Controlando Pesadillas

Cine & Series
Nov, 2015
Artículo por Leo Espinoza
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Fuente: www.joblo.com / Lost Highway una pelicula de David Lynch

En el cine no hay restricciones como sí en otras artes, no existe un protocolo que guíe la forma de construir una narrativa, o qué cosas son aptas para ser estudiadas en la pantalla. Sin embargo, muchas veces, durante la construcción de una película, intervienen fuerzas, personas y opiniones que obligan a los realizadores a hacer compromisos en su obra para que todos la entiendan y se convierta en un producto universal. Tanto en la preproducción, como en el rodaje o en la edición, se busca reducir a las ideas a su estado más primitivo. Y el problema radica en que, para que algo sea totalmente entendido por todos, debe tener los pies bien asentados en la tierra. Y esto, para mí, destruye muchas veces lo que en otra situación hubiese constituido algo único, hermoso y privilegiadamente confuso.

 

Toda mi vida he sido un fanático del cine de David Lynch. Algo extraño, oscuro, totalmente diferente a lo demás que había visto, me llevó a encontrar en sus películas una fuente de inspiración repleta de sentimientos y emociones. Siempre he relacionado su cine con una pesadilla hermosa; películas que me inundan de miedo hasta el punto de querer llorar, pero, al mismo tiempo, me dejan sintiéndome totalmente real y vivo. Estudiando más a profundidad su obra años después, voy centrándome lentamente en lo que hace que sus películas se sientan como se sienten. Lynch describe a las ideas como un regalo del destino, trabajando a favor de lo que se quiere crear únicamente si se las acepta como son.

 

En algún lado están sentadas todas estas ideas y, de repente, una salta y se llega a conocer. Algo es visto, conocido y sentido al mismo tiem po, y con esto llega una explosión de entusiasmo y te enamoras (…) Pero tienes que mantenerte verda dero ante ellas, pues son más gran des de lo que piensas. Son como re galos, y aunque no las entiendas al 100%, si las mantienes verdaderas, sonarán verdaderas en tantos nive les. Pero si las alteras demasiado, ni siquiera sonarán. Solo harán rui do. (Lynch, 49)

 

Para mí, ilustra claramente en dónde algunos realizadores perdemos el control de nuestro filme. Muchas veces receloso de contar lo que significan ciertos elementos de su cine, Lynch no podría tener una mejor posición ante ciertos cuestionamientos. Confía en que esto es una parte irrelevante dentro del proceso creativo. Incluso, lo describe como degradante, pues al explicar algo, está robando al espectador la magia que significa estar confundido. Imponer un significado a algo que no se puede explicar con palabras es reducirlo a escombros inútiles, sin ningún atractivo absoluto. Por eso, su cine está repleto de lo inexplicable, de lo misterioso y de lo subconsiente.

 

Aquí entra, por supuesto, la enorme importancia que el cineasta brinda hacia el sonido de la película. El sonido mueve el subconsciente de una forma que la imagen no lo puede hacer. En nuestro cerebro, nuestras emociones se guían mucho más por cosas que escuchamos que por cosas que vemos. Walter Murch explica que si una película se ve bien, pero se siente mal, es porque los sonidistas no hicieron su trabajo. No es ninguna sorpresa que toda la obra lyncheana mantenga un diseño de sonido espectacular, en donde cada cosa que suena está ahí para conmovernos de una forma u otra. Entender esto, significa comprender por qué sentimos un terremoto por dentro al escuchar a Isabella Rosellini cantando o a Dennis Hopper y Dean Stalkwell interpretando “In Dreams” de Roy Orbison en Blue Velvet (1986). La cualidad emotiva de ciertas canciones no viene de lo que están diciendo. Viene de cómo las sentimos, y cómo, en un matrimonio con la imagen, nos llegan a confundir y emocionar de una manera inexplicable.

 

La importancia de estar abiertos hacia la abstracción no puede ser subestimada. “Hay ciertas cosas que son tan bellas para mí y no sé por qué. Algunas cosas tienen tanto sentido y es tan difícil explicarlas” (Lynch, 64) Quizás aquí está la clave de dónde podemos encontrar la verdadera belleza, lo más pura e intacta que nos pueda llegar. Cuando pensamos en algo demasiado, se convierte en algo razonado y la razón no es algo que le interese a la gente que va al cine a ser conmovida. Las atmósferas increíbles que sentimos en cualquiera de sus películas son producto del manejo de los elementos cinematográficos hacia una emoción y no una narración. Es un verdadero artista en este sentido. La introducción de una narrativa (en las películas que la tienen) está en servicio de lo que se siente y no al revés, como se suele dar en el cine convencional (una historia que genera emociones). Lynch es alguien a quien le importa únicamente lo que se siente y hace todos los esfuerzos del mundo por transmitirnos sus emociones. Debería ser santificado.

 

En los diferentes procesos creativos, muchas veces olvidamos que las ideas que nacen de nosotros son abstracciones de nuestros sentimientos inconscientes. Quizás el ego nos lleva a pensar que provienen de nuestra genialidad y conocimiento, pero eso solo es verdadero en partes mínimas. No hay que tener miedo a soltar lo que no podemos en nuestra vida diaria. Así sean cosas inentendibles y poco precisas, son cosas reales. Hay que arriesgarse a ser puros, a confiar en nuestros sueños porque al fin y al cabo son manifestaciones instintivas. El problema con el mundo contemporáneo es que todo se pretende explicar. Y así se pierden los misterios, y con ellos se va nuestra imaginación. Qué alegría saber que hay cosas del cine de Lynch que no tienen sentido. Hubiera sido realmente decepcionante encontrarlo explicando los detalles de una película. Qué vida que hay en algo tan oscuro y perdido. Después de esto, se me hace tan normal que entienda más Lost Highway que Transformers 4.

 

Bibliografía

Berry, Betsy. Forever in My Dreams: generic Conventions and the Subversive Imagination in “Blue Velvet, Literary Film Quarterly (1990)

Chion, Michel. David Lynch. Inglaterra. BFI Publishing (1995)

Lynch, David. Lynch on Lynch. Estados Unidos. Farber & Farber Inc. (2005)

Murch, Walter. Dense Clarity. 2005. Internet: http://facultynh.syr.edu/dhquin/Newhouse_Fall2011/Newhouse_Fall2011/Courses_ Fall_2011/TRF456_Fall/Resources/Murch02. pdf


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