Hay que hablar de Ciertas Cosas

Cine & Series
Oct, 2015
Artículo por Leo Espinoza
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Fuente: lacasacinefest.ec / Mejor No Hablar (de ciertas cosas) una película de Javier Andrade

La producción de cine nacional está creciendo. Prueba de ello es el catálogo 2014 del Consejo Nacional de Cine, una publicación masiva de casi 400 páginas de estrenos ecuatorianos del último año (Consejo Nacional de Cine Ecuatoriano, 2014). No hay ni siquiera necesidad de recurrir a las estadísticas, basta darse cuenta cómo, en las conversaciones cotidianas, las películas nacionales adquieren un espacio de diálogo y crítica, aunque más a menudo, de curiosidad y desconocimiento.

 

El gran problema del audiovisual ecuatoriano, descrito por Miguel Alvear, es que cuando se trata de cine de autor, cine experimental y documental, la gente no está consumiendo nuestras películas. La fortaleza de Más Allá del Mall está en su imparcialidad, pues en ningún punto, Alvear nos habla desde la perspectiva del gusto ni del estilo. Se enfoca, por supuesto, en temas de distribución, producción, fomento y reproducción, mas nunca (excepto en tono irónico) realiza una comparación estilística entre una película y otra (Alvear, 2011). Porque el hablar mal de ciertas películas, y bien de otras, ya es una ocupación que tienen los cinéfilos del país. A la hora de reseñar un estreno ecuatoriano, pareciera que vamos al cine con una predisposición juzgona, pues en cada película, hacemos un esfuerzo por encontrar aquellos detalles que no nos funcionan. Parte de la actitud está en explicar cómo nosotros lo hubiésemos hecho mejor.

 

Para mí, es parte de la cultura ecuatoriana, y más que una inconformidad absoluta acerca de todo lo que hacen nuestros compatriotas, es un mecanismo de defensa ante nuestras propias, a veces inexistentes, creaciones. Tener una actitud crítica ante lo que miramos es algo positivo y admirable. Sin embargo, la obsesión por valorar un estilo y la fijación para llegar a la cizaña son características propias del morbo y tan solo envenenan el arte y la voluntad creativa de todos.

 

Tomemos como ejemplo la película Mejor no Hablar de Ciertas Cosas del manabita Javier Andrade. Hay algo acerca de esta película que me emocionó como nunca antes lo había hecho un estreno nacional. En una sala llena de funcionarios burocráticos de la prefectura del Azuay, parecía ser el único que quería gritar cuando se terminó su estreno. Algo había restablecido mi fe en el cine nacional, pero no podía hallar qué era. En busca de respuestas, salí a conversar con mis compañeros, estudiantes de cine, y mis amigos en general. Para mi sorpresa, a la mayoría no les había impresionado la película y se encontraban buscando lo opuesto que yo: respuestas para NO admirarla. Quizás era yo, tal vez era una cuestión de gustos, tal vez la película estaba regular ¾ y yo exageré pensando que era lo máximo. Puede haber sido una cuestión muy subjetiva. Así que decidí volver a verla. Pero salí igual de impresionado. Necesitaba respuestas. ¿Será que todo en la vida es cuestión de gustos?
Precisamente en las conversaciones negativas acerca del film hallé mis respuestas. Los tres puntos en los que se basa la crítica de la película son los siguientes:

1.) Es una película que peca de ser grotesca, insensible y violenta.

2.) Es una película donde el director habla sobre algo que no conoce.

3.) Es una película que pretende hablar sobre demasiadas cosas y deja cabos sueltos.

 

Mejor no hablar de ciertas cosas cuida muchísimo los elementos que muestra. El fuera de cuadro es un elemento clave a la hora de comprender la película, y quienes realmente la vieron podrán ser testigos de esto. Si bien la violencia es clave para entender la historia que se está contando, ninguna escena de asesinato se lleva a cabo en pantalla. El recurso narrativo está destinado a evitar el morbo y resaltar las cosas que realmente necesitan ser vistas. Es una película que se basa en las consecuencias de las acciones, no en las acciones en sí. Y la manera en la que retrata a los personajes está destinada a ser fiel a esta propuesta. Las escenas de consumo de drogas están ubicadas en momentos clave, en donde se necesita ver la acción misma para sostener lo que vendrá después, a veces incluso en plano secuencia, de manera que nunca son gratuitas y siempre tienen algo que las hace necesarias. Y de la misma manera, las escenas de sexo sirven un propósito único: fortalecer la relación entre Paco, el protagonista, y su novia Paula. Esta es la manera que el director elije para construir los personajes, y criticarla por mostrar demasiado es no comprender que se trata de forma para construir fondo.

