecto anterior.

En esta ocasión, fue Luca Guadagnino quien colaboró con él en la escritura del guion que, al final, con la bendición del mismo Ivory, conseguiría financiamiento para el rodaje y acabaría dirigiendo el filme.

Esto es lo que ha conseguido Guadagnino con esta historia, una impecable puesta en escena: su primera película perfecta.

Se le había acusado de ser artificioso y excesivo; todo lo contrario que en Call me by your name.

Ese es uno de los aciertos de la película y por lo que está consiguiendo tan buenas críticas de los espectadores.

La historia de amor va entrando de puntillas según avanza el film, pocos son los pequeños detalles que van apareciendo sinuosamente según nos adentramos en el metraje; una mirada de soslayo, un desencuentro, un pequeño amago de masaje, el baile en la discoteca.

Poco a poco nos sumergimos en este romance de juventud, en un primer enamoramiento de verano, en algo que todos hemos experimentado.

Ahí, ya nada puede hacer el espectador, más que dejarse llevar por esta experiencia de más de horas de metraje, donde la luz, el verano y sobre todo la sensualidad emergen por todos los poros de la pantalla y en las conversaciones de los protagonistas.

Otro de los grandes aciertos de Call me by your name son sus actores, todos hacen inconmensurables y espléndidas actuaciones, pero sobresale el excepcional trabajo del protagonista, Elio, la estrella del momento: Timothée Chalamet.

Lo de Chalamet es perfecto, y es perfecto no solo en esos maravillosos veinte minutos finales, incluida la conversación con su padre o él último plano mirando el fuego de la chimenea con«Vision of gideon», también de Sufjan Stevens; lo es desde el primer minuto cuando expresa la introversión de su personaje y lo desubicado que se ve con la gente de su edad.

Nos hace ver a Elio como ese pedante inadaptado adelantado a su edad que tiene malas contestaciones y que por otro lado es un niño frágil y tierno que se rompe por sentirse enamorado y no quiere que acabe el verano.

También nos muestra esa tierna relación con sus padres, esa infantil torpeza cada vez que interactúa con Oliver y, por supuesto, en el momento melocotón –del cual solo lo mencionamos para los que la vean más adelante–.

La química y el entendimiento entre los dos protagonistas son perfectos, de hecho la actuación de Chalamet no sería tan excepcional sin la interpretación de Armie Hammer que aún le deja brillar con más fuerza y le hace de perfecto contrapunto.

Michael Stuhlbarg y Amira Casar ambos están también magníficos en todas las intervenciones con Elio, mención especial al diálogo entre Elio y su padre en el cual Stuhlbarg muestra por qué es uno de los actores que más trabaja en estos momentos con todos los grandes directores.

Y así pasamos a otra de las grandezas de la película: la importancia de las palabras, las que se dicen y las que se ven.

El guion está plagado de grandes frases que son enseñanzas de vida: «¿Es mejor hablar o morir?».

La madre de Elio (Amira Casar) le lee esta frase de la traducción alemana del Heptamerón, una pregunta que te empuja a entender la importancia de las palabras.

Otro de los mensajes implícitos en las palabras del film revela la valentía para vivir la vida, representándonos los avatares que tiene que sufrir un personaje incomprendido y descontextualizado en un verano de 1983.

Una familia poliglota y cultivada que lleva con total libertad la educación de su hijo.

Otro de los aciertos de esta historia es que Luca Guadagnino no hace una moralina ni tiende al melodrama, es una película vitalista y optimista donde dos personajes de diferentes condiciones se conocen, se atraen, se enamoran y se necesitan, dejándose luego llevar por esa pasión y aceptando la historia como una enseñanza más de la vida.

Luego está otro gran acierto de Guadagnino de llevar ese ritmo pausado del metraje donde los paisajes son un actor más e interactúan con los protagonistas y con el resto de los personajes. Guadagnino deja que las imágenes hablen; ya desde los títulos, con las esculturas de la Grecia clásica, que van mostrando esa sensualidad que irá increscendo según avanza la historia.

Esa Roma y Grecia clásica donde se permitían las relaciones del mismo género, las cuales eran normales y dignas en los enamoramientos discípulo-profesor.

Y por si estos no fueran suficientes atributos para que nuestros estimados lectores gasten cierto tiempo en visionar Call me by yor name, les damos un último impulso con la inmejorable banda sonora y las preciosas canciones del cantautor Sufjan Stevens, que después de su gran último trabajo Carrie & Lowell (una magnífica obra de folk de corte minimalista donde nos mostraba un viaje por su pasado), vuelve a crear unas maravillosas canciones intimistas que acompañan de la mano a las imágenes de la película demostrando así que es uno de los mejores compositores del siglo XXI, que está en estado de gracia y que deja una gran banda sonora para la posteridad.

Fuente: Fotograma de la película "Call me by your name"


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