 

Entre tanta película que pretende abarcar el tema del punk, la de Javier Andrade es la única que para mí lo logra. Es porque a diferencia de Sin Otoño Sin Primavera, o No Robarás, utiliza el punk como herramienta para contar el conflicto, y no lo intenta retratar como una fantasía cultural. Trabaja de la misma manera con los personajes, quienes, por supuesto, parten de un estereotipo, pero evolucionan a raíz del poderoso conflicto planteado. En películas como Sin Otoño, los personajes son un retrato idealizado acerca de un tipo determinado de personas. En Mejor No Hablar, el personaje es producto de sus acciones y se construye a partir de estas, no al revés. Pienso que Andrade habla sobre algo que conoce muy bien: la vida de clase alta en Portoviejo. Es injusto decir que abarca temas que no le competen, porque de hecho cuenta la historia de gente de su estrato social. Es el universo que él conoce: de fiestas, política, drogas, rock, sexo y problemas familiares. Se nota claramente en la transparencia y naturalidad con la que cada escena está manejada, y se entiende más aún cuando se conoce la forma en la que funciona esta clase social en las ciudades manabitas. Para mí, es un retrato sincero y sumamente creativo, una película que está bien manejada en cuanto a temas y personajes.

 

El guión funciona realmente bien. La observación más común que he escuchado de colegas cineastas es que abre demasiados temas que no concluye del todo. Pero yo creo que hay que partir analizando cuál es el hilo principal de la historia. En el comentario del DVD, el director nos cuenta que la película va de la pérdida de la inocencia y la absorción en un mundo de corrupción y violencia. “La verdadera tragedia es que Paco se vea absorbido por el poder y la corrupción” (Andrade, 2012). Es así como la muerte del padre, el consumo de drogas, la homosexualidad, el trauma de muerte y la general mala vibra que emite este mundo de decadencia, son solo herramientas dramáticas para llegar a un final necesario para cerrar el arco del personaje. Y son temas redondos, cada uno de los cuales tiene su microconclusión. La película es sobre la suciedad en la que se encuentran los personajes. Y qué mayor suciedad, qué final más trágico para Paco que convertirse en lo que siempre odio: un político corrupto, sin posibilidad de escapar, un vicio mil veces peor que la recurrente base de coca a lo largo de la película. Cuando Paco se orinó en el banco en el que trabajaba y renuncia a todo en una actitud rebelde, fue libre. Ahora está por siempre condenado a la profesión de su difunto padre: ser un político infeliz y corrupto.

 

Y es así cómo me di cuenta que en realidad, Mejor no hablar de ciertas cosas tiene algo raro de encontrar dentro del cine nacional. Es una película que funciona. Y no es debido a una característica en particular, sino a todas las variables de creación, todas las propuestas y todas las intenciones de la película que apuntan a contar una historia que funcione. Estoy seguro que no es cuestión de gustos. Aunque no me guste una película, reconozco cuando funciona. Creo que el problema tiene que ver con mucha labia y muy poca acción. La gente debería reconocer cuando algo es bueno, y debería emocionarse sin prejuicios ante las cosas lindas que nos da el cine. Solo así podemos avanzar, con crítica constructiva, con el reconocimiento de aciertos y con amor al cine nacional, que tiene muchísimo para darnos aún.

 

Bibliografía

Alvear, M. (Director). (2011). Más Allá del Mall [Motion Picture].

Andrade, J. (Director). (2012). Mejor No Hablar de Ciertas Cosas [Motion Picture].

Consejo Nacional de Cine Ecuatoriano. (2014).

Catálogo de Películas 2014. Quito: Ministerio de Cultura.


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